DIVERSIDAD CULTURAL Y MIGRACIÓN. ECONOMÍA, CULTURA, SALUD Y POLÍTICA

María del Carmen Cebada Contreras
Eduardo Fernández

El 5 de mayo por el Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA). Contribución a la socialización de los estudiantes de origen mexicano en Bakersfield, California. Rubén Ramírez Arellano, Eduardo Fernández Guzmán y Héctor Daniel Vega Macías

Universidad de Guanajuato,
Campus Celaya-Salvatierra

Resumen

El artículo responde en primer lugar qué es y quienes conforman MEChA. Presenta su función como agente de socialización política para la población de origen mexicano y cuestiona el papel pasivo de los estudiantes de origen mexicano, ya que ellos son actores dinámicos quienes construyen y negocian la relación con el Estado receptor en sociedades concretas de las que ahora forman parte. La celebración del 5 de mayo se expresa en este contexto, como una muestra de las estrategias que activan para mantener viva su presencia.

Introducción

La participación política de los estudiantes de origen mexicano en California, Estados Unidos tiene un contenido particular por sus demandas y manifestaciones concretas. A pesar de seguir las normas, reglas y usar las instituciones del Estado receptor para expresar sus reclamos, los inmigrantes de origen mexicano como sujetos activos incorporan, reinterpretan e imprimen nuevos significados a las estructuras de poder con las cuales se relacionan en su nuevo contexto de asentamiento. Las acciones colectivas portan el mensaje de su existencia manifestando un margen entre el nosotros y los otros en la construcción de la identidad, entre lo visible y lo oculto; lo legal y (i)legal, así como lo público y lo privado.
Estados Unidos como país receptor de-fine1, de-limita2, nombra3 y otorga –o no– el estatus como sujeto de derecho, a los individuos a través de leyes en el campo jurídico. Para los migrantes mexicanos en EU, la estructura estatal condiciona su capacidad de acción. Así, el Estado como totalidad, trata de imponer a los inmigrantes una identidad como entes al margen del sistema. Sin embargo existen espacios sociales que son utilizados y re-significados para reproducir su cultura. Por lo que es necesario dar cuenta de la capacidad de resiliencia entre los jóvenes inmigrantes (Trueba, E. T. 264:1998), como una característica de los grupos subalternos, la cual remite a momentos históricos concretos de la construcción de su comunidad y asentamiento.
Una persona inmigrante sin documentos migratorios, esta condicionado y limitado al ámbito de acción público. Se encuentra negado como sujeto de derecho. Así como excluido de los canales formales de acceso por los que puede afectar las estructuras de poder, que van desde la escuela hasta el gobierno federal. En este sentido se verá que los estudiantes inmigrantes participan dentro de la estructura de poder escolar, así como en los asuntos políticos a escala local para ser reconocidos como un grupo económicamente activo sustantivo como fuerza de trabajo regional e impulsor del desarrollo de su comunidad.
En las ciudades del Valle de San Joaquin4, California, las familias inmigrantes de origen mexicano que llegan para trabajar en la industria agrícola, se han establecido e insertado en la dinámica social desde una condición poco favorable. La ubicación económica del jornalero agrícola, representa uno de los ingresos más bajos y empeora en términos de vulnerabilidad si no se cuenta con una situación migratoria regular. Las oportunidades para lograr ascender económicamente se reducen si se reproducen las políticas de segregación y exclusión por parte del Estado.
La socialización política para autores como Almond y Powell (1984), es “parte del proceso por el cual se forman las actitudes políticas” que se activan en la participación en el campo político5 a través de instituciones que funcionan como agente de socialización. Éstos son la familia, escuela, grupos de pares, de trabajo, medios de comunicación, partidos políticos, estar en contacto con la estructura de gobierno, el medio ambiente sociocultural y la política por sí misma.
Desde la aparición de la discusión dentro del marco sistémico/funcionalista, la socialización política6 hace énfasis en la operatividad de la función del sistema escolar local para el mantenimiento del orden del sistema político nacional estadounidense. Lo que se encuentra fuertemente relacionado con la reproducción de la estructura de clases para mantener el sistema sin alteraciones que puedan debilitarlo (Easton, 1968).

Por lo que los centros de educación son el agente de socialización y los maestros los agentes de americanización privilegiados para transmitir valores, signos, símbolos e ideología de la cultura dominante a las minorías étnicas. En estas se ha puesto en marcha un proceso de asimilación bajo la promesa de la teoría  del melting pot. En esta institución se reproduce el sistema de poder que lo legitima y naturaliza la estructuración que segrega a la población de origen mexicano (Muñoz, C, 1989).
Sin embargo, después de una histórica lucha por ser incluidos en los centros escolares y ser reconocidos como minoría dentro de una política multicultural7, los clubes estudiantiles son apropiados por los estudiantes quienes imprimen una dirección particular. De manera que funcionan también como espacios de contención a la política de asimilación reproducida por la escuela. Por lo que han crecido las asociaciones de corte étnico como el Club African-Americans Student Union, MEChA y MAIZE. Diferentes a las fraternidades las cuales escogen a sus miembros y establecen cuotas, los clubes no tienen requerimientos para reclutar a sus miembros más que para los cargos de la mesa directiva de cada sección.
El presente artículo es un ejemplo de cómo la población de origen mexicano que antes se distinguía por ser una fuerza de trabajo temporal y no visible, ahora está arraigándose en las ciudades rurales del valle (Palerm, J.V., 2000a y 2000b), produciendo el paisaje, transformando, re-direccionando y negociando su participación dentro de la sociedad de la cual forman parte. MEChA, es una organización estudiantil que como agente de socialización transmite otros signos y símbolos que apelan principalmente a la identidad mexicana en California. Esto lo hace dentro de los centros escolares, los cuales son el agente de socialización que promueve su asimilación a la sociedad receptora.

