POLÍTICA Y DERECHO. ESTUDIOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA DIVERSIDAD DEMOCRÁTICA

Mario Jesús Aguilar Camacho(CV)
macamach@prodigy.net.mx

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ISBN-13: 978-84-15547-04-4
Nº Registro: 201215286

Sinopsis

Al igual que en otros tiempos, hay quienes pretenden “sacralizar” las palabras y con su simple invocación aspiran a transformar la realidad. Los liberales de los siglos XVII y XIX pronunciaban la palabra libertad, y la misma era utilizada como una panacea con la cual pretendían terminar con todas las desigualdades y conjurar los abusos del Ancient Régimen y de la Humanidad misma.
En la actualidad, uno de los vocablos de sobra proferido es: tolerancia. Cuando esta palabra es pronunciada, la generalidad de las personas la relacionan con el concepto planteado por el liberalismo -capitalista y contractualista- para el cual, en este ilusorio mundo globalizado, adquiere tintes irrefutables: la tolerancia es la palabra mágica que resuelve todos los males ocasionados por el fanatismo, la intransigencia y el fundamentalismo.
El tolerante de esta época, legatario de la ideología liberal, se encierra; es el individualista que se confina en una especie de círculo privado y autónomo -su propia esfera jurídica- donde puede ejercitar (plena-mente) su libertad, mientras su actuar no afecte los círculos particulares de sus vecinos, de sus semejantes (sería algo así como la plasmación de la alegoría del “puedes suicidarte, si quieres, pero no me manches la alfombra”).
Julián Marías nos advierte sobre esta actitud hermetista y de cerrazón, y ve en ella al principal enemigo de la verdadera tolerancia. En muchos de los casos este talante se vuelve reduccionista y se desentiende de los contextos; en otras ocasiones se convierte al fundamentalismo rígido o al dogmatismo fanático, y por ende  se extiende al extremo de no aceptar lo que acontece en el mundo real. En estos casos, cuando no se acepta que las personas que nos acompañan, en las distintas organizaciones a las cuales pertenecemos, son diferentes, se les desconoce, se les ignora o se les niega; ante lo cual, el sujeto que pre-juzga no solo pierde la libertad, sino que se convierte en vasallo de la discordia, de la incapacidad de convivir conservando todas las diferencias y las discrepancias accidentales y ocasionales; muchas de las veces se niega a cohabitar, si no en armonía, por lo menos en tolerancia según la versión de Arthur Schopenhauer en la parábola del puerco espín.
En este sentido, el llamado buen burgués, prototipo de la mentalidad capitalista, vive inmerso en su autonomía privada. La extensión, mayor o menor, de su círculo de acción, está marcada por su capacidad individualista, la cual no será más amplia que la circunferencia de ese ámbito personal de autonomía. A su moral le basta saber que no hace daño directo a sus semejantes, claro que tampoco apoya -a través del principio de solidaridad-, a aquellos que están a su lado, a sus próximos, sus prójimos que requieren del mutuo flujo de aportaciones para construir una cultura objetiva y una sociedad ordenada, en suma del conjunto de las diversidades y de las verdaderas libertades.
Esta introspección en el cerrado campo de la autonomía privada, lleva a enclaustrarse a este buen hombre en su propia subjetividad, planeando como fórmula máxima de convivencia. “déjame vivir como yo quiera, dentro de este ámbito de mi propia libertad y de mis propiedades, y prometo respetar también tus peculiares maneras de vivir dentro de tus particulares autonomías”.
Nada más contrario al carácter abierto de la tolerancia. Quien vive en las indiferencias se ha cerrado a los demás, vive para sí mismo, se convierte en intransigente. Nos dice Juan de la Borbolla que, a veces, la cerrazón se debe a la escasez de inteligencia, a la incapacidad de reflexionar y contrastar sobre lo que se ha leído u oído.
Esta blanda manera de defender el coto obstruido de la autonomía personal, muchas de las veces se manifiesta a través de un silogismo como el siguiente: “respeta mi manera de ser y de vivir, así como yo tolero lo que hagas dentro del ámbito de tu libertad”. La podríamos citar como la indiferencia del individuo idiote, como la persona aislada, sin nada que ofrecer a los demás, obsesionada por las pequeñeces de su casa -señalada por Savater-1 y que en la antigua y clásica Atenas se abstenía de participar y contribuir con el bien común, pues se encontraba muy a gusto en su zona de confort; entendida ésta como ese estado mental donde nos encontramos cómodos con nuestra vida actual, con nuestras aspiraciones cubiertas y sin presiones; en pocas palabras: para que queremos superarnos, si luego nos vamos a complicar la vida; entonces así estamos bien.
