ANÁLISIS DE LOS FACTORES QUE IMPIDEN LA SUSTENTABILIDAD HÍDRICA

Cruz García Lirios

Exclusión Hídrica

La situación hidrológica mundial


La problemática del agua en el mundo esta interconectada climática y económicamente. El 97.5% es salada, 2.24% es dulce y solo 1% esta disponible en ríos, lagos y acuíferos para el consumo humano. 113000 km3 de agua, se precipitan anualmente. En el mundo, 7100 km3 se evapora, 42000 km3 regresa a los océanos y se filtra a los acuíferos. Anualmente, el 70% entre 9000 y 14000 km3 mantienen los ecosistemas y sólo 4200 km3 (30%) está disponible para irrigación, industria (23%) y uso domestico (8%). Se estima que en el 2025 el 80% de la población mundial estará en alta escasez. La Organización de Naciones Unidas (ONU) en su informe correspondiente al 2005 señala  que 23,8 millones de km3 de agua se encuentra congelada, 74200 km3 se evapora, 119000 km3 se precipita en los continentes,  458000 km3 se precipita en el mar,  502800 km3 se evaporan de los océanos, 10,4 millones de Km3 están depositados en acuíferos, 900900 km3 sen encuentran disponible en lagos, 1.350 millones están depositados en los océanos. Anualmente, en los océanos (que contienen 1350 millones de km3), el ciclo hidrológico implica la evaporación de 502 800 km3 de agua de los cuales 458 000 km3 regresan en precipitaciones, 42 600 km3 regresan en derrames superficiales y 2 200 km3 en derrames subterráneos. En los continentes (que contienen 23 800 000 km3 de agua en hielo y nieve, 10 400 000 km3 en acuíferos y 901 000 en lagos y ríos), 119 000 km3 de agua se precipitan y 74 200 km3 se evaporan al año.
La Organización de Nacional Unidas (2005) pronostica para el año 2050 un rango de aumento de la temperatura de 1,4 a 5,6 centígrados causando un incremento de 44 centímetros del nivel del mar, un 5% más de las precipitaciones y la extinción de una cuarta parte de las especies.
Hasta aquí la descripción de los flujos hidrológicos del sistema mundial. A continuación se expone los flujos hidrológicos del sistema nacional.

La situación hidrológica nacional

La Conagua (2005) señala que más de 11 kilómetros cúbicos anuales han sido concesionados en la zona del centro occidente; el 53% se extrae de acuíferos y el 47% de lagos, ríos y manantiales. El 82% esta destinado a la agricultura, el 15% al abastecimiento público y el 3% a la industria. Debido a que la ZMVM es de alto riesgo hidrológico sólo se han restringido las concesiones para la explotación a menos de 3000 km3, el 78% es extraído de las tomas superficiales y el 22% de las tomas subterráneas. El 48% destinado a la agricultura, el 46% a la industria y el 6 al servicio público.  La Conagua (2005) señala que la disponibilidad del agua por región hidrológica (m3/habitantes/año), en la Zona Metropolitana del Valle de México, esta clasificada como baja siendo la causa principal del abasto irregular de agua. Las inversiones del subsector en zonas urbanas fueron en la ZMVM de 394.200 pesos y se canalizaron única y exclusivamente al saneamiento de aguas residuales. El suministro de agua en la ZMVM es de 68 m3/seg. los cuales provienen de pozos explotados 25.16 m3/seg. (37%), pozos recargados 15 m3/seg. (22%), manantiales .36 m3/seg. (2%), del Río Cutzamala 13.6 m3/seg. (20%) del Río Lerma 6.12 m3/seg. (9%) y saneamiento con 6.8 m3/seg. (10%). Respecto al grado de presión del recurso, la ZMVM ocupa el primer lugar con una sobreexplotación del 120% del agua disponible. A pesar de que la situación hidrológica es extremadamente comprometida en la ZMVM, las demás regiones hidrológicas se encuentran muy cercanas a dicha problemática. Las zonas norte, noreste y centro explotan el 40% de sus recursos hidrológicos. El agua en el Distrito Federal, esta destinada a la industria (17%), el comercio (16%) y uso domestico (67%) el cual se divide en el uso de excusado (40%), regadera (30%), ropa (15%), trastes (6%), cocina (5%) y otros (4%).
Hasta aquí la descripción de los flujos hidrológicos del sistema. A continuación se expone el dispendio hidrológico de las zonas incluyentes en los proyectos de Desarrollo Sostenible.