Para esta investigación realicé trabajo de campo entre septiembre del 2006 a agosto del 2007 en dos centros escolares de educación superior en la ciudad de Bakersfield, California. En los centros de educación superior de la Californian State University of Bakersfield (CSUB) y el Community College of Bakersfield (CCB). Se privilegió el enfoque cualitativo, así como la perspectiva centrada en el actor como metodología para la construcción de la información con los relatores. De esta forma el trabajo se adscribe a la teoría social de la acción, la cual comprende la capacidad de agencia como un significar y actuar para transformar las estructuras por sujetos específicos.

Por otra parte, el método dialógico para la construcción del conocimiento en conjunto con los relatores es parte sustantivo del trabajo de campo. Esto se expresa en lo que Renato Rosaldo ha llamado la ubicación social del sujeto (1991). Es decir, que la propia subjetividad del etnógrafo esta dispuesta para entablar las relaciones dentro de la sociedad con la que se realiza la investigación. En este caso, la ciudad de Bakersfield, California es un ejemplo de la segregación por raza y clase. Por lo que esto es una de las primeras impresiones de campo que se acentúan cuando el investigador en este contexto se encuentra clasificado por la sociedad receptora hegemónica como una persona “de color”.

Entrando al paisaje rural del Valle de San Joaquin, California

El Valle Central de California es importante por ser una de las regiones económicas agroindustriales más fuertes en el mundo8. Sin embargo, su capacidad de producción se tendrá que explicar en su complejidad teniendo en cuenta la mano de obra que aportan los inmigrantes de diferentes orígenes étnicos y nacionales desde hace más de un siglo (McWilliams, C. 1969). Acompañado por un proceso en el que el se instaura el capitalismo en la región a través de las industrias agrícolas a gran escala las cuales se adueñaron de las mejores tierras.

En el censo de 1860 se registran 10,421 trabajadores agrícolas en el Estado, por lo que no sorprende que en 1870 existiera en el Valle de San Joaquin la granja de trigo más grande del mundo (McWilliams, C. 1969:51). Más adelante se señala la necesidad de mano de obra barata que era integrada por indios Digger, quienes eran reclutados para su explotación en los campos. Así se transformó la explotación y se dio un giro hacia la producción de frutas y verduras expandiendo la fuerza de trabajo a mexicanos. La participación del gobierno también fue importante en cuanto a los proyectos de irrigación.

Después vendría la migración de diferentes grupos étnicos y nacionales como los chinos, japoneses, hindús, armenios, filipinos para ser empleados como fuerza de trabajo. Otro grupo que representó una migración interna desde los estados de Arkansas, Oklahoma y Texas en 1930, los cuales se vieron afectados debido a las tormentas de arena9. Este episodio es narrado por J. Steinbeck en su obra publicada por primera vez en 1939: “Las uvas de la ira”. Novela que fue prohibida en las escuelas del condado de Kern, ya que dejaba al descubierto las condiciones de explotación y formas de represión a cientos de trabajadores que sirvieron como ejército de reserva en los campos del Valle de San Joaquin.
Muchos de los mexicanos que quedaron dentro de las fronteras de Estados Unidos después de la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, también fueron deportados a México junto con otros connacionales que habían entrado a Estados Unidos en los años de la Revolución mexicana. Fue en los años posteriores a la Gran Depresión y entrados en la segunda guerra mundial que la población movilizada del interior de Estados Unidos, ingresa a la industria armamentista y los mexicanos vuelven a ser llamados como trabajadores invitados para las labores agroindustriales. De esta manera la movilidad de los okies hacia la extracción petrolera, abrió de nuevo las puertas a la mano de obra mexicana, por lo que se dio inicio al Programa Bracero (1941-1962) (Galarza, E. 1978).

Si atendemos a la transformación del Estado debido a la expansión del capitalismo tendríamos que dar cuenta de la población que ha conformado la fuerza de trabajo como el principal factor de crecimiento a lo largo del tiempo. De manera que como señala J. V. Palerm, en los años sesenta, cuando se implementó la agricultura mecanizada no se pudo dejar de necesitar la mano de obra barata y calificada para los productos de primor, por lo que en lugar de lograrse una mecanización, se reafirmó la mexicanización de la fuerza de trabajo agrícola (Palerm, J.V. 1993:364) y siguió dependiendo de los mexicanos para los cultivos “como la papa, el algodón y el tomate (Hernández Romero, M. A. 2010:30).” Aunado a este proceso vemos que el crecimiento de la economía agroindustrial también provocó una relación de interdependencia binacional (Palerm y Urquiola, 1993).
Es a partir de la segunda mitad de la década del sesenta que el trabajo agrícola además pasa por una etapa de unionización (Díaz Juárez, D. 2003), en la que el Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFW por siglas en inglés) tuvo un gran apoyo de diferentes sectores de la sociedad que se unieron a lo que se llamó la causa, desde el contingente de jornaleros filipinos, hasta la iglesia católica y políticos demócratas. Lo que después de varias acciones no violentas promovieron la ley Agricultural Labor Relations Acts, la cual garantizaba a los trabajadores agrícolas organizarse en 1975.

De manera que el desarrollo de la agricultura industrial en la región ha necesitado de una fuerza de trabajo barata como condición sine que non para obtener el plus-valor que hace redituable esta economía. Sin embargo, vemos que diferentes grupos han logrado una movilidad social ascendiéndolos en la escala laboral. Después de por lo menos cinco generaciones en más de cien años, podemos observar que los mexicanos han quedado relegados de dicho proceso. Por esta razón podríamos pensar que existen factores extra-económicos para explicar su aparente estancamiento y su consecuente vulnerabilidad.

El paisaje que se puede apreciar de los campos cultivados del valle y el diseño de las ciudades que traza márgenes étnico-económicos oculta a los actores y productores del espacio. También traza el margen de lo público y lo privado logrando ocultar a la población indocumentada, de manera que se puede extrañar la construcción de una comunidad. Los efectos de las políticas anti-inmigrantes que promueven la denuncia de los ilegal aliens, provoca que muchas personas guarden en lo privado su estatus migratorio y prefieren no entablar demasiada cercanía con sus vecinos. No así con parientes o amigos cercanos.

