EL CÓDIGO DE LO PERMITIDO EN LOS SOPORTES AUDIOVISUALES TRADICIONALES Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS DIGITALES DE LA COMUNICACIÓN

Miguel Santiesteban Amat

DESARROLLO

El realizador de videos para los medios tradicionales audiovisuales, como para las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (Internet, Multimedia, etc.) siente la necesidad de conocer todo el mundo que rodea a este medio. A través de él se pueden trasmitir informaciones que proporcionen la satisfacción de saber, siempre que los contenidos del mensaje sean significati­vos.

El único objetivo de esta propuesta didáctica/metodológica es brindar aquellos elementos más significativos para que el mensaje llegue a su destino y cumpla así su meta o finalidad: persuadir, informar o asumir una idea y entonces nos sentiríamos satisfechos porque el hombre va a lo que nace: a crear

1. COMUNICACIÓN Y SOCIEDAD

La Comunicación ha sido profundamente estudiada por las distintas disciplinas que se proponen, como objeto de estudio, el conocimiento sistemático de los hechos sociales. El resultado final de estos estudios ha sido el descubrimiento de la comunicación como un nuevo objeto científico que reclama para sí el empleo de técnicas y procedimientos de análisis específicos.

Desde el punto de vista epistemológico, este resultado final significa que finalmente se ha comprendido a la comunicación como un todo, y se explica a partir del principio general que afirma que el todo es mayor que la suma de sus partes.

Toda disciplina científica que se relacione con el hombre y, por ende, con la sociedad tiene que ver siempre, de alguna manera, con la comunicación.

Tres nombres se vinculan con los orígenes de las Ciencias de la Comunicación:
Ferdinand de Saussure, fundador de la Lingüística Estructural, cuya afirmación esencial está en considerar al lenguaje como primordial instrumento de comunicación y, secundariamente, como un medio para representar o materializar el pensamiento.
Norbert Wiener, fundador de la Cibernética o Ciencia General de los Sistemas, cuyos dos principios máximos eran la noción de complejidad o de información, de la que extrajo sus fórmulas matemáticas y la idea de feedback o proceso de retroalimentación.
Claude Shannon, que influenciado por las ideas de Wiener, creó las bases de la teoría matemática de las comunicaciones y la información, estableciendo la medida del valor de la comunicación, con la que influiría en el desarrollo posterior de la Teoría de la Información.

A partir de estas tres grandes corrientes, la reflexión sobre la comunicación ha ido descubriendo nuevas leyes y aplicaciones, así como enfrentando nuevos problemas, hasta llegar a la encrucijada en la que la Semiología de Saussure (o la Semiótica de Peirce), y la Teoría Matemática de la Información de Wiener y Shannon, se enfrentan sin resolverse la una en la otra.

En esta convergencia de las Ciencias de la Comunicación, surge la Comunicología cuyo fundamento es explicar el fenómeno de la comunicación en forma integral, considerándolo como un todo unitario, estructurado y dinámico. Su interés se funda en la integración de los diferentes enfoques y aplicaciones en base a una consideración unitaria y global del hecho comunicativo.

La Comunicología se define como: “el conocimiento metódico de los mecanismos estructurales que determinan el modo, la orientación y la estructura fundamental de los sistemas de comunicación, en función de su transformación y de su adecuación permanente al destinatario final de ésta”.

A partir de su definición podemos establecer los siguientes postulados de la Comunicología:
El fin último de la investigación comunicológica se orienta siempre a la continua experimentación e innovación en materia de comunicación, teniendo siempre como punto de partida y criterio determinante de evaluación, al destinatario.
 Lo que pretende, como ciencia, es trascender el nivel descriptivo de los hechos comunicativos y de su estructura interna, y situarse en el plano de la explicación científica de éstos a través del recurso de la identificación y definición de los mecanismos estructurales que los hacen posibles, esto es, de la identificación y definición del conjunto de causas y condiciones que los producen, los determinan y los soportan.

Siendo la Comunicación el objeto de estudio de la Comunicología, y definida ésta última en sus perspectivas y en sus objetivos fundamentales, corresponde establecer ahora la forma particular de cómo esta ciencia la entiende, el fundamento epistemológico del cual parte dicha intelección y las tesis estructurales que de ahí se derivan.