La situación hidrológica incluyente

Las ciencias de la sostenibilidad plantean que esta problemática tendría su origen en la industrialización de las naciones que participaron en la segunda guerra  mundial. En la década de los sesenta del siglo anterior, la explotación de los recursos bioenergéticos correspondió al crecimiento económico de dichas naciones. Este proceso económico industrial inició una era de globalización financiera que configuró un mundo en centros financieros y periferias maquiladoras (Guillén, 2007). La situación de escasez hidrológica y su disponibilidad concesionada, al combinarse con la nula subvención del Estado hacia las zonas de producción agrícola comprometen el desarrollo sostenible. Sin embargo, son las crisis financieras las que tienen un efecto mucho más significativo. La inversión extranjera al entrar directamente a los sectores bursátiles y  financieros provoca la sobre valuación de la moneda del país receptor. Las instituciones otorgan crédito con tazas de interés atractivas provocando el sobreendeudamiento de los sectores, productivos, comerciales y sobre todo financieros. Los flujos de capitales al orientarse a sectores estratégicos de la economía nacional propician una falacia de crecimiento económico. Cuando en el mercado hay mucha oferta y poca demanda las economías entran en recesión y estancamiento económico. Al incrementarse el desempleo por la desaceleración económica, los flujos de capital promueven los flujos migratorios. La pérdida de esta mano de obra propicia el abandono de las zonas agrícolas. La falta de cultivos y riegos de temporada contribuye a la erosión de la tierra y se incrementan las zonas áridas que al complementarse con las sequías, los incendios, las precipitaciones y las inundaciones características del cambio climático, hacen insostenible cualquier sistema ecológico. La disponibilidad de los recursos se distribuye caóticamente incidiendo en el comportamiento humano tanto en los campos como en las ciudades. Según datos de la ONU (2005) La globalización de los años noventa registra a Irlanda como el país más favorecido que crece sostenidamente en relación a la calidad de su economía, política, tecnología y ambiente. Los flujos de capital repercuten en los flujos turísticos de Norteamérica y Europa. Irlanda es un nodo de importación y exportación de los flujos de capital y turísticos (más de 25 millones al año) interrelacionados con Norteamérica y Europa. Los flujos turísticos representan alrededor de 80 millones de visitantes al año en Francia, 60 millones en España, 50 millones en los Estados Unidos y China, 40 millones en Italia, 30 millones en el Reino Unido, 20 millones en Alemania, Austria, Rusia y México. La derrama económica de los flujos turísticos implica el ingreso de cerca de 90 millones de dólares anuales para los Estados Unidos, 50 millones para España, 45 millones para Francia, 40 millones para Italia, 35 millones para China, Reino Unido y Alemania, 15 para Australia, Turquía y Austria.


Los flujos turísticos estarían relacionados con los flujos hidrológicos. Las zonas opulentas económicamente serían nodos de entrada y salida de turistas. La percepción de riesgo explicaría el dispendio hidrológico que se derivaría de los servicios turísticos. La calidad de las zonas hoteleras estaría determinada por su costo y beneficio. Sin embargo, la seguridad personal sería el principal factor que determinaría los flujos turísticos. De este modo, una percepción de riesgo alta estaría relacionada con el consumo de servicios turísticos en las zonas turísticas de Norteamérica  o Europa.   
Hasta aquí la descripción del dispendio hidrológico de las zonas incluyentes en el Desarrollo Sostenible. A continuación se expone la problemática de escasez, abasto irregular e insalubre del agua en las zonas excluyentes.

La situación hidrológica excluyente

Los flujos hidrológicos son cada vez más insostenibles. La disponibilidad del recurso ha disminuido paulatinamente. En 1950 sólo el continente asiático tenía una baja disponibilidad y para el año 2025 esta escasez se extenderá a los cinco continentes. La problemática hidrológica tendría en el bloqueo de la Corriente del Golfo sus catástrofes principales indicadas por el desequilibrio de la temperatura en el planeta y los costes económicos y sociales correspondientes. El desequilibrio entre la explotación (se estiman 4600 km3) del recurso y su recarga natural afectará su disponibilidad para el consumo (2400 km3 aproximadamente) en la agricultura, la industria y las actividades domesticas. En el mundo las principales problemáticas en torno al recurso agua son su abasto irregular e insalubre. Se estima que una quinta parte de la población mundial sufre escasez del vital líquido y que cinco millones de personas mueren cada año por beber agua contaminada. En este sentido, se estima para el año 2025 una crisis mundial de abasto irregular e insalubre de agua en la que 2000 millones de individuos no dispondrán de agua bebible.


