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CONTRATIEMPOS Y AFORISMOS IV. FORMAS DE RESISTENCIA Y GRUPOS SUBALTERNOS BRITÁNICOS

Edgardo Adrián López



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5. Peterloo

La ejecución de Brandreth (ver supra), tuvo la consecuencia de que tanto el gobierno como un ala del legalismo, sopesaron que había una trifulca enconada. Otra línea de los reformistas, que representaban a las “clases medias”, conservaron su postura expectante, sin atreverse a más.

EL otro flanco, la de la prensa, atacó el sistema de espías, las leyes contra la libertad de expresión, acentuando el pacifismo de los reclamos y demorando un poco, la erosión de los viejos derechos “residuales” precapitalistas. Se instaló el prejuicio respecto a que los no acomodados y la clase obrera, debían ser “guiados” por los legalistas de “clase media” y por los whigs.

Si la represión de la penosa década de 1790 contra los jacobinos, fue aprobada por vastos sectores de la población, incluida la mayoría de los conjuntos subalternos y la “clase media”, la reacción contra Pentridge estimuló un aumento de las fuerzas de los reformistas, en simultáneo a que la “clase media” se alejaba del Estado. Hacia 1819, el auge de la agitación demostró que el Ancien Régime británico estaba débil y que los beneficiados por él, se sentían “acorralados” por lo que imaginaban que era un contexto revolucionario en potencia. La masacre de “Peterloo” fue una “respuesta” ocasionada por el miedo de los acomodados y de las clases dominantes, de extraviar sus prerrogativas.

El autor pondera que en 1819 y 1832, hubo efectivamente, una situación revolucionaria: el gobierno estaba aislado y desacreditado por su autoritarismo; en las clases dominantes y en los privilegiados había fuertes disensiones; los grupos dirigidos y las clases oprimidas, avanzaban. 1819 fue un ensayo y un “anticipo” de 1832.

El jacobinismo , la clandestinidad de las primeras organizaciones sindicales, los luditas, dieron paso a cuatro exigencias: 1) derecho a la fundación de asociaciones; 2) libertad de prensa; 3) legalidad para concretar reuniones públicas; 4) derecho a votar. En cuanto al primer reclamo, los conglomerados subalternos y la clase obrera de Inglaterra aventajaron bastante a sus contemporáneos en la formación de organizaciones (sociedades de socorro mutuo, clubes, trade unions). Es que todas las vías de lucha anteriores, le habían demostrado a los no acomodados y a la clase obrera que tenían que asociarse frente a los privilegios y ante la explotación clasista, para dejar de ser una “muchedumbre” y convertirse en un movimiento político orgánico . Lo que les quedaba por resolver, era cómo lograr una coordinación que fuese más allá de lo localista para tornarse regional y/o nacional. Mientras, las asociaciones locales se ponían a la cabeza de la prensa contestataria.

En lo que se refiere a la segunda exigencia , la prensa había aprendido a defender su libertad de lo que había recogido en cierta escala, de las experiencias de difusión precaria de las ideas anti sistema, ejecutada a través de folletines, volantes, periódicos semanales manuales, etc. Y es que la distancia entre los diarios y periódicos como The Times, y los impresos radicales no era abismal: ni el capital ni los anuncios, proporcionaban mucha ventaja. Los medios de producción para la página impresa no eran costosos y un diario radical con éxito , podía sostener la vida del editor, de los corresponsales, de los libreros contestatarios y la de los vendedores ambulantes simpatizantes.

Of course, Londres “irradiaba” hacia las provincias su radicalismo ; los propietarios , editores y directores de la prensa contestataria, estaban a la “vanguardia” de la defensa de la libertad de expresión, entre 1817-1822. En simultáneo , la prensa de la city revelaba la necesidad de que las localidades tuvieran sus propios medios de comunicación impresos.

El tercer derecho consistía en la libertad de reunión y de organizar asociaciones. Para determinados segmentos de los grupos hegemónicos y de las clases dominantes, que los sectores populares y que las clases oprimidas pudieran congregarse y ocupar calles, siempre fue sinónimo de insubordinación, sedición y motín. Eso se acentuaba más en las zonas camperas.

De lo que hemos anunciado acerca de las formas de lucha en Yorkshire, Birmingham, Manchester, Nottingham, sacamos en limpio que las manifestaciones públicas comenzaron a darse tono en Lancashire. De acá, se saltó a Spa Fields y a Pentridge.