Para los geógrafos del paisaje, la representación del Valle de San Joaquin puede ser visto como algo inerte y natural, escondiendo las relaciones de dominación, consentimiento, control y orden dentro de lo que es visible. Sin embargo, añadiendo las condiciones materiales a la representación, se descubre el lado oscuro del California Dream, por lo que tendría que revelarse a la luz de condiciones históricas, en las cuales la agricultura de California se desarrolla como “parte de la economía capitalista en expansión (Mitchell, D. 2003)”.

Para julio del 2009, Bakersfield contaba con estimado de 324,463 habitantes siendo la ciudad más grande del Condado de Kern. Este caso se puede ilustrar bien cómo una minoría étnica no se establece cuantitativamente, sino cualitativamente en el orden político y jurídico ya que la población ordenada bajo la categoría hispanic representa el 43% de la población, mientras que el grupo white alone el 40.9% (Census Bureau/City data 2009).

En Bakersfield los centros de educación superior expresan una relación sustantiva con el espacio en el que se ubican dentro del mapa urbano. Las instalaciones del colegio comunitario se encuentran rodeadas por casas de nivel medio y medio alto de ingresos, predominando caucásicos sobre los denominados “de color”10. Frente al colegio se encuentra Oildale, la zona petrolera que involucra algunos kilómetros. Predominantemente un lugar de trabajo para caucásicos oldtimers, aunque actualmente haya más apertura para contratar a unos pocos trabajadores de origen latino. En el Noroeste habita la población caucásica de bajos recursos y según mis relatores se distingue por ser territorio de la organización Ku Klux Klan. La población de origen latino está asentada al Este de la ciudad donde es común observar anuncios espectaculares para ingresar al ejército. Es también una zona de pandillas y de menos recursos en comparación con la parte Oeste donde se encuentra ubicada la universidad. En esta zona se puede observar una mejor obra pública, se encuentran ubicados los clubes de golf y el nivel económico es mayor.
Cuando mexicanos migrantes de primera y segunda generación11 ingresan a la educación superior es un orgullo y esperanza para sus padres quienes apuestan a la educación como el medio para lograr un mejor modo de vida. Para la comunidad más cercana, un estudiante representa también lo que no es. Es decir, un estudiante que va al colegio o a la universidad no ha tenido que insertarse a las filas del ejército, lo cual es una de las opciones que siguen latente en cualquier momento. Tampoco ha optado por el camino de las gangas o pandillas como un cholo, lo que conduce en la gran mayoría de casos a enfrentar la cárcel. En las familias de los mexicanos se prefiere que si un joven no estudia, consiga un empleo o vaya al field para pedir trabajo como jornalero.

El estatus de ciudadanía determina en muchos casos la posibilidad de que un estudiante de origen mexicano permanezca o abandone los estudios por falta de recursos. Una vez que se ha logrado estudiar y se han adquirido títulos para ejercer en mejores oportunidades de trabajo no garantiza que se pueda ingresar al mercado de trabajo formal sin un número de seguro social. De manera que no importa tener el grado de doctor, sino se tiene oportunidad de trabajar más que en la agroindustria o en empleos informales. Lo que condiciona desde un carácter jurídico la capacidad de acción y desarrollo de los mexicanos sin documentos en California.
Para los mexicanos la inserción en los centros de educación superior no ha sido fácil. Actualmente los mexicanos representan el mayor índice de deserción de las escuelas (Cortina, R. 2007). Sin embargo, la lucha de los jóvenes de origen mexicano por ingresar a la educación de la que se les ha excluido representa una demanda histórica y que ha servido a fines asimilacionistas por parte del Estado12. Así, los centros de educación como agentes de socialización reproducen la estructura de clases y transmiten la ideología nacional. Lo que influye entre las motivaciones para pertenecer a una organización escolar de corte étnico y participar en actividades para la reafirmación de su identidad nacional.

“… se llevó a cabo la creciente subordinación cultural de la población, que se hizo posible sobre todo a través del sistema escolar el cual, a partir de la década de 1870 les enseñó a los niños mexicanos que la única forma de ser buen estadounidense era rechazando la cultura mexicana… Por lo tanto, la estrategia general fue la de “americanizar” a los niños eliminando los acentos evidentemente “extranjeros” en español, prohibiendo que se hablara esa lengua y aconsejando que se limitaran “los modelos anglosajones de trabajo, moralidad y gobierno. Impartido por maestros anglos que tenían bueno voluntad pero que eran etnocentristas, el plan de estudios escolar estaba diseñado para borrar la lengua, la cultura, las relaciones sociales, la preferencia alimentaria y un sentido de linaje cultural (Vélez-Ibáñez, C. 95:1999)”.
                                  
El sistema escolar de California se compone de doce años (K-12) de educación básica, la cual abarca desde el kindergarten, hasta la preparatoria (high school), después se ingresa a la educación superior como al College o a la Universidad, así el grado 13 hace referencia al primer año de universidad. Los centros de educación superior se distinguen por los grados que ofrecen. En el Community College se puede obtener un diploma de Associated in Arts, in Science, Job Skills Certificate o Certificate of Achievement en dos.

En Bakersfield, el colegio comunitario esta dirigido a la población estudiantil que necesita entrar en poco tiempo al mercado de trabajo, o lograr obtener un mayor puntaje de promedio para ingresar a la sistema de la University of California. Estos centros escolares son productores de investigación científica, por lo que se pueden obtener grados de maestría (Master in Arts) y doctorado (Philosopher Doctor). La Universidad de la ciudad California State University, ofrece un diploma de Bachelor in Arts  o in Science al termino de cuatro años de materias cursadas así como maestrías en administración de negocios, ciencias y arte.
Tanto el colegio como la universidad de Bakersfield son lugares de encuentro de las diferencias étnicas y culturales13, aunque no garantice la interacción entre diversos grupos. La dinámica en el colegio es de mutua segregación, de tal forma que el estatus migratorio de los alumnos se mantiene en el ámbito de lo privado. Cuando tuve la experiencia del fenómeno de la segregación en el espacio escolar, decidí contrastarlo con opiniones de mis relatores.