La Conagua (2005) al evaluar los porcentajes de calidad del agua superficial de 393 estaciones en 225 ríos, 81 estaciones en 62 lagos y presas, 26 estaciones en 13 santuarios y sitios costeros, 15 estaciones de descarga de aguas residuales, así como de la subterránea que consta de 228 estaciones en 24 acuíferos, estableció el Índice de Calidad del Agua con valores entre 0 y 100, siendo este último valor excelente, después aceptable, levemente contaminada, contaminada, fuertemente contaminada, y el último como excesivamente contaminada. Demostró que el 60.7% del agua superficial y el 46.3% de subterránea están contaminadas y fuertemente contaminadas, clasificando al agua superficial del Valle de México como excesivamente contaminada con un 32.49.
La densidad poblacional (número de personas que viven en una casa habitación) y la escasez, desabasto e insalubridad del agua que se espera para el 2030 en las zonas marginas del mundo (ONU, 2005), implica a México como el onceavo país con más población (101,7 millones de personas), con una densidad de 52 personas por Km2 en promedio, una población menor de 15 años que es el 33% la cual contrasta con el 5% que son mayores de 60 años, el 74% vive en zonas urbanas y su ingreso per cápita al año es de 8,790 dólares norteamericanos trabajando 40 horas a la semana. Además, su población crece anualmente a un ritmo de 2,1 millones y se espera que en el 2050 aumente 48%, estimando su población para el 2030 de 131,7 En la ZMVM habitan cerca de 21 millones de personas de las cuales 7 millones tienen menos de 15 años siendo la mitad mujeres y 12 de millones los que habitan en el Estado de México. Respecto a la densidad poblacional el Estado de México y el Distrito Federal son la primer y segunda entidades con mas viviendas ocupadas siendo la delegación Iztapalapa la mas poblada con 1 750 336 de los cuales la mitad son menores de 15 años.


Además, el 27.7 de la población infantil mexicana es extremadamente pobre y está concentrada en 4 millones en el Estado de México los cuales contrastan con los 8 millones de personas entre 15 y 64 años. Ambos grupos coexisten en la zona con mayor densidad poblacional aproximada de 12 472 648 de habitantes (Unicef, 2007).


La Comisión Nacional de Población (Conapo) en su informe de 2005 ha proyectado para el año 2030 el crecimiento poblacional de 32 ciudades con más de 500000 habitantes destacando la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) con 22.5 millones de habitantes, la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) con 4.8 millones de habitantes y la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM) con 4.9 millones de habitantes.


La Comisión Nacional del Agua (Conagua) en su informe de 2005 señala que de los 48 huracanes que han azotado al país desde 1980 destacan los huracanes con categoría H5 en la escala SafinSimpson tales como Gilberto en 1988, con categoría H4 los huracanes Wilma en el 2006 y Emily en el 2005. Históricamente, tales catástrofes habían provocado que la distribución hidrológica se concentrara en el sureste, occidente y centro de México dejando en una severa sequía al norte y noreste del país. Sin embargo, la distribución hidrológica es incompatible con las zonas económicas. Precisamente, la zona de mayor industrialización y comercio ha sido clasificada con un índice de disponibilidad extremadamente baja con menos de 1000 metros cúbicos por habitante al año. Respecto a las zonas centro y norte del país donde el crecimiento económico es significativo, la disponibilidad del recurso esta clasificada como muy baja con 1000 a 2000 metros cúbicos por habitante al año. Sólo el sureste de México que ha tenido un crecimiento económico poco significativo, ha sido clasificado con una alta disponibilidad de 10000 metros cúbicos por persona al año.


Precisamente, las zonas norte, centro y noreste que contribuyen con el 85% del producto interno bruto (PIB) y tienen el 77% de la población sólo cuentan con el 32% de la disponibilidad de agua, aproximadamente 1874 metros cúbicos por habitante al año. En contraste, la zona sureste que contribuye con 15% del PIB y concentra el 23% de la población, tiene una alta disponibilidad del 66% de los recursos hidrológicos, aproximadamente 13759 metros cúbicos por persona anuales. De este modo, el promedio de disponibilidad de agua nacional es de 4573 metros cúbicos por individuo al año (Banxico, 2005). Se estima que el 28% del agua disponible es consumida por el 77% de la población que contribuye con 84% del Producto Interno Bruto (PIB) y en contraste, el 72% del agua disponible es consumida por el 23% de la población que contribuye con el 16% del PIB (Banxico, 2005).


Debido a esta situación hidrológica, económica, política y social, en el año 2025 la Conagua (2005) pronostica una extremadamente escasa disponibilidad de agua para la ZMVM.


Hasta aquí la descripción de las zonas excluyentes del Desarrollo Sostenible. A continuación se conceptúa la problemática de escasez, abasto irregular e insalubre del agua en las zonas excluyentes a partir de los valores, las percepciones y las creencias.

La situación cognitiva excluyente

Los valores implican relaciones de interdependencia entre la naturaleza y las comunidades (biosferismo), relaciones de arraigo entre los grupos en función de la diversidad ecosistémica (comunitarismo), relaciones de competencia entre los seres humanos (indivualismo) en función de la escasez de recursos y relaciones de equilibrio entre las generaciones (sostenibilismo) en función de la austeridad de la humanidad actual, las tecnologías futuras y la disponibilidad de los recursos.


Las percepciones denotan la exposición involuntaria al riesgo, la ausencia de un control de la situación (incertidumbre) y el escepticismo a la información generada por instituciones de protección civil. En este sentido, la percepción hacia situaciones de riesgos normales y extraños se representa explícitamente a partir de experiencias e información no experimentada. Por consiguiente, implica indicación de peligro, prevención, contingencia, manejo y protección; expectación que determina una acción, y reacción de solución rápida. Se pueden definir como una respuesta inmediata y simplificada a los peligros y las incertidumbres que determinan juicios, decisiones y conductas.


