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PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN: UNA MIRADA DESDE LA REALIDAD

Rosalinda Gámez Gastélum y Ana Imelda Coronel Cabanillas



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LAS CINCO FASES

El periodismo de investigación se realiza a través de cinco fases, que llamaremos 5 P ( la P es la inicial de cada una de las cinco fases indicadas) , ineludibles en todo proceso investigador periodístico, como veremos.

La conveniencia de conocer ese proceso de las 5 P tiene su indudable interés, ya que en profesional podrá saber en todo momento en que estadio se encuentra y, con ello estar preparado para la siguiente fase , caso de no haber concluido la etapa ya iniciada aunque varias de ellas puedan estar abiertas a la vez.

La cinco fases P son estas, a saber:

1ª fase P, la pista

2ª fase P, la pesquisa

3ª fase P, la publicación

4ª fase P, la presión

5ª fase P , la prisión

partimos de que todo periodista de investigación se a de enfrentar con algo desconocido u ocultado ( fíjense que no empleo la expresión “ oculto” si no “ ocultado” que la acción o la activada que se va a investigar tiene alguna carga de ilegalidad , cuando no delictiva, y que el éxito de la tarea puede traer algún tipo de consecuencia para los interpretes pasivos de la investigación. Habrá que evitar , naturalmente, que haya consecuencias negativas para el interprete activo del proceso de investigación, que siempre se hará dentro de los limites indiscutibles y apreciables del periodismo , por medio de actos o gestiones pro-informativas claramente legales desde la proyección de la necesaria ética.

La promulgación o presentación de esta idea de las 5 P se asienta en las lecturas de este autor sobre el particular ( no hemos encontrado nada semejante ) y en la experiencia personal , particularmente en varios episodios de periodismos de investigación durante el tiempo de ejercicio activo del periodismos, ya como redactor ya como director de periódicos.

Pasamos a estudiarlas o presentarlas cada una por separado:

1ª fase P : la pista .- El planteamiento de un trabajo de periodismo de investigación de un trabajo de periodismo de investigación se hará por medio de una pista que alguien acerca la medio o al periodista, sea quien va realizar posteriormente la investigación, se a alguno de sus superiores o a un compañero de la redacción que trabaja en otras cuestiones informativas sin relación con el periodismo de investigación. Esa pista encierra un problema informativo, algunas incógnitas comunicativas , varias dudas periodísticas de tal dimensión o posibilidades de publicación que alguien con autoridad dentro de la redacción ( cuando no es iniciativa del propio periodista de investigación ) propone o decide que le tema puede ser objeto de una investigación periodística publicable , en pro de resolver el nudo informativo encontrado y ante su indudable beneficio para los interés informativos del medio, o sea , para sus lectores. El morbo ( como interés mal sano por cuestiones de la intimidad de las personas , entre otros aspectos) y la intromisión ( ilegitima casi siempre , por que si no, no seria entrometimiento en vidas ajenas ) no se puede considerar con la categoría indicada de “ beneficio para los interés informativos “.

Esta primera fase P de pista será la mas importante por que va hacer el punto de inicio, donde si la fase queda parada y no pasa de tal, se detendrá todo el proceso investigativo que , por ello, no llegar a dispones de un producto informativo a su termino o durante el mismo .

Es igualmente el momento en el cual se ha de decidir quien es la persona mas capacitada para efectuar la tarea. A de ser elegido el redactor o redactora mas capacitado y con experiencia y suficiente voluntad y empuje para iniciar un proceso investigativo sin amilanarse ante las puertas que va a encontrar cerradas ante si o que se le van a cerrar. Lo ideal , esta claro es que en este medio existan un equipo de periodismo de investigación ya determinado y con experiencia en ese terreno o que quien haya propuesto el asunto sea la propia persona interesada en la labor , quien a planteado el problema , quien a portado la pista , con lo cual – en uno u otro caso – se puede tener mayor seguridad de que a la desazón le costara triunfar sobre la profesionalidad del profesionista.

De igual manera , tendrá que ser una persona con la experiencia precisa para saberse desenvolver por la oscuridad de una fase de investigación, que ya empezara a ser ya publicada ( aunque todavía no publicada ) , de ahí la necesidad de dotes de prudencia indispensable para que esa primera actividad silenciosa de recolección publica de datos ( a extramuros de la redacción, ese será su carácter publico ) no le traicione y se encuentren , por razón tan elemental, con un panorama de trabajo todavía mas complicado y conocido antes de tiempo por el entorno sometido a investigación .

