BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

RECUERDOS NO OLVIDADOS. MEMORIAS Y TESTIMONIOS PERIODÍSTICOS

Raúl Quintana Pérez




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65 JORNADAS HEROICAS

En este capítulo me referiré a la historia del periódico La Calle, basándonos en un reportaje publicado en un suplemento especial de su tercera etapa, en julio de 1959. Este trabajo se tituló

"Historia de un diario que se enfrentó a la tiranía"

"Recuento de una etapa de la que fue y es testigo el pueblo de Cuba"

"El día en que los esbirros de Salas Cañizares (brigadier Rafael Salas Cañizares, entonces jefe de la Policía Nacional de la dictadura de Batista), destruyeron las maquinarias del diario La Calle- el 17 de julio de 1955- se cumplían 65 ediciones del único periódico que le hizo frente a la tiranía, sin hacer concesiones, sin retroceder ante el terror y las amenazas, sin aceptar la censura".

Ese día aparecía en la primera plana una foto de Luís Orlando Rodríguez, director, bajo este título: CONDUCIDO NUESTRO DIRECTOR AL SIM (siglas del Servicio de Inteligencia Militar de la dictadura. N. del E.). Al centro de esa primera plana, un artículo: "AQUÍ YA NO SE PUEDE VIVIR". Y lo firmaba Fidel Castro.

Ese número no llegó a circular (10). Poco después de las cinco de la tarde un grupo de esbirros uniformados, ametralladora en mano, unos, y con mandarrias otros, asaltaron el local del diario habanero en la calle San José 458. Golpearon salvajemente a los trabajadores que en los talleres vigilaban la tirada y a cientos de vendedores que esperaban sus ejemplares para salir a vocearlo por las calles.

Rompieron los paquetes de periódicos ya listos para la circulación, hicieron añico los linotipos, regaron por el suelo las cajas con los tipos de letras y destrozaron a mandarriazos la modesta rotativa. Luego los esbirros subieron a la primera planta donde estaban la redacción, la administración, los archivos y el despacho de la dirección….y continuaron la obra vandálica: buroes, estantes, máquinas de escribir, colecciones de periódicos y cuanto hallaron a su paso, lo destruyeron y lanzaron al piso, pisoteándolos finalmente.

Diez minutos antes de la aparición de las hordas policiales nos habíamos retirado- yo era jefe de información- con el director, Luís Orlando Rodríguez y el administrador, Pepillo del Cueto. De no haberse producido este hecho fortuito, quizás el final de la historia hubiese sido distinto.

Esto es apenas un recuento de 65 jornadas plenas de firme decisión y coraje por un lado y de terror y amenazas por el otro. En los días previos al asalto una voz femenina, a través del teléfono, me prevenía de lo que después ocurrió...

Día a día, en esa segunda etapa, "La Calle" llegó al pueblo con los cintillos de la verdad. Llamó asesinos a los asesinos y corruptos a los corruptos. Desde su primera página, Fidel Castro y Luis Orlando Rodríguez, denunciaban las tropelías del tirano, que pocos se atrevían a decir.

El pueblo arrebataba los ejemplares a los vendedores y hubo algunos que llegaron a vender hasta a cinco pesos. Su oferta promedio en la calle era de dos o tres pesos por diario. Un hecho sin precedentes que en nuestro país jamás se había producido.

Este es un somero recuento de cómo se vivieron esas 65 jornadas de 1955.

Cómo nació "La Calle" y por qué se llamó así.

Para ser exactos, "La Calle" nació dos años antes de todo lo relatado anteriormente. Pero murió al nacer. En junio de 1953, en recordación de la muerte de Eddy Chibás, "La Calle" publicó su primer ejemplar, pero esa edición nunca llegó a circular, destruida por la policía, al pie mismo de la rotativa. Resultó necesario esperar 24 meses, para que apareciera en su segunda etapa, aprovechando un contexto propicio.

Hagamos un poco de historia. Después del golpe de estado del 10 de marzo, transcurrieron días amargos y difíciles. Luís Orlando (Rodríguez) y los demás representantes a la Cámara por el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) acordaron en demostración de protesta contra la dictadura de Batista, no cobrar sus haberes como legisladores. Mes a mes, los cheques se fueron acumulando en la Pagaduría del Congreso, hasta que conocieron, que de no retirar los ocho mil pesos allí depositados, serían reintegrados a la Secretaria de Hacienda, a disposición del régimen. Entonces Luis Orlando y demás legisladores ortodoxos decidieron emplear ese dinero en algo útil para la patria y el pueblo. Se levantó un acta notarial ante el doctor Jiménez de la Torre y ese dinero se destinó a editar de nuevo "La Calle".