Me interesé en las relaciones inter-étnicas, ya que no existían dinámicas colectivas entre los mexicanos, centroamericanos, afroamericanos, caucásicos, árabes, asiáticos, y no se construían lazos de amistad entre  estos grupos. Juan, un ex miembro de MEChA y fundador de MAIZE -otra reciente organización de corte étnico-, me contó que había una “segregación por supervivencia14”.

El Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA)

La creación de MEChA como organización estudiantil se inscribe en la historia del movimiento chicano. Aún existiendo diferencias en el desarrollo del movimiento que se dio en las zonas urbanas y agrícolas se luchó en contra de la exclusión, segregación, persecución y falta de oportunidades. En este contexto, la educación tomó un acento clave para la superación del estado de marginación. En 1968, se iniciaron los encuentros estudiantiles organizados por Rodolfo “Corky” González como la Cruzada por la justicia y al año siguiente se realizó la primer Youth Conference, logrando reunir a dos mil jóvenes entre estudiantes, pandilleros y ex convictos en Denver, Colorado (Muñoz, C. 75:1989).

Se redactaron documentos como El Plan Espiritual de Aztlán (EPEA) y El Plan de Santa Barbara (EPSB)15 que reivindicaban la autodeterminación y llamado a la “liberación mediante la solidaridad con la cultura y la nacionalidad (Gómez-Quiñones, J. 161:)”. Por otro lado, estudiantes universitarios convocaron a una reunión en la Universidad de California Santa Barbara (UCSB) en 1969, donde se discutió la necesidad de promover la educación entre la raza para su liberación. Por lo que (EPSB) propuso una reforma “en tres renglones: reformas administrativas K-12, promulgación de un plan de estudios bilingüe-bicultural, y acceso a la educación superior para estudiantes, cuerpo docente y personal administrativo (Gómez-Quiñones, 159-160:).

La creación de centros de estudios chicanos y una organización que acompañara el proceso como MEChA, en la educación superior representó un gran logro para el movimiento. MEChA fue una organización que reunió a estudiantes miembros de otras organizaciones como la United Mexican American Students (UMAS), Mexican American Students Confederation (MASC) y la Mexican American Youth Assambley (MAYA). Entre ellos decidieron el nombre de la organización entre Chicano Alliance for United Student Action (CAUSA) y Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA) (EPSB: 22). Optando por el que tenía el nombre en español, como lenguaje que expresa la frontera étnica.

“MEChA then, is more than a name. It is a spirit of unity, of brotherhood and resolve to undertake a struggle for liberation in a society where justice is not a word, MEChA is a means to an end.

To socialize and politicize Chicano students on their particular campus to the ideals of the movement. It is important that every Chicano student on campus be made to feel that he has a place on the campus and that he has a feeling of familia with his Chicano brothers and sisters. Therefore, the organization in its flurry of activities and projects must not forget or overlook the human factor of friendship, understanding, trust, etc.” (EPSB, 1969: 55).

Actualmente el Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán representa una organización que abarca una gran parte del territorio de los Estados unidos concentrándose en el Estado de California. Está estructurado en secciones llamadas chapters que tienen  reuniones mensuales con la región. Estas secciones se encuentran en los centros escolares desde middle school hasta la universidad. Cada sección manda a dos representantes (un hombre y una mujer) para participar en las reuniones (meetings) de su central regional. El primer órgano de decisión son las diez regiones que se reúnen en conferencias nacionales para tratar una agenda la cual consiste en dar información de los puntos a discutir, discusión de las secciones y proponer acciones. Esto no quiere decir que estas reuniones no exista una dosis de tensión por las posturas y propuestas entre los representantes de las regiones.
Las reuniones (meetings) de MEChA en las secciones de los dos centros educativos de nivel superior son semanales. En ellas se socializa información sobre asuntos que los afectan como comunidad; como la raza16. Se discuten críticas, acciones y propuestas de acción colectiva. Es común que también se discuta sobre las diferencias de opinión y acción entre los miembros. Los asistentes a las reuniones no representaban al total de los mechistas activos, así como tampoco a la red de solidaridad en el campus. Sin embargo, siempre se contaba con la asistencia de una gran parte de la mesa directiva.

Las reglas de Robert (Robert’s Rules) que se siguen en estas reuniones son más estrictas conforme se vaya de reuniones locales a nacionales. Por lo que participar en estos encuentros supone la previa adquisición de conocimientos sobre procedimientos formales de toma de decisiones en lo público. Estas reglas se transmiten en las reuniones de cada sección en MEChA, ya que las reuniones que se tienen semanalmente en cada sección reproduce la fórmula con una soltura espontánea, mientras que en una reunión de mayor importancia en la que se reúnen las diferentes secciones en una central o región. Esto no significa poco ya que son las mismas reglas que se siguen en las reuniones del Gobierno estudiantil, el Consejo de la Ciudad y se reproduce a nivel federal.

Las secciones no son homogéneas debido a las características de los estudiantes. Por lo que MEChA en el colegio se caracterizaba por participar en manifestaciones y reuniones políticas extraescolares. En la práctica estaba más enfocado en la participación política que apelaba a la comunidad de origen mexicano, sólo en comparación con la sección de la Universidad de Bakersfield donde sus acciones y manifestaciones estaban concentradas en relación a la universidad como estructura de poder en la que actuaban. Sin embargo, la organización del evento de 5 de mayo chicano es una responsabilidad que involucra convocar a la población de origen mexicano dentro de la vida pública de la universidad. La universidad como el núcleo cultural de la ciudad es el lugar donde se realizan las obras de teatro, ópera, conciertos de música clásica y jazz, etc.  Este hecho se encamina hacia la construcción de comunidad a través de la apropiación y transformación de una institución –de la que son excluidos estructuralmente- y expresar su presencia en el paisaje universitario.