Segunda fase P: La pesquisa.- Decidido el trabajo, el o la periodista que lo vaya a llevar acabo es ideal que no tenga otras ocupaciones que le quiten parte de la entrega y dedicación inevitables para una pesquisa periodística, para que su labor sea mas provechosa .

Igualmente , a de contar con la seguridad ( documental , mejor ) de que la empresa va ha soportar cualquier problema jurídico en el que se pueda ver inmerso el periodista , porque no es justo que el periodista sea denunciado por causas de su labor profesional y la empresa se desconecte del problema , de manera que le redactor o director se vea sometido a la necesidad de buscarse un abogado defensor . mas terrible aun es que la minuta del colegiado , sea o no absuelto el periodista , pues siempre habrá factura que abonar al defensor; corra también por su cuenta . ( Recordemos que de manera un tanto medieval , la minuta del abogado siempre se cobra ; si tiene problemas , podrá acudir al juez que levo el caso, quien dará diez día la denunciado ahora por su abogado defensor para que pague o de lo contrario, el juez autorizara ley en mano , que le abogado intervenga en la cuenta corriente del “defendido” .) este es uno de los mas serios problemas que tiene planteado el periodista, cualquiera que sea su especialidad, cuando tiene la desdicha de prestar sus servicio en empresas explotadoras , que le vuelven la espalda cuando surgen uno de estos episodios, en los que tampoco la Federación de Asociaciones de la Prensa, según el caso español pueda ser otra cosa que una gestión de buena voluntad cerca de la empresas que operan de forma tampoco ética y nada ortodoxa , tan abusiva cuando la misión del periodista a sido profesional sin mas o un error no intencionado y no , a su vez , fruto de una postura abusiva hacia el medio, pues también se dan esos casos . Sin esta seguridad jurídica documentada, ¿ hasta donde se le puede exigir a un periodista investigador que indague y se exponga a cualquier tipo de denuncia?

El inicio .- Esta 2ª fase P de pesquisa se iniciara con la consulta de las fuente, personales o documentales, que originaron la pista de la 1ª fase P . La pista se tendrá que comprobar, conocer a fondo de una manera fehaciente, para deslindar si se ha tratado de un rumor sin consecuencias, de un globo sonda o si realmente es una verdadera pista , con sustancia informativa tras ella.

La comprobación se efectuará con la diligencia del caso, pero a la vez con toda sensatez que aconsejen las circunstancias, con la seguridad de que un fallo en le comienzo de esta 2ª fase P o pesquisa pueda arruinar todo el trabajo posterior, con la consiguiente perdida de tiempo y erosión de la credibilidad profesional que el periodista tiene ante sus superiores.

Una vez comprobada la seguridad de la pista como el producto de una fuente fiable, se tendrá la firmeza de que todo lo que venga de tras tiene asiento y no es falso o esta falsamente cimentado.

Al conocer el testimonio de la fuente o estudiar los documentos de partida, el periodista de investigación se tendrá que percatar de que hay (o de que no hay) caso que investigar.

Será la fase en la que habrá que formular una hipótesis de trabajo y tratar de comprobarla a lo largo del proceso investigativo., o a lo largo de este tendrá que aceptar cualquier modificación que sobre la hipótesis señalen las novedades que se encuentren o verifiquen a lo largo de esta fase 2ª fase P de pesquisa. Habrá de tener igualmente claro desde el principio de esta 2ª fase P que la hipótesis solo es una herramienta de trabajo y en modo alguno el adelante o la conclusión no comprobada de su tarea.

Si no hay comprobación fidedigna de lo que se a encontrado, no hay investigación cerrada y todavía se tendrá que insistir en el tema de estudio y de investigación. Decimos “estudio de investigación porque es muy probable que la pesquisa no se limite solamente a investigar sin mas., es probable que los diferentes item encontrados a lo largo del proceso aconsejen al periodista de investigación a conocer la materia con la que esta trabajando., es probable que aparezcan conceptos que no conoce o entre en un campo o actividad que hasta ese momento no se había preocupado y sea prudente y recomendable conocer algunos detalles básico de ese particular, para saber interpretar mejor la materia informativa que va desvelando, para conocer mejor las claves de ese campo temático y transmitir con mayor sencillez a los lectores el significado de lo que encuentra, entendiéndolo el antes que nadie.