Las creencias son planteadas como desorientadoras (paradigma social dominante, paradigma de la excepción humana, antropocentrismo, materialismo, progresismo y utilitarismo) y como orientadoras (nuevo paradigma ambiental, conservadurismo, ecocentrismo, naturalismo y austeridad) de los comportamientos humanos hacia la protección del medio ambiente. Las creencias que impiden el desarrollo sostenible denotan que el comportamiento humano y su crecimiento económico están exentos de las leyes de la naturaleza y por lo tanto dicho crecimiento sólo esta determinado por el avance tecnológico. En contraste, las creencias que favorecen el desarrollo sostenible implican el replanteamiento de las visiones antropocéntricas, el establecimiento de los límites al crecimiento económico, la importancia del equilibrio ecológico, el desarrollo sostenible necesario. Las creencias en torno a la supremacía de las necesidades humanas sobre los procesos de la naturaleza, la consecuente concepción del equilibrio o desequilibrio de las necesidades humanas con los procesos de la naturaleza y consiguiente crecimiento económico ilimitado o limitado, se presentan con un grado diferente ínter cultural, económica y generacionalmente.


Hasta aquí la conceptuación de los fundamentos cognitivos de la exclusión hidrológica. A continuación se plantea el abordaje sistemático de la problemática de distribución hidrológica asimétrica.

Método

¿Cuál es la estructura de la exclusión hidrológica?
Procedimiento
Los instrumentos fueron construidos con base en las cinco fases siguientes.
Conceptuación de la variable que se quiere medir.

Recopilación de los instrumentos que miden las variables del estudio.

Elaboración de un número de reactivos proporcional tres o cuatro veces más a la escala final.

Definición del tipo de escala:

Homogeneización y detección de sesgos a través de los jueces en cuanto a experiencia, estructuración y características individuales.

Sujetos 


Se seleccionaron intencionalmente a 300 estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa. 123 estudiantes hombres con una edad promedio de 21 años y 167 estudiantes mujeres con una media de edad de 19 años. 112 pertenecen a la división de ciencias sociales, 113 a la división de ciencias biológicas y 75 a la división de ingenierías. 21 estudian en el doctorado, 32 en la maestría y 147 en licenciatura.
Variables


Valores. “Son objetivos abstractos, trascendiendo situaciones y acciones específicas. Orientan en la selección o evaluación de comportamientos, personas o eventos y son ordenados por importancia relativa a otros valores para formar un sistema jerárquico de prioridades de valores. Así los valores sirven como patrones o criterios usados por las personas en la toma de decisiones, considerando facilidad o dificultad en la consecución de los valores.” (Pato y Tamayo, 2006: p. 54).


Percepciones. “Se dan debido a las diferencias individuales de la capacidad sensitiva, como a la elaboración psicológica que cada persona realice de la información sensorial que reciba, por lo que se puede decir que las personas conocen el mundo por medio de los sentidos, pero su conocimiento no es un simple reflejo de aquellos, sino que tienen siempre una orientación personal.” (Gómez y González, 2005: p. 263)


Creencias. “Serían representaciones culturales de eventos que tienen existencia para un individuo, más allá de la percepción directa, que le permiten interpretar lógicamente lo que sucede. Se les ha dado una noción de orientación al comportamiento, como algo que antecede a la acción misma, imprimiéndole dirección.” (Obregón y Zaragoza, 2000: p. 64)
Hipótesis
La estructura de la exclusión hidrológica es multicausal
Objetivos
Se estableció la normalidad, confiabilidad, validez y causalidad entre las escalas que miden las variables.
Instrumentos


La normalidad (indicada por la distribución de las respuestas a los reactivos que miden los rasgos de las variables), la confiabilidad (indicada por la relación estadística entre el reactivo y la escala a través del alfa de Cronbach superior a .60) y la validez (indicada por la relación estadística entre el reactivo y la subescala a través del peso factorial superior a .300) son los prerrequisitos para el análisis multivariable.


La normalidad se estableció a partir de las medias, desviación, sesgo y kurtosis que indicaron una distribución normal de las respuestas a los instrumentos que miden las variables preceptúales, valorativas y evaluativas (observar la tabla 1).


Tabla 1. Los indicadores de distribución normal de los reactivos


Reactivo

Media

Desviación

Kurtosis

Sesgo

Una persona que compra jabones biodegradables:

3.56

.630

.176

.888

Una persona que usa suavizantes libres de enjuague:

3.45

1.06

1.67

1.65

Una persona que consume detergentes en polvo:

3.04

1.01

1.98

.421

Una persona que lava con detergentes líquidos:

3.40

.770

.731

.854

Una persona que riega su jardín con una manguera:

2.37

.740

.972

.480

Una persona que se enjabona con la regadera abierta:

3.17

1.05

.472

.924

Una persona que lava su ropa con detergente:

3.37

.890

1.57

1.45

Una persona que lava su coche con una manguera:

3.23

.898

.685

1.11

La naturaleza distribuye proporcionalmente el agua a los ecosistemas.