5 de mayo chicano en CSUB

Como se ha mencionado, la diferencia entre las secciones de MEChA en el colegio y en la universidad de Bakersfield no es un hecho circunstancial. Esta disparidad entre generaciones determinan la participación dentro del espacio social en las escuelas como se muestra en el desempeño del idioma inglés, tanto como las diferencias de clase, las cuales son más visibles por indicadores como la capacidad para adquirir los materiales de estudio, la ropa o el uso de autos así como el hecho de que son más altas las cuotas en la universidad –aun más siendo extranjero.
El evento del 5 de mayo chicano es una celebración de reivindicación étnico-nacional transformada por las diferentes generaciones de actores que le dan vida. Se llevó a cabo por primera vez en California, un año después de la Batalla de Puebla en 1862. En ella se representaban bailes mexicanos y se ofrecía un discurso en el que se hacía mención al orgullo de la cultura mexicana como expresión de la resistencia a la cultura dominante en el territorio que recientemente había sido anexado a Estados Unidos (Sommers, L. K. 1985). Podría preguntarse lo significativo que es actualmente para los estudiantes de origen mexicano socializar este acto al construirlo y mantenerlo como una tradición. MEChA como club que transmite y reproduce cultura mexicana, se encarga de su organización como en la mayoría de los centros escolares en Estados Unidos donde existe esta organización.
La organización del 5 de mayo chicano se toma como una responsabilidad para la sección de MEChA en CSUB, más que para la sección del BCC. Sin embargo, es común que estas dos secciones estén en contacto y se presten ayuda. Sin embargo, la dirección, planeación y seguimiento se lleva a cabo por los mechistas de la universidad. Así, se promueve la participación del mayor número de miembros y ex miembros posibles para integrarse a las comisiones que se han creado para la fiesta.
La planeación de este evento se proyecta un año antes. Justo al termino de cada 5 de mayo, se empiezan a elaborar criticas y propuestas por los miembros de MEChA. Por ejemplo, algunos mechistas empiezan a considerar a los recién reclutados quienes aprendieron y trabajaron mejor en las comisiones, para que al siguiente año, sean ellos los que se encarguen de esa comisión en la que colaboraron y enseñen a los nuevos mechistas. Sin embargo, se toman acciones concretas desde las reuniones que se realizan al comenzar el año y se intensifica el trabajo en abril cuando se llevan a cabo reuniones que sólo se enfocan a tratar asuntos relacionados con este evento.

Al acercarse la fecha se exponen los recursos con los que se cuenta, ya que representa una inversión que se recupera en el ciclo de un año. Por lo que para esta ocasión se contó con tres fuentes de ingreso: a) el fondo de ahorros de MEChA en CSUB, el cual se ahorra con la venta de burritos quincenal a lo largo de dos semestres escolares; b) el apoyo universitario que aprueba el gobierno de estudiantes para los eventos culturales para los clubes y; c) los recursos en dinero y especie que dan los patrocinadores.

 Aquí se revela la relación de MEChA al interior de la estructura de poder escolar, de la cual recibe recursos a través de su participación en la gestión con el gobierno escolar17. Así como refleja su capacidad de convocatoria en la que se pone en juego el prestigio de organizar un buen evento que reúna a la raza. En este sentido, es más una labor para promover la apropiación del espacio escolar y construir una relación con la sociedad de la que se forma parte en Bakersfield, desde la reivindicación de la diferencia étnica como comunidad de origen mexicano.
La red de solidaridad extensa adquiere forma y concreción entre quienes se convoca como patrocinadores. La comisión de finanzas, a cargo de la presidenta de la sección de MEChA en CSUB, ofrecía la venta de anuncios en la revista del evento, la cual tenía un contenido de símbolos de nacionalidad mexicana como la imagen de Benito Juárez, la bandera de México, sombreros y zarapes. Los anuncios y el lugar podían variar según la contribución económica -deducible de impuestos por ser un evento cultural de la universidad- o en especie, como agua embotellada, refrescos e insumos. Se usaba una agenda de los patrocinadores con los que ya se tenía contacto años anteriores. Por lo general eran de población de origen mexicano y centroamericano que ofrecían algún servicio para miembros de su propia comunidad.

La comisión de difusión se encargó de la elaboración de la propaganda que se repartió en parques y en el mercado latino, al Este de Bakersfield así como en las localidades periféricas donde vivían los miembros de MEChA.

Un día antes del evento fueron a recoger carpas, banderas, mesas, tanque de gas y vasos de una bodega que rentaban al Sureste de la ciudad que se dejaron en la universidad. Desde ese momento empezaron a ordenar el espacio con rótulos de MEChA y de patrocinadores que se colgaron en el edificio de estudiantes frente a la cafetería de la universidad. Se retiraron agotados y en pequeños grupos que aprovechaban a quienes contaban con carro para que los acercaran a sus casas.
Sobre las siete de la mañana del día siguiente, los miembros de MEChA, retomaron el trabajo coordinados por la directora del evento. Poco a poco se fueron llegando los mechistas que asistían regularmente a las reuniones semanales, sin embargo, también se integraban otros estudiantes miembros de MEChA en algún momento. Esta pertenencia puede ser más activa en diferentes momentos de la vida de un estudiante de origen mexicano, pues durante la temporada de exámenes finales, algunos mechistas dan prioridad a sus estudios sin que esto signifique dejar su afiliación a la organización.

Momentos más tarde la red de solidaridad de MEChA terminó de arreglar el lugar, transformando el paisaje escolar cotidiano, en lo que su imaginario reconoce como una plaza mexicana en California. En este sentido una mechista dijo: “sooo… no es la Placita Olvera, pero it’s good”. De manera que lo que más saltaba a la vista era una bandera de México que abarcaba la fachada de un piso entero del edificio de estudiantes. El área de la escuela que fue prestada para el evento estaba delimitada por anuncios con motivos mexicanos que invitaban al evento. Lo que servía para diferenciar esta celebración de un rally en apoyo a los enfermos de cáncer que se llevaba a cabo en el estadio de la universidad.

