BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


EL TÚNEL MÁGICO DE LOS PARADIGMAS ….LA CIENCIA REGIONAL AL ALCANCE DE LOS JÓVENES

Andrés E. Miguel Velasco y otros



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CAPÍTULO 20. EL DESPERTAR EN MONTE ALBÁN

Cocijoeza, el hermano de Flor de Luna, la sacudió bruscamente para despertarla:

--¡Hermana ya levántate!.

--¡Eh!, ¿qué sucede?, preguntó la adormilada princesa.

--Ocurre que allá en el palacio todos vienen a buscarte desde que nuestra nana Xóchilt te descubrió a ti y a mamá Xunaxi al venir al arroyo por agua...mamá Xunaxi ya despertó y se encuentra lavándose en el arroyo: ¿quiénes son esos niños vestidos tan raro, dormidos sobre esa piedra?, inquirió Cocijoeza a la princesa.

--¿Ya despertó mamá?...Estos niños son mis amigos Donají y José Pablo..., le respondió un tanto aturdida Flor de Luna.

--Papá y todo el pueblo están preparando una gran fiesta por los sucesos acaecidos el día de hoy: el retorno de la luz y los colores, la llegada de mamá, tu arribo, en fin, tantas cosas importantes ocurridas, dijo Cocijoeza.

--Que bueno que esto esté sucediendo, interrumpió Flor de Luna a su hermano.

--Así es, ¿qué milagro que no está “Huitzi” contigo?.

--¿Huitzi?, ¡oh, si es verdad lo que sucedió!, comentó vacilante Flor de Luna al descubrir que efectivamente no tenía cerca a su querida muñeca.

--¿Que te sucede?, le preguntó nuevamente su hermano quien la notó titubeante.

--Nada, solo que trato de acordarme que fue lo que sucedió...¡Ah, ya hago remembranza!, dijo la princesa recordando lo acaecido después que ella, sus amigos y su mamá juntaron las cuatro estelas del futuro imaginando el escenario más deseable en el porvenir:

“Mientras los niños se bañaban y jugaban en medio de la lluvia de luces que de pronto apareció, Xunaxi comentó:

--Niños, ya es hora de partir a nuestra dimensión.

--¿Y cómo lo haremos?, preguntó José Pablo jugando con las luces que brotaban de todas partes.

--No tengo idea, fue el comentario de Xunaxi.

--Lo tengo, dijo Flor de Luna, quien con un suave movimiento de sus dedos llamó a un pájaro negro que revoloteaba en las nubes de colores:

--¡Ven para acá a ayudarnos!, le dijo.

El ave obediente, llegó para posarse en las manos de la princesa, quien le ordenó:

--Jade Sin Luz, nuevamente te suplico que nos conduzcas, pero ahora a nuestro hogar.

El ave que era Jade Sin Luz, obediente comenzó a sacudir y a mover sus alas cada vez con mayor fuerza, provocando un viento, inicialmente suave y fresco, pero que de pronto adquirió una gran fuerza, arrebatando a los niños y a Xunaxi, transportándolos a lo largo del túnel a través del cual habían iniciado su aventura, recorriendo al final del mismo cielos azules llenos de nubes blancas y rosas. Confundido con ellas, Jade Sin Luz los guió hasta llegar al lugar donde la brillante y colorida luz que había brotado del Gran Sol Colibrí y Mama Luna-Maguey adquirió la tonalidad conocida por los niños en la Tierra.

En su vuelo descubrieron con sorpresa que las regiones y sus ciudades que anteriormente habían recorrido: Mitla, Tenochtitlan, Tula, Teotihuacan, Chichén Itzá, Tilantongo y Ta: logan en La Venta, el lugar del Dueño de los Animales, habían recobrado gran parte de su colorido y algarabía, la cual habían perdido cuando fueron encantadas por los conjuros de Bezelao. De ellas habían desaparecido el ambiente tétrico y gris, así como la tristeza y la fantasmagoría con que las retocó Bezelao y la Matlacihua. Todos en estas regiones y ciudades lucían alegres, desempeñando sus actividades llenos de contento y animosidad.

Deteniéndose en la rama de un árbol de huaje, el pájaro negro recobró su forma de anciano, e indicó a todos el fin de su viaje, pues habían llegado a Monte Albán. Flor de Luna se dirigió hacia él manifestándole su agradecimiento, pues a pesar de ser la muerte, su temor hacia ella había desaparecido. De igual manera, y a pesar de su frialdad, Jade Sin Luz se mostró complacido con el retorno de la princesa:

--Han vuelto sin problemas... solo estando en la Tierra comprenderán la grandeza de lo que los rodea, dijo, y convirtiéndose nuevamente en pájaro negro, Jade Sin Luz desapareció dejando a Flor de Luna acompañada de sus amigos y de su madre”.

--Cuando mirábamos a nuestro alrededor para ubicarnos, alegres y felices, nos invadió el sueño del cual me acabas de despertar, concluyó Flor de Luna.