En la estrategia de las marchas callejeras, incidieron las innumerables maneras de pelea anteriores. Podemos considerar desde las cofradías medievales, las primerizas reuniones de los metodistas disidentes, pasando por los reclamos de los soldados y marinos licenciados, hasta las sociedades de socorro mutuo y las trade unions. No obstante , hay que contar también al constitucionalismo, porque el reformismo se abría camino ante un gobierno cada vez más autoritario, con las “armas” de la legalidad .

Sin embargo , el constitucionalismo no era muy fuerte entonces, tal cual lo será en 1832 y por eso (!!), ocurrió Peterloo. En este tramo, en lugar de desplegar lo conectado con la exigencia del voto, principia a hablar de los sucesos, por lo que no nos quedará otra alternativa que seguir al autor.

“Peterloo” comenzó a raíz de que Hunt y otros , convocaron a un enorme mitin en una parte de Manchester . La reunión venía preparándose con tiempo, por lo que las autoridades la conocían y tenían la orden de dispersar a los congregados. El asunto fue que el oficial a cargo del operativo, se excedió tanto que se desembocó en una masacre.

La tensión de los grupos dirigidos y la clase obrera con los legalistas, se ahondó. Muchos de ellos, al pertenecer a los destacados, no podían entender que no se conformasen con un chelín por día (!). El reformismo principió a ser defendido por los pastores, por los magistrados, por los industriales y comerciantes, id est, por un porcentaje elevado de los integrantes de los privilegiados y de las clases opresoras.

Los organizadores y muchos del pueblo, sabían que las autoridades podrían interceptar y/o dispersar la marcha. Confiaban que el resto del país también estaba informado y que eso podía amedrentar a la Corona. Pero al mismo tiempo que había fuerzas del Estado regulares, los fabricantes, comerciantes, taberneros y tenderos , crearon su propia caballería. La infeliz intervención de ésta, liberó el drama: mujeres, niños, jóvenes, ancianos resultaron heridos de gravedad o muertos. La caballería paraestatal, se sintió atemorizada por semejante multitud y dio rienda suelta a su odio de clase. Sin exagerar , emergió una guerra de clase que fue de un único lado.

Como en Pentridge , debemos separar las consecuencias de mediano y largo plazo en ese hecho de sangre.

A pesar de las barreras para esparcir las noticias, en una semana todo el reino discutía los pormenores del genocidio en los templos, en las cervecerías, en los hogares, en las industrias, en los talleres, por lo que Hunt acertó en considerar Peterloo a manera de una victoria moral . Los participantes del acto fueron condenados socialmente y los rebeldes acabaron ganando un apoyo nunca visto.

Quedó expuesto que no se podía confiar en que el gobierno protegería, cuando está en juego el sistema, lo que los “ingleses libres de nacimiento” valoraban: no atacar a indefensos, permitir los reclamos, modificar la Constitución, posibilitar el voto, atemperar la censura. Algunos o muchos, se percataron que en lo que habían creído, no era más que un engaño del Estado clasista para que no se altere el orden que beneficia a los acomodados y opresores de siempre. Otros , numerosos también, prefirieron continuar con el reformismo, en lugar de optar por la insurrección. En simultáneo , las aguas se dividieron entre los legalistas “ultra” radicales y los constitucionalistas moderados.

Un resultado más de mediano plazo , fue que la indignación levantó tanta presión que allí donde nunca se habían realizado manifestaciones o donde no existieron asociaciones clandestinas, se multiplicaron. Eso ocasionó que momentáneamente, los legitimistas quedaran aislados y retrocedieran.

La primera consecuencia de alcance prolongado, fue la aprobación de las Six Acts en diciembre de 1819. Disponían :

a- que estaba prohibida la instrucción y el entrenamiento militares para los súbditos que no pertenecieran a las fuerzas de combate;

b- la autorización para que los jueces registraran casas sin previa orden y sin sospecha de que hubiera armas;

c- que se prohibieran las reuniones de más de cincuenta personas;

d- aumentar el impuesto a los folletos, diarios, periódicos, con el fin de restringir la difusión de las opiniones radicales;

e- extender las potestades de las autoridades contra los súbditos;

f- ampliar los poderes de los magistrados ante los que pudieran ser considerados sediciosos.

El segundo efecto consistió en que, aunque la única medida que no se empleó fue la de la suspensión del hábeas corpus, en las islas se inició una serie de procesos judiciales que implicaron un asalto contra los grupos subalternos, las clases dominadas, sus organizaciones y sus medios de expresión públicos.


 

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