Alrededor del medio día, fue el mejor momento del evento ya que habían comenzado los bailables, expresión de la diversidad cultural de México, por lo que el grupo de baile tuvo que cambiar varias veces de vestuario. Este club de danza folclórica mexicana era dirigido por el consejero de MEChA en la universidad y tenía por nombre “Mexicateahui”. Entre las parejas se podía distinguir a un afroamericano, presentaron danzas regionales de los Estados de Oaxaca, Jalisco y Monterrey. Alternando con la animación y la música latina que escuchaba en todo momento, el maestro de ceremonias organizaba rifas de piñatas que se encontraban adornando en el escenario al frente de la bandera mexicana.

El maestro de ceremonias fue el tesorero de la sección de MEChA en el colegio y vestía con una guayabera blanca, pantalón de mezclilla y se había colocado un bigote que armonizaba con un gran sombrero morelense. Sin embargo, a pesar de tener ascendencia mexicana y ser ciudadano estadounidense –lo cual no lo restringía en términos de documentos-, no había conocido México, y lo más cerca que había estado era la frontera con Tijuana. Dijo no haber tenido contacto con la familia de sus padres que vivían “en algún lugar de Michoacán”.

Cuando los mariachis entonaron “el mariachi loco”, animaron a los asistentes a bailar. De manera que se podían ver y escuchar a los mechistas gritando “¡Viva México!”, algunos sonidos -al estilo de película del Cine de Oro mexicano- y chiflando fuertemente. En ese momento la cadena de televisión local entrevistó a la directora del evento y vicepresidenta de MEChA, quien hizo explícito que uno de los objetivos era mantener la tradición y difundir los valores históricos de la cultura mexicana, no sólo para los mismos mexicanos, sino también para el resto de la sociedad. Lo que ayuda a promover la educación ya que era “la mejor manera de introducir a los jóvenes en la educación superior”.

La actitud de los mechistas del colegio era menos rígida que sus compañeros de la universidad. Así se podían distinguir a los mechistas de CSUB por llevar ropa y calzado más formal, además de preocuparse más por el peinado, el bigote o la barba. Los mechistas del colegio en general usaban sudaderas oscuras con algunos estampados de grupos de rock, pantalones de mezclilla que podían estar rotos, adornado con un llavero del que cuelga una cadena y tenis oscuros. Esto varía, ya que también hay quien porta el estilo cholo. Un estilo un tanto informal si se toma en cuenta que se utilizan pantalones de mezclilla y sudaderas holgadas, sin embargo, predominan los colores claros. Por lo que la limpieza de la ropa y de las personas adquiere un significado preponderante al grado de que un cholo puede molestarse con alguien si por error llegan a ensuciar su tenis blanco, alterando su estilo.
La interacción entre mechistas de las dos secciones era intermitente y cordial, sin embargo, se podían apreciar momentos en que los dos grupos estaban aparte. De manera que no hubo colaboración de los estudiantes del colegio en la venta de tamales de los mechistas de CSUB. A pesar de que los tamales y el agua no se vendieron a ningún mechista parecía que este espacio era responsabilidad de la sección local.

La lengua en la que se desarrollaban las pláticas e interacciones entre casi las doscientos personas que llegaron al evento se realizaba en inglés, aunque un grueso de los asistentes también hablaba español. Hubo un esfuerzo tanto por el maestro de ceremonias como por los demás mechistas por dar rienda suelta al spanglish. Lo que se siguió por algunos asistentes que hablaban más español o hablaban más inglés. Así, sonaban frases como “entonces le llamé pa’ tras”, “…en serio pedo men!”, “guaché que no se podía parkear”, etc…

Sin embargo, cuando acabó el evento para algunos mechistas la fiesta no había logrado lo que esperaban ya que había fallado la convocatoria, pues antes llegaban más personas. Ahora ya no era lo que en los noventas cuando también asistían estudiantes y familias de filipinos compartiendo la celebración aunque no siempre de manera harmónica, ya que para mi relator, un chicano de 34 años y nativo de Bakersfield,

Antes era bien diferente esta fiesta,…unos diez años atrás venían hasta los filipinos y se hacían juegos de los mexicanos contra los filipinos nomás jugando porque por acá venían, pero ya no, ya no viene nadie en comparación de antes… Se organizaban unas exposiciones de Low Riders y todos venían con sus coches que pintaban y arreglaban para que brincaran. Pero ahora es diferente. Además esta peor porque ya no… me dijeron que este año es el primero en el que no se pudo vender cerveza. Eso y la pelea… siempre en los 5 de mayo hay una pelea de un mexicano o latino contra un moreno y nadie se lo pierde”.

Esta declaración no sólo expresa la retirada de los filipinos en la celebración, también vemos que no hay extrañamiento por la ausencia de otros grupos raciales y étnicos. Lo que no es extraño, ya que no se tiene contemplado como una prioridad. De hecho, estos grupos no se consideran en la fiesta. Mostrando un distanciamiento no sólo entre mexicanos y caucásicos no hispanos, sino de todos los grupos étnicos en Bakersfield con los habitantes de origen mexicano.

Resalta la interacción y rol de los estudiantes de cada sección de MEChA para la organización de este evento. Si atendemos el papel que se le otorga, podemos dar cuenta de la condensación simbólica y herramienta socializadora de este fenómeno. Por lo que se pone en marcha un dispositivo que activa las redes de solidaridad con las que cuenta MEChA. En este sentido los miembros de MEChA pueden convocar, difundir información y solicitar el apoyo del grupo étnico con quienes se comparte la condición de clase, el estatus jurídico, así como la condición de vulnerabilidad y exclusión del sistema escolar.