La importancia de la fuente.- S la fuente es el testimonio personal de alguien tendrá que tener encuenta desde el principio igualmente que se a de conocer las motivaciones existentes para que, en un momento determinado una persona que conoce un secreto de otra, de una institución o de un grupo decida transformarse en fuente informativa para un medio. Según la vehemencia de la fuente testimonial la actuación de l periodista investigador será diferente. Sino hay tal y la fuente es remisa, la tranquilidad del periodista podrá ser mayor, porque puede tener mayor seguridad de que no lo están envarcando en una aventura indeseable y sin final pronostical. Si, por el contrario, la fuente esta deciosa y surte información a borbotonas, esa influencia tan poco frecuente ha de originar en el periodista investigador una mayor sensatez en todos los pasos que de. Tendrá mayor necesidad, si cabe, de confirmar todo dato nuevo que reciba, mejor si es por medio de documentos – cuya validez comprobará- , pues no le bastara la sola palabra de la fuente interesada.

Conocer el mayor o menor interés de una fuente es punto fundamental; el interés y el porque en un momento muy determinado cambia su papel de conocedor de un secreto o divulgador del mismo, precisamente de un medio que sabe la fuente de seguridad casi absoluta, que le empleara para darlo a conocer a la generalidad de sus lectores este punto es tal vez el mas delicado, aquel donde a los periodistas no se les permite el desliz de la imprudencia, ya que pueden pasar de periodistas investigadores a periodistas manipuladores. En este extremo, si el propio periodista investigador no fue quien engendro la pista o la oferto en su redacción, a de conocer con exactitud la manera de cómo se origino la pista: no puede estar al margen de la génesis de la 1ª fase.

No será lo mismo que el informador primigenio o fuente sin saber que podría ser tal se haya presentado en el periódico o haya escrito una carta al director a que la fuente, sin saber que potencialmente lo era, hay hecho un comentario ante un amigo, que a demás es periodista, en un bautizo, en el fútbol dominical o en una boda, casi sin querer como una critica sin mayor importancia, sobre todo si el periodista amigo es redactor de deporte y el tema de que se trata tiene que ver con política, de un área informativa ajena a las labores diarias del amigo o pariente periodista a quien se conoce bien.

En estos casos, la persona a si convertida potencialmente en fuente podrá no seguir desvelando nada mas del asunto que ha comentado si se entera que su amigo periodista lleve el problema al periódico y allí hay interés por seguir la cuestión para publicarla. La fuente potencial aquí se podrá creer traicionada; y se alejara, si no se le puede convencer que le aporte datos confidencialmente con la mayor de las seguridades de que su testimonio original no va afigurar en ningún caso y que, a de mas sus datos se van a maquillar algo para desviar la atención ante la probable búsqueda del topo que filtra datos. Si conseguimos esa valiosa presentación entonces estaremos ante la mejor de las fuentes.

Maquillar datos.- Lo de maquillar datos tiene su interés. Cuando recibe una filtración que se convierte en pista potencial, esta viene envuelta en una serie de idem a modo de flecos informativos, cuya publicación integra no será necesaria, porque puede oscurecer a modo de ruido comunicativo. Además, algún detalle no importante se podrá alterar, en una clara operación de despiste. Pueden esos fleco desviar de lo mas importante la atención del lector, pues los datos se han de ofrecer de la manera mas sencilla y desnuda posible, solo lo suficiente para dar un mensaje. Si, por lo contrario, doy esta señal informativa todo lo enriquecida que se, junto a la cita confusión que se quede engendrar en el lector resultara que nos quedamos sin nada mas que añadir en una entrega posterior, nada donde investigar nuevos detalles no desvelados, y, por eso, protegidos a partir de ese instante. Lo peor será que podremos estar dejando en evidencia la fuente informativa. Si como por lo contrario, dejamos de dar parte de lo que conocemos, guardamos para otra ocasión algunos detalles verificados y desdibujados algunos extremos poco importantes, los afectados no podrán suponer que alguien puede ser destino de sus sospechas sea quien ha actuado de vía informativa o topo, según se le mire.