Incluso los países pueden estar en zona de confort. Sin profundizar en el tema, México es un país que a lo largo de su historia ha permanecido en su zona de confort. Para muchos, no ha “necesitado” producir riqueza, pues su fuente de riqueza ha sido y es el petróleo.
Como ejemplo de esta actitud se puede citar que en julio 18 de 2008 el entonces titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Arturo González de Aragón, cuestionó la debilidad de la recaudación del sistema tributario, que permitió, en el sexenio del entonces presidente de la república Vicente Fox, devolver 680 mil millones de pesos a grandes empresas, y esto se “compensó” con la transferencia de los excedentes petroleros a la hacienda pública; 2 lo anterior aunado a que alrededor de 400 grupos empresariales enteraron al fisco solo 1.78% ciento de sus ingresos por concepto de impuesto sobre la renta, mientras que la inmensa mayoría de los contribuyentes entrega como contribución el 28% de sus ingresos.
Permanecer en zona de confort es señal de conformismo, ignorancia, miedo, falta de confianza, falta de nuevas aspiraciones y falta de ambiciones. Una vez que llegamos a nuestra zona de comodidad, podemos tomar un leve descanso, pero hay que considerar que estamos en un escalón, y que existen otros escalones que subir.
Por ello, el tolerante neoliberal acepta y en ocasiones promueve, por ejemplo, el consumo de drogas en ghetos reducidos; pero se rebela contra aquel que expulsa el humo de su cigarro hacía los perímetros físicos en los que él se encuentra. Ahí se acaba la complacencia; luego, esa tolerancia muchas veces no es tal, sino más bien es manifestación de un egoísmo exacerbado; de un dejar hacer… dejar pasar… siempre y cuando no me afecte.
Seguimos gobernando por decreto. Tal parece que conjuramos los males con las palabras: con esta ley combatimos la delincuencia; con esta otra se acaba con el contrabando y la piratería ¡Vade, aléjate intolerancia! ¡Retro, no más discriminación!
Sigue la línea repitiéndose, nuevamente las palabras quieren por sí solas transformar la realidad, y con ellas y unos pases mágicos, se exorcizan y se esfuman todas las desigualdades y abusos sociales.
Se transcribe a continuación una definición de la palabra autoritarismo: sistema político con un pluralismo limitado, no responsable, sin una ideología elaborada y directora (pero con mentalidad peculiar), carente de movilización intensa y en los que un líder o un grupo reducido ejerce el poder dentro de los limites formalmente definidos, pero bastante predecibles.
Hace falta únicamente una aclaración: para crecer hay que tener aspiraciones y ambiciones sin importar su tipo: se puede aspirar a tener dinero, a viajar, aspiraciones artísticas, de pertenencia a grupos sociales, aspiraciones religiosas, amorosas, etc. Lo importante es recordar que nada en este universo es estático, y si uno no mejora, entonces se viaja en sentido contrario.
En este texto se presentan las aportaciones de experimentados y noveles autores; pero en los cuales confluye una coincidencia, en la aspiración de construir una Democracia Constitucional; es decir, se aspira a tener a la Constitución como vinculante de los poderes y en respeto de un Garantismo Jurídico, componente germen de un Estado Social, Democrático y de Derecho, en el cual sea la Constitución la que determine las formas y límites sobre los cuales se ejerce el Poder público y no la ley, como ha venido siendo en el Estado Liberal de Derecho; con una clara línea de acción encarrilada sobre los conceptos del constitucionalismo moderno: “más principios que reglas; más ponderación que subsunción; omnipresencia de la constitución en todas las áreas jurídicas y en todos los conflictos mínimamente relevantes, en lugar de espacios exentos en favor de la opción legislativa o reglamentaria; omnipotencia judicial en lugar de autonomía del legislador ordinario; y coexistencia de una constelación plural de valores, a veces tendencialmente contradictorios”  (Prieto, 2002: 121). La directriz de los textos aquí vertidos es el respeto de los derechos humanos, las garantías sociales, la protección de las minorías, todas encaminadas en un cauce democrático,  y que estos se erijan como factores elementales en la reconstrucción de la Nación.