3.37

.802

1.06

.700

La naturaleza distribuye desproporcionadamente el agua a los océanos.

2.80

.805

.120

.459

La naturaleza distribuye proporcionalmente el agua a las especies.

3.13

.623

.715

.177

La naturaleza distribuye desproporcionadamente el agua a los bosques.

3.48

.770

.731

.854

Los individuos usan el agua según sus necesidades.

3.27

.740

.972

.480

Los individuos se asean con el agua que quieren.

4.17

1.23

.472

.924

Los individuos almacenan el agua según sus necesidades.

3.44

.819

1.63

1.49

Los individuos beben el agua que quieren.

3.50

.630

.123

.888

El almacenamiento privatizado del agua podría garantizar mi higiene 

2.43

1.00

1.45

1.66

La extracción privatizada del agua podría garantizar mis necesidades sanitarias

3.40

.745

.731

.554

La distribución privatizada del agua podría garantizar mi consumo alimenticio

4.27

.740

.972

.480

La captación privatizada del agua podría garantizar el lavado de mis prendas

3.40

.770

.731

.854

El almacenamiento público del agua podría ser insuficiente para garantizar mi higiene

3.27

.754

.972

.332

La extracción público del agua podría ser insuficiente para garantizar mis necesidades sanitarias

3.17

1.43

.472

.924

La distribución pública del agua podría ser insuficiente para garantizar mi consumo alimenticio

2.47

.819

1.63

1.49

La captación pública del agua podría ser insuficiente para garantizar el lavado de mis prendas

3.50

.656

.134

.888

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio


La confiabilidad (consistencia del instrumento en contextos y muestras diferentes) es superior a .60 para cada una de las subescalas de los instrumentos que miden las variables (observar la tabla 2).
Tabla 2. Las propiedades psicométricas de los instrumentos que miden los factores


Variable

Media

Desviación

Kurtosis

Sesgo

Alfa

Valores biosféricos

4.93

.373

1.68

1.44

.67

Valores egoístas

2.84

.394

1.07

.857

.76

Creencias ecocentricas

3.75

.215

1.66

.566

.75

Creencias antropocentricas

4.66

.306

.957

1.67

.74

Percepciones utilitarias

2.57

.217

.648

.584

.83

Percepciones de riesgo

3.48

.298

1.13

.493

.82

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio
La validez (relación estadística entre los reactivos y el factor) fue superior a .300 en cada uno de los reactivos que miden los rasgos de las variables preceptúales, valorativas y evaluativas.


Escala de valores. Midió los principios egoístas y biosféricos a partir de cuatro opciones de respuesta que van desde “no se parece mucho a mi” hasta “se parece mucho a mi”. La subescala que midió los valores biosféricos tuvieron una confiabilidad de .67 y la subescala que midió los valores egoístas tuvo una confiabilidad de .76 Ambas fueron validadas con un peso factorial superior a .300 entre los reactivos y el factor (observar las tablas 3 y 4).
Tabla 3. La validez convergente de los valores bosféricos en México


Reactivos

ZMVM

Una persona que compra jabones biodegradables:

.594

Una persona que usa suavizantes libres de enjuague:

.473

Una persona que consume detergentes en polvo:

.352

Una persona que lava con detergentes líquidos:

.331

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio
Tabla 4. La validez convergente de los valores egoístas en México


Reactivos

ZMVM

Una persona que riega su jardín con una manguera:

.598

Una persona que se enjabona con la regadera abierta:

.477

Una persona que lava su ropa con detergente:

.356

Una persona que lava su coche con una manguera:

.335

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio
Escala de creencias. Midió las aseveraciones no verificables en torno a predominio de la humanidad sobre la naturaleza (antropocentrismo) y la influencia de ésta en el comportamiento humano (ecocentrismo). Incluye dos opciones de respuesta; “falso” y “verdadero”. El instrumento que midió las creencias ecocéntricas tuvo una confiabilidad de .75 y el instrumento que midió las creencias antropocéntricas tuvo una confiabilidad de .74 Ambas tuvieron una validez superior a .300 en cada reactivo respecto al factor (observar las tablas 5 y 6).
Tabla 5. La validez convergente de las creencias ecocéntricas en México


Reactivos

ZMVM

La naturaleza distribuye proporcionalmente el agua a los ecosistemas.

.589

La naturaleza distribuye desproporcionadamente el agua a los océanos.

.460

La naturaleza distribuye proporcionalmente el agua a las especies.

.341

La naturaleza distribuye desproporcionadamente el agua a los bosques.