Principios epistemológicos generales

Principio de Totalidad. En la reflexión integral sobre el fenómeno de la comunicación, el criterio de validez está dado por la capacidad de describir y explicar coherentemente la totalidad del sistema, la especificidad de cada una de sus partes y la forma de articulación de éstas con el todo.
Principio de Sistematicidad. El criterio de operación científica esta dado por la categoría de Sistema, entendida dinámicamente como el conjunto de elementos y actividades que en forma relacionada y recurrente constituyen una nueva realidad. Desde el punto de vista del método del conocimiento, esta noción designa un conjunto de proposiciones científicas que constituyen un todo orgánico, considerado en su coherencia intrínseca, más que en su correspondencia con la realidad. El sistema en este caso, tiene un carácter general mayor que el de la teoría; es la articulación de varias teorías en un todo. El principio implica que solamente se podrá dar por conocido un hecho comunicativo en la medida en que éste haya sido aprehendido como sistema, y tal aprehensión del objeto permita identificar y definir sus unidades constitutivas, sus leyes de articulación y su dinámica interna.
Principio de Especificidad. El criterio fundamental de conceptualización teórica de los fenómenos está dado por este principio, según el cual ninguno de los objetos reales que constituyen el universo empírico o material de esta ciencia puede ser considerado como un “caso” que en última instancia no representa otra cosa que la realización de una esencia ideal y normativa. Por el contrario, este principio implica la necesaria consideración del objeto real como un objeto dotado de autonomía relativa y particularidades propias, sujeto siempre en su estructura y en su dinámica interna a condiciones históricas precisas.
Principio de Transformación. El criterio esencial de convalidación tanto de sus categorías teóricas como de sus resultados de investigación concretos, está dado por el principio de transformación, entendido como la capacidad de sus modelos lógico - conceptuales para cambiar las prácticas comunicativas concretas en función de unos objetivos sociales asimismo concretos. De esto se afirma que no existe conocimiento verdadero y conclusivo si a su vez, y como resultado de éste, no se produce una transformación real del objeto que se investiga: conocer es explicar, predecir y transformar la realidad.

Definición de Comunicación

Tomando como fundamento este perfil epistemológico, la Comunicología, como proyecto científico, define a la Comunicación como: “Proceso social de significación e intercambio de mensajes, por el que los hombres se identifican, se influyen y se orientan a un fin social determinado”.

Al definir de este modo a la comunicación, se quiere afirmar explícitamente que dicho fenómeno consiste en una relación social que se produce por referencia al significado y sentido de la existencia y de la actividad de los hombres.

En cuanto a relación social, la comunicación es una forma específica de relación entre los hombres que tienen por objeto la constitución de los individuos en sujetos sociales y la ubicación de éstos dentro de la estructura social.

En cuanto referencia al significado y al sentido, la comunicación es el medio por el cual los hombres (como seres sociales) organizan su existencia, la controlan y le confieren significado y sentido a su historia.

De esta forma y con la definición expuesta, la Comunicología pretende incorporar tanto los aspectos de la Enunciación, como los del Enunciado; los del Significante y el Significado, como los del Referente; los de los Sistemas de Información y Control, como de los Sistemas de Connotación; los de los Medios de Comunicación, como los de los Códigos; los del comportamiento específico del Receptor, como los de los modos de Relaciones Sociales de comunicación que se establecen en el proceso mismo.

Derivadas de la definición de Comunicación, la Comunicología se asienta en las siguientes tesis estructurales:
La Comunicación es un proceso social de significación cuya finalidad última es la creación de una imagen social que permita conocerse y reconocerse a los miembros de una sociedad, y les recuerde permanentemente el significado y el sentido de su actividad.
La Comunicación es una relación social específica que se produce por referencia a unas relaciones económicas, políticas y sociales, cuyo objetivo es organizarlas, dinamizarlas y controlarlas.
La Comunicación es una relación social que se produce en una situación socio - comunicativa históricamente dada, que opera como contexto determinante del contenido dado a los mensajes por cada uno de los actores del proceso.
La Comunicación es una relación social que se produce entre un sujeto que habla y otro que responde. Lo que significa que, en sentido estricto, la comunicación se da ahí donde existe una respuesta y que, en consecuencia, el perceptor no se define en última instancia por su posición de antagonista respecto de un emisor. Por el contrario, más que antagonista es un protagonista a igual título que éste, cuya única diferencia reside en que su participación se produce en forma de respuesta y, específicamente, en forma de respuesta libre: puede responder positivamente a la emisión, puede hacer caso omiso de ella o puede comportarse en forma contraria a la intensión del emisor.