Eran instantes angustiosos en que pocos se atrevían o podían decir la verdad. El hombre del pueblo se preguntaba ansiosamente: ¿Qué se dice en la calle? Y el diario nació precisamente para ello, para decir lo que la gente de la calle quería saber. Los viejos talleres de la calle San José, se compraron a plazos, a Daniel Gómez Nieto. En ellos se imprimía el semanario "Cuba Deportiva". El papel resultó necesario comprarlo en el mercado negro, ya que a la nueva empresa se le negaba, pues esta carecía de la cuota oficial, que controlaba la embajada norteamericana, pues las bobinas se importaban- como todo- de los Estados Unidos. Súmesele a lo anterior la ardua tarea de buscar a los trabajadores (periodistas, tipógrafos y personal administrativo), que estuviesen decididos a enfrentarse a los riesgos, amenazas, incluso golpizas. Y salir cada día con la angustia de que podía ser el último. Como un día ocurrió.

Aquellos talleres permanecieron silenciosos durante dos años- de 1953 a 1955- y "La Calle" comenzó su segunda etapa también rindiendo sentido homenaje al máximo líder de la ortodoxia, Eddy Chibás. En su editorial de este número inicial, Luis Orlando vaticinaba como…"…sólo una verdadera revolución podrá sacarnos del barranco y ponernos en situación de emprender la solución de nuestros problemas"

"La Calle" comenzó editando 20 000 ejemplares (dependía de las bobinas de papel que se pudieran conseguir N.del A.) y cuando fue cerrado violentamente, su tirada ascendía a unos cincuenta mil, y ello porque no existía el papel suficiente. ¡Cuántos intentos de soborno por el camino! ¡Cuantas amenazas inútiles!

En ese barrio habanero donde proliferaba la prostitución bajo el amparo de la policía corrupta, aquellos viejos talleres de San José, reparados poco a poco según los recursos disponibles, resultaron insuficientes para seguir el curso vertiginoso de una circulación y de una demanda popular, en permanente ascenso.

En la etapa más violenta, represiva y sanguinaria de la tiranía batistiana, los titulares de "La Calle" tuvieron vigencia de grito. Sus páginas recibieron con abrazo y calor solidarios a los combatientes del Moncada, recién liberados de la cárcel, a mediados de mayo de 1955. En su edición del 16 de mayo- al día siguiente de su excarcelación- apareció una fotografía de Fidel y sus compañeros cuando salían del mal llamado Presidio Modelo, en la entonces Isla de Pinos, con un titular a toda plana que contenía una frase del líder: "CONTINUAREMOS COMBATIENDO EN CUBA". Y al pie, un manifiesto a la opinión pública de los hombres que guardaron dos años de prisión por querer ver libre a la patria. Mientras en la última página destacaba otro titular: LIBRES LOS COMBATIENTES DEL MONCADA, acompañado de una entrevista realizada al dirigente revolucionario, por el autor, realizada en el hotel Isla de Pinos, sito en la propia Nueva Gerona, poco después de liberado.

Es oportuno señalar que un grupo de reporteros de diarios y emisoras de radio de la capital, participaron en aquella entrevista, pero solamente la publicó "La Calle" y la transmitió la emisora COCO. Lo que Fidel dijo, con su valentía y honestidad de siempre, no se atrevieron a publicarla los editores de los diarios burgueses de la época, temerosos de los riesgos que ello conllevaba.

Los titulares de "La Calle" en esa etapa de violencias y de sangre, asesinatos y torturas de revolucionarios, reflejaban la situación imperante.

El 23 de abril de 1955 un titular a toda plana informaba: GOLPES Y PALMACRISTI A UN LOCUTOR DE SANTIAGO. El primero de junio, para solo señalar algunas denuncias, sacaba a la luz pública un escándalo: EL AFFAIRE DE LA LECHE EN POLVO, en el que estaban involucrados casi todos los miembros del Consejo de Ministros de Batista. Posteriormente los artículos de Fidel, así declaraciones de las heroínas del Moncada, Melba Hernández y Haydée Santamaría, acerca de los asesinatos de los combatientes detenidos, tras el asalto al cuartel santiaguero; el 6 de junio publicó nuevas acusaciones contra los militares por los sucesos del Moncada, y un titular, con un sensacional reportaje: "YO VI FUSILAR A MÁS DE 30 REVOLUCIONARIOS" basado en las declaraciones del ex gobernador de Oriente, Waldo Pérez Almaguer, y un subtítulo: "Al llegar Chaviano comenzó la masacre", ilustrado con una foto del asesino, coronel Alberto del Río Chaviano, con el encabezamiento: "El Chacal de Oriente".

Días después apareció publicada una foto impresionante, a varias columnas de ancho, mostrando el cuerpo acribillado a balazos del intachable revolucionario Jorge Agostini y un titular acusador, con letras de varias pulgadas: "Laurent lo asesinó" (Emilio Laurent era uno de los más notorios criminales del batistato y jefe del Servicio de Inteligencia de la Marina de Guerra. N. del A.).

