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ANÁLISIS Y VALORACIÓN JURÍDICA DEL JUICIO PENAL EN CONTRA DE JESUS DE NAZARET

Jesús Cerda Cruz




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c. Comparecencia ante el Procurador

El Senado que condenó a Jesús de Nazaret, encabezado por Anás y José Caifás, y la multitud, lo condujeron atado de manos ante el Procurador que gobernaba en Judea y representaba al gobierno imperial de Roma: Lucio Poncio Pilato; presentaron acusación ante la Procuraduría de Judea, con sede formal en el Pretorio. Esta acusación, a la cual siguen diferentes actuaciones informales e irregulares, da inicio al juicio penal en contra de Jesús de Nazaret.

El Juicio de Pilato

"La fortaleza de Antonia fue construida por Herodes en la esquina noroeste del Templo de Jerusalén para protegerla de posibles ataques. En la época de las Cruzadas, este lugar fue usualmente considerado como el lugar donde Cristo fue juzgado pero hoy en día, gracias a los recientes y mejores estudios topográficos de la zona y sin perder de vista la visión histórica de la ciudad en aquel entonces, los expertos han coincidido en señalar el Palacio de Herodes como lugar donde Pilato condenó a Jesús". (5)

(5) http://www.aciprensa.com/Semanasanta/pilato.htm

El Senado judío acusó a Jesús de Nazaret ante el Procurador de un delito muy diferente al delito de blasfemia, ya que siendo este delito una ofensa grave contra Dios, no ocasionaría más que Lucio Poncio Pilato se burlara de ellos, porque éste era incrédulo en Dios, por ser politeista.

Como el inculpado ya había sido condenado por el Senado, y al despojarse el Procurador -por error judicial y por cobardía al temer al gobierno de Roma- de la facultad de autoridad que le otorgaba su cargo, fue demasiado fácil para los judíos que su acusación prosperara para que se cumpliera la condena que ya habían pronunciado.

La condición de nación dominada por Roma, sometía a los judíos a que todo juicio penal que tuviera como sentencia la pena de muerte, solamente a los romanos les estaba legalmente permitido el realizarlo, motivo por el que los judíos solicitaban amenazadoramente –por táctica- al Procurador que se le abriera proceso penal a Jesús de Nazaret.

"Ahora bien de la misma sentencia contra el maestro se concluye que fue condenado a muerte en cruz, por el delito religioso de blasfemia, pero es necesario puntualizar que en el derecho hebreo no se contemplaba la cruxifición como pena de muerte, sino en la lapidación, que consistía en el apedreamiento del condenado. Por consiguiente el sanedrín aplicó a jesús una pena de muerte no prevista en la ley judía. La cruxifición era una pena de muerte que se contempló en el derecho romano apara castigar los delitos más graves, como la piratería, la sedición y la rebelión. Por lo mismo de acuerdo a burgoa, este tribunal cometió dos ingentes faltas: condenar a cristo a la muerte en la cruz sin tener competencia para decretarla, y ordenarla para un delito religioso, la blasfemia, que no existía en el derecho romano. Para ello los miembros de el sanedrín con la intención de que poncio pilato homologara la condena de muerte en cruz, acusaron al salvador del delito de sedición" (6).

(6). José Pallés y su análisis. El juicio de Jesucristo, un análisis jurídico.htm

Los judíos pretendían ahora que se cumpliera su decisión de que Jesús de Nazaret muriera, maniobrando para violentar la voluntad del Procurador de Roma, falseando los hechos y amenazando a Lucio Poncio Pilato con perjudicarlo ante el Rey de Roma si no los atendía en los cargos que presentaban en contra de Jesús. No le manifestaban a Pilato que ellos habían decidido su muerte por lo que pretextaban como blasfemia, que es una ofensa grave a Dios, porque por el politeísmo del Procurador éste no los atendería, sino que ahora cambiaron dolosamente el delito de blasfemia, según su personal y subjetivo punto de vista, por el delito de alborotador del pueblo, por inducir a no pagar impuestos al gobierno imperial de Roma, y por querer proclamarse la máxima autoridad de gobierno.

Argumentaron que estos nuevos cargos estaban incluidos en el delito de maiestas. Estos delitos estaban prohibidos por el Derecho romano en la ley de maiestas, y la violación a esta ley en cualquier forma acarreaba la pena de muerte para el delincuente, y la crucifixión era uno de sus medios de ejecución y consumación. Pero Lucio Poncio Pilato conocía que toda la nación judía lo odiaba. El sabía muy bien que a Judea no le agradaba el estar sometida al gobierno de Roma. El conocía perfectamente que al Senado judío no le interesaba en lo más mínimo la seguridad e integridad de los bienes jurídicos del Imperio de Tiberio César, Rey de Roma, los cuales el Derecho Penal romano y la ley de maiestas protegían.

Lo que el Procurador no tuvo presente por error judicial, era que todo funcionario romano que no fuera el Senado de Roma estaba impedido legalmente para actuar como juez en una acusación por el delito de maiestas, proceso cuya competencia exclusiva le correspondía al Senado del Imperio de Roma. El juicio penal en contra de Jesús de Nazaret no debió efectuarse en Jerusalén, sino en la capital del Imperio, en Roma, y por el tribunal judicial que legalmente le correspondía conocer del mismo: el Senado de Roma.

Toda esta conducta del gobierno judío y de la multitud judía de querer proteger a sus dominadores romanos; de querer hacer valer una ley romana y que no era su propio Derecho nacional; todo este comportamiento judío aparentemente legal, no podía engañar a Lucio Poncio Pilato, quien ya contaba con una experiencia política de siete años en el cargo de Procurador de Judea y representante de los intereses del Imperio de la ciudad de Roma.

Es por ello que al ser falsamente acusado Jesús de Nazaret ante el Procurador de los delitos de agitador político, defraudador fiscal y pretender ser la máxima autoridad en el gobierno imperial, Lucio Poncio Pilato no creyera en la verdad de tales acusaciones, y se dio cuenta del plan del Senado judío y sus gobernantes, Anás y José Caifás, de utilizarlo a él mismo como Procurador para maniobrar, y con ello asesinar al reo.

El Procurador concluyó que por envidia y celos los jefes judíos querían acabar con el reo. Pilato le preguntó al inculpado: “¿Eres tú el Rey de los judíos?”. Jesús le respondió: “Sí, tú lo dices”. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: “Ningún delito encuentro en este hombre”. Pero ellos insistían diciendo: “Solivianta al pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí”. Al oír esto, Pilato preguntó si el reo era Galileo, y al saber que era de la jurisdicción de Herodes Antipas, lo envió a éste, que era el Tetrarca de Galilea, que por aquellos días estaba en Jerusalén con motivo de la celebración de la Pascua ya muy próxima. Maniobrando el Procurador en su favor para la conservación de su cargo, tuvo un gesto de carácter político: eludió la participación en el proceso para así evitar la responsabilidad del juicio, por lo que ofreció al Tetrarca de Galilea, Herodes Antipas, que lo juzgara.


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