Reformulación del Modelo de Comunicación

1) Comunicador. Por tal hay que entender al sujeto de las prácticas de comunicación. Se define como tal por el lugar que ocupa en el seno de la estructura social y su forma específica de integración a ésta, el modo de relaciones sociales de comunicación al que recurre, el significado que le da a su comunicación, la forma y estructura de sus mensajes y los contenidos inherentes a ellos y, finalmente, por el tipo de respuesta que espera generar y la que él mismo da ante otros comunicadores.

Atendiendo a un corte sincrónico en el tiempo, se pueden identificar dos funciones estructurales desempeñadas por el comunicador: la función emisor, que coincide con el momento en que uno de los comunicadores (individuo o institución) habla, mientras el otro escucha; y la función perceptor que, a su vez, coincide con el momento en el que uno de los comunicadores responde, mientras el otro escucha. Lo que significa que si se quiere entender a la comunicación no sólo como estructura, sino también como proceso, es necesario conceptualizar a los actores de la comunicación como tales, esto es, como comunicadores, y reducir los conceptos de emisor y perceptor a categorías que expresan funciones en un corte sincrónico.

Por otra parte, atendiendo a la forma concreta de comunicación, se pueden encontrar sistemas de comunicación a los que les es inherente la división permanente de funciones a través del tiempo, es decir, formas históricas en las que un individuo o un solo grupo asumen la función única de receptor. Sin embargo, asumir en el plano teórico esta división de funciones como inherente al proceso de comunicación, sería conceder rango de ley estructural a lo que solamente es contingencia histórica, puesto que ni el caso del escritor, del intelectual o del líder de opinión se reproduce necesariamente tal división. La crítica literaria, el público, los alumnos y los movimientos sociales están para demostrar lo contrario.

2) Mensaje. Técnicamente, el término mensaje designa una secuencia de señales que corresponden a determinadas reglas de combinación precisas y que un emisor transmite a un perceptor por medio de un canal. Para la Teoría Matemática de la Comunicación, la significación del mensaje no es considerada como un elemento pertinente: lo que en realidad se transmite, afirma esta teoría, es una forma y no un significado. Esta forma varía según la naturaleza del sistema de comunicación y del código que sirve para transmitir el mensaje: vibraciones sonoras, luces, movimientos, señales, impulsos mecánicos o eléctricos, etc.… Siendo ésta una forma codificada, la significación del mensaje se descubre por medio de la operación de decodificación: el Perceptor - destinatario, máquina o ser humano, busca en su memoria los elementos del código que fueron seleccionados para la trascripción del mensaje en una forma codificada, la cual es la única manera de transmitir dicho mensaje.

Según esta teoría, la transmisión del mensaje establece una relación social de información, de interrogación o de orden, las cuales constituyen la sustancia del mensaje que el emisor pretende transmitir, sirviéndose de una señal o de una secuencia de señales.

En Lingüística, en la medida en que la función esencial del lenguaje es la función de comunicación, el término mensaje conserva el sentido técnico dado por los teóricos de la comunicación. Como todo proceso de comunicación, el proceso lingüístico en cuanto acto de comunicación verbal requiere de seis factores constitutivos: el destinador envía un mensaje al destinatario; para poder constituirse propiamente en mensaje, éste requiere un contexto al cual remitirse, al que se le llama referente y un código común entre el destinatario y el destinador; finalmente, el mensaje requiere un contacto, un canal físico y una conexión fisiológica entre el destinador y el destinatario, el cual le permite establecer y mantener la comunicación.