“Diversidad cultural y propiedad industrial: la protección jurídica del conocimiento tradicional” Obra colectiva de los profesores Arcudia Hernández Carlos Ernesto, Gutiérrez Hernández  Alejandro, Cayetano Cruz Mireya, los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) protegen creaciones del intelecto humano sea que estén destinadas a la industria o que constituyan obras de arte. Los DPI se establecen como monopolios que permiten al titular explotar en exclusiva la idea o creación y poder impedir que un tercero pueda hacerlo. La arquitectura del sistema de los DPI bascula en torno a 3 tratados internacionales: el Convenio de Paris para la Protección de la Propiedad Industrial, el Convenio de Berna para la Protección de Obras Artísticas y los Acuerdos de Propiedad Industrial Relacionados con el Comercio. Mismos que se han transpuesto al ordenamiento jurídico nacional mediante diversas leyes.
Pues bien, las características de estos sistemas no se adaptan del todo a las particularidades de los conocimientos tradicionales. Esta falta de  adecuación puede abrir la puerta a un aprovechamiento por parte de personas ajenas a las comunidades que son herederas de esos saberes; o bien, su protección por DPI puede ocasionar ciertas fricciones al interior de la comunidad: los conocimientos son colectivos y los DPI son individuales. En el presente trabajo nos proponemos analizar los principales inconvenientes de los DPI para la protección de conocimientos tradicionales y abordar algunos casos de legislaciones especializadas en conocimiento tradicional como la de Panamá o Costa Rica, entre otras; que garantizan una protección más adecuada para ese tipo de conocimientos.
 “La declaración de procedencia y el juicio político” Cuellar Ramírez Martha Georgina, El mundo jurídico no debe contraponerse con lo político. Sin embargo, en México estamos envueltos en una vorágine de mimetismo: Los jueces y no los electores, determinan en muchos casos el resultado de una elección. Otras ocasiones, encontramos que el mandato otorgado a un representante, electo democráticamente, se ve revocado por razones y órganos que en nada tuvieron que ver con su designación. De allí que en este trabajo se presentan los aspectos relativos a dos temas, no sólo de actualidad, sino también de relevancia y trascendencia jurídica y política.
El bien jurídico tutelado debe ser  la soberanía de los poderes, se debe dar mayor objetividad y transparencia a los citados procedimientos, de igual forma estas figuras jurídicas deben ser realmente eficaces, ya que la poca eficacia en la aplicación de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos, ha provocado una desconfianza muy grande en el pueblo que es donde se supone reside la soberanía  nacional, tal y como lo menciona el artículo 40 constitucional. Hay un problema muy grande a resolver en relación a los citados procedimientos ya señalados. Por lo que es necesario un rediseño de esas dos figuras jurídicas; y por mencionar algunas no es posible que para iniciar la declaración de procedencia tenga que ser solamente a solicitud del Procurador de Justica, debería ser a solicitud de cualquier ciudadano, apoyado de pruebas necesarias para ello.
 “La falacia de la ciudadanía activa y global” Vargas Hernández José G. En este trabajo se pretende demostrar la falacia de la propuesta de la ciudadanía activa y global como propuesta neoliberal a través de mecanismos que apoyan la elección racional del consumidor y la libertad del mercado. Se inicia el análisis delimitando las nociones de ciudadanía y democracia, los elementos relacionados con la participación política ciudadana y el desarrollo de la gobernabilidad ciudadana hasta llegar a la emergencia de la ciudadanía activa y global. El ciudadano como el titular de derechos humanos o derechos del hombre que comprenden todos los derechos, los políticos, económicos, sociales, republicanos patrimoniales, etc., es reducido a su mínima expresión como cliente o usuario integrado más a un mercado que a una sociedad participativa. Bajo esta concepción de ciudadanía activa y global, la ciudadanía entra en crisis y arrastra consigo el principio de razón igualitaria.
“Análisis institucional de la Secretaría de Salud del Estado de Guanajuato, para lograr salud para todos en el Estado” Patiño Moreno María Refugio, La Secretaría de Salud del Estado de Guanajuato, su investigación pretende: Analizar la institucionalización de la meta de la salud para todos en la Secretaría de Salud de Guanajuato; identificando las políticas de intervención-acción, para intentar lograr que la población del estado cuente con un nivel de salud que le permita desarrollar sus capacidades a plenitud como indicadores de la implementación de salud para todos.
 “Teoría de la democracia absoluta” Rodríguez Frías, Germán y Rodríguez Lule, Germán, Se presenta un cuadro de clasificación de la Democracia para fines didácticos y se establece la simplicidad como elemento fundamental del trabajo, apegándonos a lo que establece el principio de la navaja de Ockham.