--Que bueno hermana que ya estás en Monte Albán, le recalcó su hermano.

--¡Lo sé!, ¡Donají y José Pablo, despierten!, se dirigió a sus amigos la princesa.

--¿Qué sucede?, despertó diciendo Donají.

--¿Eh, quién me habla?, se sacudió José Pablo.

--Soy yo, Flor de Luna: estamos en mi ciudad, Monte Albán, y todo el mundo nos anda buscando para celebrar nuestra llegada, les respondió la princesa.

Efectivamente, en ese momento a lo lejos se veía venir una comitiva encabezada por el rey Petela, padre de Flor de Luna, seguido por una multitud acompañada de chirimías y tambores.

Xunaxi se dirigió con los brazos abiertos hacia su esposo, mientras los niños contemplaban emocionados lo que ocurría a su alrededor:

--¡Eah, vamos a jugar a las escondidas!, incitó Cocijoeza a su hermana y amigos, mirando que a los lejos varios soldados y sirvientes venían en su búsqueda.

--¡Vamos!, le respondió Flor de Luna entusiasmada.

--¡Sí, juguemos un rato!, la secundó Donají y José Pablo.

Monte Albán, con su colorido recuperado, estaba lleno de algarabía, de la cual disfrutaban Donají y José Pablo. Ya llegada la tarde, mientras contemplaban un Arco Iris que apareció entre las nubes, José Pablo se dirigió a Donají diciendo:

--¡Mira, en el cielo apareció un Arco iris como el de Quetzalcóatl!

--Es verdad, ¡qué hermoso es! Pero..., interrumpió su comentario Donají para unir su voz a la de José Pablo diciendo:

--¡¿Que sucedió con Quetzalcóatl?!

--¡¿Quetzalcóatl?!, es verdad, ¿qué sería de él?, intervino Flor de Luna.

--Niños, que pena, yo tampoco puse atención con lo acontecido a Quetzalcóatl, dijo Xunaxi.

--Algo impidió que el futuro que imaginamos con las Estrategias y la Metodología utilizadas, donde Quetzalcoatl nos acompañaba, no se hiciera completamente realidad, comentó con preocupación Donají.

--¿Te das cuenta que el Arco iris tiende a desvanecerse, al igual que los colores de Monte Albán?, se dirigió José Pablo a Donají.

--Si, todo se está volviendo claroscuro...Eso indica que algo no anda bien con Quetzalcóatl, respondió su hermana.

--¡Miren, el Arco iris se dirige hacia los amigos de Flor de Luna!, comentó emocionado el príncipe Cocijoeza, que junto con los binigulazas de Monte Albán contemplaba el prodigio.

--Eso indica que el Arco iris los llevará a casa, y el momento adecuado para partir se acerca, pero es necesario darse prisa pues el Arco Iris poco a poco se desvanece; sugirió Flor de Luna.

--Nosotros descuidamos a Quetzalcóatl y él nos envía su propio Arco Iris para recordarnos que a pesar de todo está con nosotros, y que desea ayudarnos, ¡Donají, tenemos que partir!, indicó José Pablo.

--No quisiera hacerlo sin saber lo ocurrido a Quetzalcóatl, y porque parece que no todo anda bien, vaciló Donají.

--No se preocupen niños, algo sobrenatural está provocando que los colores no recuperen toda su nitidez, y también impidió que Quetzalcóatl regresara con ustedes, y antes de su partida quiero agradecerles la ayuda que le proporcionaron a Flor de Luna, intervino Xunaxi.

--Y también lo que han hecho por mi pueblo, intervino el rey Petela.

--Deseo obsequiarles esto, se acercó a ellos Flor de Luna.

--¿Un obsequio?, dijeron al unísono Donají y José Pablo tomando entre sus manos el regalo que les ofreciera la princesa, que era un huipil de color púrpura.

--¡Gracias Flor de Luna!, respondieron al unísono Donají y José Pablo.

--Así es, tomen este regalo como recuerdo de las aventuras vividas, precisó Flor de Luna, dándoles un fuerte abrazo.

--Muchas gracias, agradecieron emocionados el presente Donají y José Pablo.

Fue el momento que aprovechó Flor de Luna para decir:

--El Arco Iris ya los envuelve con su luz, es hora de partir amigos míos, ¡no se olviden de mí!.

--Después de lo que nos sucedió con Quetzalcóatl, te prometemos no olvidarte, respondieron firmemente Donají y José Pablo, quienes tomándose de la mano y mirándose a los ojos terminaron fundiéndose con el Arco Iris de Quetzalcóatl en un abrazo como aquel con el que sellaron su pacto que los condujo a su aventura con Flor de Luna.

--¡Que el amor los acompañe siempre!, fue el grito lleno de ánimo con que los despidió Flor de Luna, haciendo remembranza al saludo con que los niños mayas los despidieron en Chichén Itzá.

Entonces el Arco Iris de Quetzalcóatl envolvió a los niños en una lluvia de colores, la cual cuando desapareció condujo a Donají y José Pablo de vuelta a su hogar.


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