.332

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio
Tabla 6. La validez convergente de las creencias antropocéntricas en México


Reactivos

ZMVM

Los individuos usan el agua según sus necesidades.

.581

Los individuos se asean con el agua que quieren.

.462

Los individuos almacenan el agua según sus necesidades.

.343

Los individuos beben el agua que quieren.

.334

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio
Escala de percepciones. Midió los costos y beneficios en torno a la influencia del medio ambiente sobre el comportamiento humano a partir de cuatro opciones de respuesta que van desde “muy improbable” hasta “muy probable”. La subescala que midió el factor de riesgo tuvo una confiabilidad de .82 y la subescala que midió el factor de utilidad tuvo una confiabilidad de .83 Ambas fueron validadas a partir de las correlaciones entre los reactivos con el factor considerando un puntaje mayor al .300 (observar las tablas 7 y 8).
Tabla 7. La validez convergente de las percepciones utilitarias en México


Reactivos

ZMVM

El almacenamiento privatizado del agua podría garantizar mi higiene 

.575

La extracción privatizada del agua podría garantizar mis necesidades sanitarias

.456

La distribución privatizada del agua podría garantizar mi consumo alimenticio

.337

La captación privatizada del agua podría garantizar el lavado de mis prendas

.318

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio
Tabla 8. La validez convergente de las percepciones de riesgo en México


Reactivos

ZMVM

El almacenamiento público del agua podría ser insuficiente para garantizar mi higiene

.579

La extracción público del agua podría ser insuficiente para garantizar mis necesidades sanitarias

.459

La distribución pública del agua podría ser insuficiente para garantizar mi consumo alimenticio

.338

La captación pública del agua podría ser insuficiente para garantizar el lavado de mis prendas

.317

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio
Resultados
Los análisis multivariables consistieron en la correlación (fuerza de asociación positiva cuando ambas variables aumentan o disminuyen y negativa cuando una variable aumenta o disminuye mientras la otra se comporta contrariamente) y la regresión (causalidad en la que los valores de la variable independiente provoca el aumento de los valores de la variable dependiente) entre las subescalas (dimensiones conceptuales y factores establecidos en la validez).
Las correlaciones son un prerrequisito para establecer la regresión lineal múltiple. A partir del estadístico r de Pearson se establecieron las relaciones directas, positivas y significativas entre las subescalas. A continuación se interpretan los parámetros de correlación para cada relación entre las variables preceptúales valorativas y evaluativas (observar la tabla 9). 
Tabla 9. Las correlaciones de los factores preceptúales, valorativos y evaluativos


Indicador

Valores biósfericos

Valores individualistas

Percepciones de utilidad

Percepciones de riesgo

Creencias ecocéntricas

Creencias antropocéntricas

Valores biosféricos

1.00

 

 

 

 

 

Valores individualistas

.01*

1.00

 

 

 

 

Percepciones de utilidad

.04

.12

1.00

 

 

 

Percepciones de riesgo

.06

.10

.06*

1.00

 

 

Creencias ecocéntricas

.16**

.07

.04

.01

1.00

 

Creencias antropocéntricas

.07

‘18**

.14**

.06*

.17

1.00

Fuente: Elaborado a partir de los datos del estudio. * p <.05, ** p< .01, *** p < .001
Valores biosféricos ¬valores individualistas. El parámetro de correlación indica que existe una relación directa, positiva y significativa (r = .01; p < .05) en torno a los principios que plantean una naturaleza en armonía con la humanidad y los principios que postulan el logro de objetivos personales sin importar el impacto de sus acciones en la naturaleza. Esta correlación entre las dimensiones de los valores ambientales demuestra la discrepancia entre quienes consideran a la naturaleza como determinante de la humanidad y quienes consideran que el individuo es un consumidor de recursos naturales. Respecto a las valoraciones del recurso hidrológico, la disyuntiva sugiere que las personas se inclinan por el ahorro buscando el equilibrio entre las necesidades humanas y la disponibilidad hidrológica. O bien, prefieren el derroche buscando su bienestar personal sin importar el agotamiento hidrológico.
Valores biosféricos ¬creencias ecocéntricas. La correlación (r = .16; p < .01) indica que las dimensiones valorativas y evaluativas que favorecen la preservación ambiental pertenecen a individuos con principios de respeto al medio ambiente y además consideran que los recursos están distribuidos equitativamente en el mundo. En el caso hidrológico, los principios de ahorro se asocian con las ideas de distribución natural justa.  


Valores individualistas ¬creencias antropocéntricas. La correlación (r =.18; p < .01) indica que el egoísmo esta asociado a las ideas en torno a la supremacía del individuo sobre la naturaleza (fragmentada en recursos de consumo). Además, sugiere que el agua al ser considerada como un recurso disponible para el consumo humano es también un recurso para el confort individual.
Percepciones de utilidad ¬percepciones de riesgo. La correlación (r =.06; p < .05) indica una discrepancia entre las expectativas de beneficio y riesgo en torno a la administración privatizada y pública de los recursos naturales. En el caso de los recursos hidrológicos; la extracción, captación, distribución y almacenamiento percibidos implican una disyuntiva que asocia los servicios privatizados con los servicios públicos. Dicha asociación divide a la ciudadanía al considerar que los recursos hidrológicos pueden ser considerados como inagotables siempre y cuando sean privatizados y el Estado se limite a regular la competencia entre los concesionarios.