En la edición del 12 de junio se publicó el siguiente cintillo a lo ancho de la primera página: EXIGIMOS EL CASTIGO DE LOS ASESINOS DE AGOSTINI. Y un artículo de Fidel, en respuesta a las mentiras divulgadas por la tiranía, sobre los sucesos del Moncada, que tituló: "¡Mientes Chaviano!".

Y así un día tras otro.

"La Calle" se convirtió en el vocero del pensamiento de Fidel tras su excarcelación. El 11 de junio publicó SU artículo: "FRENTE AL TERROR Y FRENTE AL CRIMEN". En sucesivas ediciones se publicaron otros más. Los trabajadores del diario conocimos muy de cerca a Fidel en aquellos días de fuerte tensión. Lo veíamos traer personalmente sus cuartillas, corregir las pruebas de sus artículos, pronunciarse con indignación contra las fechorías de la tiranía.

Cuando los esbirros del régimen torturaron a Juan Manuel Márquez- hecho que con fotografías publicó "La Calle" en forma destacada- Fidel calificó a los batistianos de estúpidos. Cuando le prohibieron hablar por la radio, escribió, desde las páginas del diario, su vibrante y enérgico artículo: "LO QUE IBA A DECIR Y ME PROHIBIERON POR SEGUNDA VEZ".

Al fin, en ese último número de la policía impidió que circulara, tras la brutal destrucción de los talleres y la clausura indefinida del periódico, se publicaba un artículo de Fidel, que constituía una declaración de objetivos, titulado "AQUÍ YA NO SE PUEDE VIVIR". Tras lo cual éste decidió partir hacia el exilio en México, para continuar la lucha, hasta el logro de la expedición del Granma.

A pesar de la destrucción de la imprenta, de la ocupación permanente de los talleres por la policía, portando armas largas, Luis Orlando no se resignó al silencio. Aprovechando una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se efectuaba en La Habana y en compañía del que les relata estos hechos, protestó oficialmente contra la clausura del diario. A lo único que accedió la dictadura fue a retirar la custodia policial de los talleres, pero la mantuvo frente al edificio y a lo largo de la cuadra, impidiendo el acceso a los mismos.

La SIP, al servicio de los grandes empresarios de la prensa y de los gobiernos, pro norteamericanos, hizo mutis. Y la arbitrariedad culminó con un decreto presidencia, que refrendó el entonces Ministro de Gobernación, Santiago Rey Pernas, prohibiendo definitivamente la salida de "La Calle".

Luis Orlando siguió a Fidel al exilio en México, para posteriormente regresar para incorporarse a la lucha clandestina, que más tarde habría de conducirle a la Sierra Maestra, en los primeros meses de la etapa insurreccional.

En el reportaje a que hicimos referencia en el inicio de este capítulo y que apareciera publicado en julio de 1959, en la tercera etapa de "La Calle", se amplía acerca de la trayectoria revolucionaria de Luis Orlando, que comenzó en la lucha clandestina contra el gobierno tiránico de Gerardo Machado (1925-1933), en la cual hay que destacar su participación en un atentado contra el comandante Arsenio Ortiz, conocido como "El chacal de Oriente".

Ya incorporado a la tropa guerrillera en la Sierra Maestra- dominado siempre por la inquietud periodística- y estimulado por Fidel y el Che, convencidos de que en la propaganda revolucionaria radicaba una de las armas más efectivas en la lucha, se dio a la tarea con el técnico Eduardo Fernández y de los locutores Ricardo Martínez y >Orestes Valera, así como los hermanos Edilberto, Ciro y Hugo Ríos, a montar una modesta planta de radio que llevara el mensaje de la verdad desde la Sierra Maestra, al pueblo de Cuba y a otros pueblos latinoamericanos.

Junto con los sacos de arroz, de sal y de azúcar, comenzaron a llegar al territorio libre de "La Pata de la Mesa", en el firme de la montaña, transformadores, micrófonos, baterías eléctricas y cuanto exigía la instalación de la que pronto se convirtió en la Radio Rebelde inaugurada el 24 de febrero de 1958. "La Calle" reapareció, en su tercera etapa, tras el triunfo de la Revolución, en su edición del 26 de julio de 1959, impulsada por renovado entusiasmo en su empeño de llegar al pueblo con la misma verdad de la Revolución, ahora triunfante. Quedaban atrás los días angustiosos, pero abnegados y heroicos, de las 65 jornada de 1955. El diario, en ese nuevo empeño, contó con antiguos y nuevos colaboradores. Presidía la empresa, el Comandante Luis Orlando Rodríguez; su director Raúl Quintana Pérez y su administrador, el Comandante Jesús Montané Oropesa, recién salido de la prisión. Los talleres donde ahora se editaba, habían pertenecido a la Gaceta Oficial, ubicados en la esquina formada por las calles Zanja y Lealtad. Posteriormente "La Calle" cedió el paso al diario "La Tarde", dirigido por el compañero Ernesto Vera, que devino con el tiempo en el actual "Juventud Rebelde".


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