La argumentación se basa en la definición real y etimológica de la Democracia, y en la verdad fundamental principium primum, tomando como un segundo elemento fundamental el lenguaje y su claridad, siguiendo a Ludwig Josef Joann Wittgenstein. En la argumentación se cuestiona el concepto de mayoría y se formula la pregunta ¿Cuál mayoría?, se realiza un análisis crítico de la definición de Democracia que contiene nuestra Carta Magna, se analizan algunas otras definiciones relevantes de Democracia y se estudia superficialmente la Teoría de la Democracia de elites, o teoría de las élites, y la teoría de las masas o Democracia popular.

“Acerca de la cláusula democrática y del diálogo político en el TLCUEM”, cierra esta obra la aportación del profesor Ruiz Medrano Salvador Francisco,  cuya investigación se centra en el análisis detallado de la llamada “Cláusula Democrática” impuesta en el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación entre los Estados Unidos Mexicanos y la Comunidad Europea y sus Estados miembros, mejor conocido como TLCUEM, la cual tiene como propósito el respeto a los principios democráticos y a los Derechos Humanos fundamentales, tal como se enuncian en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que inspira las políticas internas e internacionales de las Partes y constituye un elemento esencial del Tratado.
Ahora bien, si en esencia puede ser considerada como una mera declaración de intenciones, es una serie de actividades que: a) monopolizan los servicios de los Ministerios de Asuntos Exteriores y; b) Se desarrolla según unos procedimientos preestablecidos en las disposiciones sobre la PESC (Política Exterior y Seguridad Común) de la Unión.

Como punto final, es imprescindible destacar la iniciativa del profesor Ricardo Contreras en la creación del Foro Internacional sobre Multiculturalismo, en su segunda edición, en la cual se ofrecen y comparten estos trabajos de investigaciones, los cuales se caracterizan y son referidos a la tolerancia, al respeto y la valoración de las distintas formas y modos de ser, así como a una aspiración democratizadora y constitucionalista; esta pretensión se percibe lo más alejada posible de la paradójica frase de Voltaire: “Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo”.


Mario Jesús Aguilar Camacho


1 Savater, Fernando. Política para Amador. Ariel, Barcelona, España, 1992, pp. 15 y 16.

Tomado del periódico La Jornada Por Enrique Méndez y Andrea Becerril, julio 18, 2008 julio 18, 2008 el año pasado. Página web: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/);

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