Percepciones de utilidad ¬creencias antropocéntricas. La correlación (r =.14; p < .01) indica que las expectativas de beneficio individual están asociadas a las ideas en torno a la fragmentación de la naturaleza en recursos y su disponibilidad para el consumo exclusivo humano. La percepción de una administración privatizada de los recursos hidrológicos está asociada a las evaluaciones de las necesidades individuales hidrológicas. La distribución del agua es percibida y evaluada como inagotable siempre y cuando sean privatizadas para el consumo exclusivo individual sin importar las especies animales, vegetales y humanas excluyentes de la extracción, captación, almacenamiento y distribución hidrológica.   


Percepciones de riesgo ¬creencias antropocéntricas. La correlación (r =.06; p < .05) indica que las expectativas de riesgo individual están asociadas a las ideas en torno a la sobreexplotación de la naturaleza. La percepción sobre una administración pública de los recursos hidrológicos esta asociada a las evaluaciones de la supremacía humana sobre la naturaleza. La distribución del agua es percibida como insuficiente para garantizar el consumo individual cuando el Estado administra el servicio de agua potable.
Las asociaciones entre las variables evaluativas preceptúales y valorativas indican el predominio de la individualidad sobre la naturaleza, su explotación para el beneficio individual y la administración del servicio privatizado para garantizar el consumo personalizado en necesidades alimenticias, sanitarias, de lavado e higiene. Dichas correlaciones podrían estar indicando un sistema de pensamiento en el que se justifica la exclusión hidrológica de las especies animales, vegetales y humanas. Es decir, el impacto del bienestar de las zonas dispendiosas sobre el malestar de las zonas excluyentes esta siendo justificado por las percepciones, los valores y las creencias desfavorables a la preservación del agua.


Las regresiones se establecieron a partir de los parámetros beta (estimador del impacto de los valores de variables antecedentes sobre los valores de una variable consecuente), R (estimador de la varianza explicada de la variable consecuente a partir de los valores de las variables antecedentes), R cuadrada (estimador de la varianza explicada del modelo),  R cuadrada ajustada (estimador de la varianza explicada corregida del modelo) y error de estimación (suma de los errores constantes de medición de cada variable) incluidos en los esquemas 1 y 2.
Los determinantes de las creencias antropocéntricas
Valores biosféricos creencias antropocéntricas. El parámetro de regresión (b = .04.; p > .05) demuestra un efecto directo, positivo pero espurio de los principios favorables a la protección del medio ambiente sobre las evaluaciones favorables al predominio de las necesidades humanas frente a la disponibilidad equitativa de los recursos entre las especies. Es decir, los principios que llevan a las personas a ahorrar agua tienen un efecto mínimo sobre las evaluaciones que consideran al agua como un recurso disponible para el consumo humano.


Valores individualistas creencias antropocéntricas. El parámetro de regresión (b = .20; p < .01) demuestra un efecto directo, positivo y significativo de los principios favorables a la satisfacción de las necesidades humanas sobre las evaluaciones favorables a la supremacía de dichas necesidades frente a la distribución equitativa de la naturaleza entre sus especies animales y vegetales. Esto significa que los principios que fundamentan el dispendio hidrológico son la causa de las creencias en torno a su disponibilidad permanente y exclusiva para el consumo humano sin considerar a otras especies.


Percepciones utilitarias creencias antropocéntricas. El parámetro de regresión (b = .16; p < .01) demuestra un efecto directo, positivo y significativo de las expectativas de beneficio personal sobre las evaluaciones favorables a las necesidades humanas frente a las necesidades de otras especies. Es decir, las expectativas en torno a la disponibilidad de agua para la satisfacción de las necesidades personales determinan la hegemonía de las necesidades humanas frente a las necesidades de otras especies. 
Percepciones de riesgo creencias antropocéntricas. El parámetro de regresión (b = .09; p < .001) demuestra un efecto directo, positivo y significativo de las expectativas de riesgo sobre las evaluaciones favorables al desequilibrio entre las necesidades humanas y las necesidades de otras especies. Esto significa que la identificación de riesgos en el consumo de agua influye en las evaluaciones que plantean un desequilibrio entre especies humanas y no humanas.
El esquema 1 demuestra que los valores individualistas, las percepciones utilitarias y las percepciones de riesgo explican el 16% de la variabilidad de las creencias antropocéntricas (R2 = 0.166).