Cada uno de estos seis factores da origen a una función lingüística diferente. Ningún mensaje cumple solamente una función, y reducir el mensaje a una sola de las seis, sería reducir arbitrariamente su capacidad informacional. La diversidad de los mensajes reside no en el monopolio de una u otra función, sino en las diferencias de rango y jerarquía entre ellas. La estructura verbal de un mensaje depende de su función predominante.

La primera función es la denotativa, la cual constituye la base de toda comunicación. Define las relaciones entre el mensaje y el objeto al que hace referencia. La función expresiva, o también llamada “emotiva”, define las relaciones entre el mensaje y el emisor. Manifiesta a través de recursos tales como la entonación, la interjección, o de alusiones directas al mensaje mismo, la actitud del emisor respecto de éste.

La función connotativa o conminativa, define las relaciones entre el mensaje y el destinatario y se encamina a obtener una reacción de este último.

La función fática tiene por objeto afirmar, mantener o detener la comunicación, así como verificar si el circuito está funcionando correctamente.

La función metalingüística remite el signo al código del cual extrae su significación, y su objeto es definir el sentido de los signos que corren el riesgo de no ser comprendidos por el receptor.

Por último, la función poética o estética que manifiesta la relación del mensaje consigo mismo. Esta función pone en evidencia el lado palpable o físico de los signos y su valor estético en cuanto tales.

Como se puede observar, aunque las corrientes de pensamiento parten de una misma base general en la definición del mensaje, sin embargo, en la concepción específica de éste se apartan y se complementan. Cantidad de información en vistas a una elección informativa y cualidad de la información en vistas a una relación social significativa, son enfoque indiscutibles y complementarios que pueden y deben tener prioridad según situaciones y objetivos particulares. El problema surge cuando desde el punto de vista científico se intenta dar una explicación coherente del funcionamiento de los códigos, de los universos semánticos y de los procesos de significación y referencia, en relación con la comunicación social.

El problema presenta dos aspectos fundamentales que deben ser resueltos previamente: uno, el problema de la relación, en el plano teórico, entre la realidad y su comunicación y, el otro, el de la relación entre las unidades estructurales existentes en el interior del sistema de comunicación.

El problema puede despejarse si, siempre desde una perspectiva integral, se entienden tanto la comunicación como las unidades estructurales que la constituyen, bajo el Principio de Especificidad enunciado con anterioridad, traducido a la categoría analítica de autonomía relativa, y se establece un sistema de jerarquías y niveles fundados en la categoría dependencia.

Por autonomía hay que entender, en este contexto, el modo de ser de un objeto que le permite constituirse en sí mismo, distinguirse de los demás y comportarse conforme a sus propias leyes; y por dependencia, el establecimiento de una relación del objeto al interior de un sistema o conjunto más amplio que le asigna una función y lo supedita a sus propios fines.

La validez epistemológica de este eje semántico autonomía/dependencia se muestra precisamente en su aptitud para deslindar objetos sistémicos y describirlos en su constitución y funcionamiento específicos y, de forma simultánea, descubrir su forma particular de supeditación y articulación al todo, y explicar con esto, no solamente su función, sino también su existencia al interior del sistema.

Asumiendo este punto de vista en la reformulación del concepto de mensaje es un proceso de significación, esto es, un proceso de elaboración, estructuración, manifestación y transmisión del significado y el sentido de una realidad, que un emisor quiere que ésta tenga un receptor. Y, en segundo lugar, que un mensaje está constituido por una serie de niveles jerarquizados que constituyen justamente su autonomía y su determinación.

3) Medio y Canal. Partiendo de la definición de canal físico como “conjunto de eslabones que constituyen el sistema material de paso entre el mensaje emitido y el efecto resultante para el receptor”, la Comunicología distingue entre éste y lo que propiamente se puede considerar como un Medio.

Una cosa es el “sistema material de paso” y otra cosa es aquel eslabón particular de la cadena (que materializa un contenido en elementos perceptuales y que genera hábitos y usos sociales) al que llamamos Medio de Comunicación.

La importancia de esta sutil distinción reside en que, finalmente, el medio, entendido como vehículo e instrumento de comunicación, codifica socialmente los mensajes y está él mismo socialmente codificado en su uso.

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