Así, aunque pareciera que la fiesta del 5 de mayo sólo funciona como celebración de reivindicación étnica, reafirma y es un recordatorio de que los mexicanos son estudiantes que construyen como parte de la comunidad de arribo como actores activos. Por lo que poner la bandera y el 5 de mayo en la universidad no sólo representa el orgullo de un chauvinista nacionalismo, sino que en este caso también expresa la necesidad de no dejar de hacerlo. Ganar el espacio por un día.
Esta acción adquiere un sentido sustantivo en la transformación del paisaje en términos de lo que propone Mitchell, acerca de la unidad material y de representación. Así como también en cuanto a la ubicación social del grupo mexicano, geográfica y socialmente apartados de la vida cultural de Bakersfield. La unidad material que transforma el paisaje se expresa a través de un evento particular un sábado al año, que ahora es parte del capital cultural ganado por las victorias del movimiento chicano por el cual MEChA es creado. Lo ideológico y la lucha por el significado (Hurd, 2008), más allá de poner la bandera el 5 de mayo en la escuela, representa el lugar que los mexicanos han ganado, reflejo de su pertenencia como miembros de la comunidad de arribo. Lo que en términos de McLuhan se retoma la idea en la que el mensaje esta en el medio.

Sin embargo, una revisión critica de estas reflexiones señala que la celebración del 5 de mayo en los centros de educación como una victoria para el movimiento chicano, se aceptó por parte de las autoridades como una señal de tolerancia hacia las clases subalternas promoviéndolo como lo “Folk” (Hurd, 2008). A la luz de esto, se tendría que analizar sobre el descenso de la asistencia y participación de los mexicanos en este evento en CSUB. Lo que también se explica en parte por las condiciones de aislamiento en las que se encuentra la población de origen mexicano en Bakersfield.

No sólo se reterritorializa, sino que se lucha por territorializar o más bien, por existir y estar ahí; no menos importante que seguir ahí. El espacio escolar es también producido por la interacción de tensiones ya que se ha excluido sistemáticamente a los mexicanos y el establecer un día que representa al origen, al estatus, que a la vez reivindique su diferencia.

Esto supondría que los mexicanos en términos de Kearney (1999), se estarían activando una “política del jujitsu”, en la que la reivindicación de una solidaridad basada en la cultura tiende a reforzar las diferencias de clase, de tal forma que la respuesta a una estructura segregada por razas, tomando una identidad étnica, sea lo que termine inmovilizando su capacidad de acción y ascendencia social. Lo cual se acerca a los argumentos que promueven la política del melting pot para la cual es una condición sine qua non la asimilación de los mexicanos si y sólo si aspiran a una movilidad social que mejore su modo de vida actual. Sin embargo, es un tanto difícil no proclamar una identidad diferente a la que inculca el Estado, si a través de ella es que se estructura la desigualdad.

Referencias

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1 Como lo demuestran las clasificaciones por razas (race) del censo, en donde se contemplan las siguientes: White (non hispanic), Black o African Americans, American Indian y Alaska Native, Asian, Native Hawaian, Other race, Hispanic o Latino. Ver http://www.census.gov

2 En el orden geográfico de la ciudad está ordenada en base a límites étnicos y en clases por ingreso económico. Ver mapa de la ciudad.

3 Como latino, spanic, mexicanoamericano o ilegal alien.

4 El Valle de San Joaquin comprende los Condados de Kern, Tulare, Kings, Fresno, Madera, Merced, Stanislaus y San Joaquin. Su economía agrícola-industrial se caracteriza por tener una dinámica rural. En el Condado de Kern además se extrae petróleo.

5 Víctor Turner llama campo a “La totalidad de relaciones entre (respecto a valores, significados y recursos) actores orientados (1. En competencia por premios y/o resultados escasos, 2. con un interés participado en salvaguardar una distribución particular de recursos y 3 con la voluntad de mantener o derruir un orden normativo particular) hacia los mismos premios o valores (no solo sobre derechos sino también símbolos de victoria o superioridad, como títulos, cargos y rango)” (Varela, 1984:21).

6 “The importance of such a formulation [of politics as learned behavior] to understanding the stability of political systems is self-evident-humans must learn their political behavior early and well and persist in it. Otherwise there would be no regularity-perhaps even chaos (Hyman, 1959).
Political socialization is the process of induction into the political culture (Almond, 1960).
Political socialization refers to the learning process by which the political norms and behaviors acceptable to an ongoing political system are transmitted from generation to generation (Sigel, 1965).
. . . the processes through which values, cognitions, and symbols are learned and "internalized", through which operative social norms regarding politics are implanted, political roles institutionalized and political consensus created, either effectively or ineffectively (Eckstein, 1963)”. (Easton, 1968)

7 En este sentido “… el multiculturalismo estadounidense es una respuesta a la opresión de afroamericanos, indígenas e hispanos (Verea, M. 69:2003)”. Sin embargo, como señala Vertovec (2003), las políticas de los estados nacionales y locales también ha reafirmado un multiculturalismo enraizado en un territorio y no dan cuenta de cómo se establecen los vínculos con la comunidad de origen.

8 Para el 2009 el Estado de California representaba el octavo lugar en el ranking de las economías mundiales después de Italia y antes de Brasil. (http://econpost.com/californiaeconomy/california-economy-ranking-among-world-economies. 23/abril/2011).

9 La novela también refleja las condiciones históricas y sociales en las que se expresa la tenencia de la tierra por compañías agrícolas que se asentaban alrededor de la ciudad de Bakersfield, como Weedpach y Arvin. También se expresan los conflictos nativistas contra esta población migrante. Un ejemplo es la categoría despectiva de okies con la cual los nativos y viejos asentados nombraron a los migrantes de Oklahoma, lo cual acentuó una condición de desprecio, abuso y explotación.