Los determinantes de las creencias ecocéntricas


Valores biosféricos creencias ecocéntricas. El parámetro de regresión (b = .19.; p < .01) demuestra un efecto directo, positivo y significativo de los principios proambientales sobre las evaluaciones a favor del equilibrio medioambiental. La valoración favorable hacia el consumo limitado de agua determina las creencias en torno a la disponibilidad equitativa entre las especies. 


Valores individualistas creencias ecocéntricas. El parámetro de regresión (b = ..02; p > .05) demuestra un efecto directo, positivo pero espurio de los principios a favor de las necesidades humanas sobre las creencias en el equilibrio ecológico. Los principios que guían el consumo ilimitado de agua inciden poco significativamente en las evaluaciones en torno a un equilibrio ecológico.


Percepciones utilitarias creencias ecocéntricas. El parámetro de regresión (b = .06; p > .05) demuestra un efecto directo, positivo y espurio de las expectativas de beneficio personal sobre las creencias a favor de una distribución equitativa del agua en los seres vivos. Las satisfacciones por el consumo ilimitado de agua influyen poco significativamente en las evaluaciones favorables al equilibrio ecológico.
Percepciones de riesgo creencias ecocéntricas. El parámetro de regresión (b = .07; p > .05) demuestra un efecto directo, positivo e insignificante de las expectativas de riesgo sobre las evaluaciones favorables al equilibrio ecológico. Las percepciones en torno al consumo de agua tienden a ser inciertas en la medida que determinan las evaluaciones en torno a una distribución hidrológica equitativa mundial.
El esquema 2 demuestra que los valores biosféricos explican el 25% de la varianza de las creencias ecocéntricas (R2 = 0.258)
Conclusión
Los valores son los determinantes de las creencias. Los valores individualistas que favorecen el consumo hidrológico exclusivo e ilimitado para la satisfacción de las necesidades humanas inciden en las evaluaciones de equilibrio ecológico. Dicho hallazgo concuerda con el estudio llevado a cabo por Aoyagi, Vinken y Kuribayashi (2003) con muestras de Japón, demostraron que los valores individualistas predicen directa, positiva y significativamente (β = .18; p = .001) las creencias antropocéntricas.
Los valores biosféricos que favorecen el consumo hidrológico compartido e ilimitado para la satisfacción de las necesidades humanas influyen en las evaluaciones en torno a una distribución hidrológica equitativa entre las especies animales y vegetales. Este hallazgo es novedoso porque no se encuentra reportado por alguno de los estudios revisados.
Las percepciones sólo determinan las creencias antropocéntricas. Tanto las expectativas de beneficio personal como las expectativas de riesgo individual inciden en las creencias en torno a un desequilibrio hidrológico entre las especies. Ambos hallazgos son novedosos porque no se encontraron estudios que relacionen las variables preceptúales con las variables evaluativas.
Precisamente, la relevancia de los hallazgos respecto al diseño y verosimilitud de un modelo para explicar la exclusión e inclusión hidrológica se discute en la siguiente sección.


Los hallazgos expuestos (los valores como determinantes de las creencias) permiten la elaboración de un modelo para explicar tanto la exclusión hidrológica (proceso cognitivo a favor de una competencia desleal por los recursos entre las especies y una distribución sesgada a las necesidades de las zonas opulentas que impide el desarrollo sostenible) como la inclusión hidrológica (proceso cognitivo a favor de una distribución equilibrada del agua entre las especies actuales y futuras).


Un modelo se construye a partir de las relaciones asociadas y/o regresivas entre las variables. Las relaciones significativas permiten establecer hipótesis de concomitancia que se demuestran cuando existe un ajuste compatible con los datos observados.
Los valores individualistas pueden ser relacionados con las creencias antropocéntricas como variables antecedentes esperándose un efecto directo, positivo y significativo. Además pueden ser relacionados con los valores biosféricos como covariables esperándose una asociación mínima.
Los valores biosféricos pueden ser relacionados con las creencias ecocéntricas como variables antecedentes esperándose una influencia positiva y significativa. Pueden ser relacionados con los valores individualistas esperándose una incidencia espuria.
Debido a que las creencias han determinado las intenciones y las habilidades de ahorro de agua, el modelo podría incluir dos trayectorias.


Trayectoria primera: valores biosféricos   creencias ecocéntricas intenciones de ahorro de agua habilidades de ahorro. Esta trayectoria explicaría el proceso de inclusión hidrológica que se fundamenta por los principios de conservación, la evaluación de la información favorable al equilibrio hidrológico, la probabilidad de llevar a cabo dichos principios y evaluaciones y el comportamiento sistemático de preservación. 
Trayectoria segunda: valores individualistas creencias antropocéntricas intenciones de desperdicio de agua habilidades de dispendio. Esta trayectoria explicaría la exclusión hidrológica que se fundamenta a partir de los principios de depredación, la evaluación favorable de la información en torno a la disponibilidad del agua para consumo humano, la probabilidad de llevar a cabo las evaluaciones en función de lo que se valora y el comportamiento sistemático de derroche de agua.

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