10 En la ciudad de Bakersfield la categorización por razas es parte común de la vida social. En algunos casos las etiquetas etnorraciales son hechas desde la perspectiva propias del grupo (emic), otras veces son herramientas explicativas propias del autor (ethic). Para evitar confusiones me referiré a la población nativa estadounidense que han inmigrado desde Europa como caucásica. Los que tienen orígenes de poblaciones africanas los llamaré afroamericanos. La población de otras razas los llamaré como tales para no entrar en identidades más específicas. La población de origen mexicano se ha identificado como México-americanos o chicanos. Como se verá ser chicano no es lo mismo que ser mexicano. La etiqueta de Mexicoamericano es más usado para la población de segunda o tercera generación. La clasificación emic de White people en oposición a la non White people no solo define un color de piel sino la desigualdad económica y de oportunidades que tienen todas las razas con respecto a la raza blanca o caucásica. Esta relación asimétrica es la que da contenido a las etiquetas sociales, étnicas y raciales.

11 Para Ruben Rumbaut existen diferencias generacionales entre los inmigrantes. Esto cobra más importancia cuando se añaden características especiales a cada grupo. Así la generación 1.0 es la nacida fuera de Estados Unidos y tienen más de 17 años de edad al llegar; la 1.25 son los nacidos fuera de E.U. y tienen de 13 a 17 años cuando ingresan; la 1.5 son nacidos fuera de E.U. y tienen de 6 a 12 años al llegar; 1.75 los que nacen fuera de E.U. y tienen de 0 a 5 años al llegar. La segunda generación (2.0) involucra a quienes nacieron en E.U. pero sus padres no y la 2.5 son los nacidos en E.U., pero con un padre nacido en el extranjero (Rumbaut, 2006:388).

12 Momentos claves para entender la lucha por el derecho a la educación en el estado de California son el caso de Méndez vs. El Distrito escolar de Westminster (2 de marzo de 1945), en donde participó activamente la Liga de Ciudadanos Estadounidenses Latinoamericanos Unidos (LULAC). Esta experiencia sirvió para actuar de manera más coordinada y eficaz para posteriores luchas en la corte. Tal es el caso de la disputa de Brown vs. Board of Education, 347 U.S. 483 (1954), el cual anula la segregación en las escuelas; la creación del programa de educación bilingüe para extranjeros en el Bill Education Act (1968); La reafirmación de la demanda en las Civil Rights Language Minority Regulations en 1980 y la proposición 227 votada y aprobada en el mes de junio de 1998 la cual anula la educación bilingüe con la intención de apresurar el proceso de inmersión al idioma inglés a los estudiantes quienes no lo dominan, etiquetados como English Second Language (ESL) separándolos en un grupo especial por un año, para después empezar a tomar clases ahora solo en inglés.

13 Para la primavera del 2007 en el Bakersfield Community College (BCC), se tienen contabilizados un total de 13,848 estudiantes, de los cuales un 45.1% estuvo clasificado dentro de la categoría de hispano y un 36.3% dentro de la categoría de blanco. El resto era población es contabilizada bajo la categoría racial y étnica como afroamericana, asiática, indoamericana, (así como el total de los alumnos que representan la categoría de “Otros”), etc. La Universidad de Bakersfield (CSUB) para el 2007 contaba con un total de 7,700 alumnos inscritos de los cuales 2,218 (28.8%), eran ordenados bajo la clasificación de mexicoamericanos, mientras que los blancos no hispanos eran 2,797 que representaba al 36.3% del total de los estudiantes.
La fuente es http://www.bakersfieldcollege.edu/irp/Enrollment_Trends/Spring%20First%20Day%20Enroll%20Stats%20thru%20S07.pdf, para información sobre el BCC, el cual consulta el Banner Reporting (SWRREGI, SWRTLY and SWRPROD) Institucional Research and Planning. Para datos de información de CSUB consúltese el sitio web: http://www.calstate.edu/AS/

14 En este sentido, refiriéndose a cualquier ciudadano de distinto origen étnico y racial, ya que se puede exponer su estatus migratorio irregular que prefiere se guarde en lo privado (Diario de Campo, Entrevista 14 junio 2007).

15 Sin embargo también existen por lo menos dos textos más que son importantes. El Manifiesto Chicano, por Luis Valdés (1964) y El Plan de Delano, firmado en la huelga de los viñedos en Delano (1965). Sin contar el emblemático poema del escritor Alurista (Rodolfo “Corky” González), Yo Soy Joaquin (1967).

16 Carlos Muñoz Jr. Escribe en su libro Youth, identity, power que “… La Raza included all Mexican Americans, but he emphasized the working-class realities of the majority. As he put it (Luis Valdéz a quien cita),
Our campesinos, the farm-working raza find it difficult to participate in this alien North American country. The acculturated Mexican-Americans in the cities, ex-raza, find it easier. They have solved their Mexican contradictions with a pungent dose of Americanism, and are more concerned with status, money and bad breath than with their ultimate destiny ... they will melt into the American pot and be no more. But the farmworking raza will not disappear so easily. ... We are repelled by the human disintegration of peoples and cultures as they fall apart in this Great Gringo Melting Pot (Muñoz Jr, 63:1989)”.
Sin embargo, es un concepto emic que se construye a partir de acciones concretas. Involucra a la población vulnerable que comparte el origen latinoamericano principalmente, sin embargo en coyunturas esta identidad se expande en el campo político donde incluye a grupos nacionales y étnicos como los centroamericanos, sudamericanos, afroamericanos, etc.

Dos miembros de MEChA formaban parte del gobierno estudiantil (Assambley Students Inc., ASI), por lo que se pudo gestionar mejor los recursos que pidieron y el apoyo en cuanto al uso de la infraestructura de la universidad para llevar a cabo el evento. Esto es crucial, ya que para Rosa, una mechista que había sido encargada de la comisión de entretenimiento en la fiesta del 5 de mayo en años pasados, se gastó más de lo que MEChA tenía en el fondo de ahorro por contratar el show de carros modificados al estilo low rider, lo que produjo un estado de banca rota del Club. Sin embargo, esta situación se resolvió cuando al año siguiente ella fue presidenta y pudo ahorrar a la vez que aprovechó que un miembro de MEChA se posicionó como presidente de ASI.

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