Si en una información facilitada en una fuente donde relatamos algo sucedió en una institución, insistimos, por ejemplo en detalles como que las oficinas en cuestión esta en el ultimo piso de un edificio, cuando la realidad se encuentra en la planta baja ninguno de los afectados podrá pensar, al menos con algo de fundamento, que quien comete tal error informativo sea uno de los propios empleados que cada día entran a trabajar en la planta baja y no en el ultimo piso. Este es el tipo de maquillaje o enmascaramiento de la fuente al que hemos aludido ,porque, en el caso supuesto que hemos traído con la colación, importante, esta claro, no será que la oficina este en una planta u otra, si no relatar lo que ha sucedido en la misma. Los afectados siempre pensaran que la fuente que esta informando no estado jamás en la sede denunciada, porque sino, ¿cómo sufre tal confusión? Esta es una forma de maquilar y defender o proteger a la fuente informativa, para que pueda tener la tranquilidad de que nadie la este apuntando e investigando a su vez.

También es posible aquí que la fuente no crea que realmente el periódico este dispuesto a comprometerse informativamente con un determinado asunto, porque los implicados sean poderosos de algún tipo o estime que la cuestión denunciable encierra alguna forma de peligro que no desee correr la redacción. Aquí hay varias amaneras de convencer a la fuente, siempre con la única intención de que realmente se convierta en fuente abierta para el medio y no quede en mera fuente potencial que se cierra. Las formas de convencimiento pueden ir desde narrar historias anteriores igual que comprometidas al presente a dar a la luz algún pequeño detalle de la pista encontrada, para que la fuente se convenza de que en el diario están dispuestos a seguir por ese camino ya anunciado a los lectores desde ese aspecto de la pista publicada.

En cualquier caso, seguiremos adelante, con la seguridad de que la fuente privada o particular es fiable y que la fuente esta de acuerdo en servir datos con la intensidad que sea o que se le requiera simplemente para cotejar los datos hallados. También puede tratarse de una fuente oficial no involucrada en el asunto y se presta sencillamente, ahí es nada, para decir “eso esta bien”, “eso es erróneo”, “eso es peligroso”, “van ustedes por buen camino”. Incluso puede tratarse de una fuente sólida que este en el otro lado de la información –en el terreno oficial – y colabore en la supervisión del texto ya redactado para decir “no encuentro nada irregular”, “este párrafo lo quitaría”, “aquella afirmación no esta comprobada en la investigación oficial”, etc. En estos casos hablamos de una investigación periodística que corre pareja a una investigación oficial, pero sin tubos comunicantes entre las mismas, al menos así no aparece como fuente presentada a los lectores.

La 2a fase p o pesquisa podrá durar mucho o poco, lo que demande el hábeas del material investigado y sus dificultades.

3a fase p: La publicación.- Una labor de periodismo investigador se puede desarrollar durante meces de trabajos minucioso y llevado con mucha precaución o se puede realizar vertiginosamente en pocos días, a lo sumo un par de semanas, según sea la maduración del asunto. En cualquier caso, llegada la hora de la redacción, por lo general en textos que aparecerán en serie, a lo largo de diferentes ediciones del medio, todo lo que se diga y se afirme deberá de estar debidamente verificado, pues es un serio problema dejar cabos sueltos sin la necesaria y prudente comprobación. Es igualmente natural que el proceso de publicación de este material, rico para el periódico y supuestamente una primicia para sus lectores, se presente la maqueta en pagina, con alguna distinción, diferenciado de los textos informativos ordinarios y redundantes de la edición normal de cada día.

En casos de duda, será mejor dejar algunos detalles fuera del texto publicable, aquí se tendrá una cierta seguridad de que, a medida que avanza la edición publica de los primeros resultados, podrán aparecer nuevas fuentes colaterales que antes ni se conocían y nuestra labor se beneficiara por el mero hecho de empezar a desvelar un asunto turbio. Igualmente, se ha de tener muy claro que paralelo a la 3a fase p de publicación surgirá la 4a fase p, de presión.

4a fase p: la presión.- Desde el instante inicial de la aparición de los primeros resultados de la pesquisa, los afectados harán presión y pondrán en entre dicho la labor del mal periodista investigador: con eso hay que contar siempre y estar preparado para la embestida. Esta puede tener fundamentalmente dos formas de presentación: directa e indirecta. La primera a su vez, puede tener diferentes maneras de manifestación, desde la acción violenta contra el periodista investigador a la presión personificada de los afectados en la propia redacción. En cualquier caso como, quedo dicho, se ha de colocar en estado de prevención para cualquiera de estas presiones, que siempre aparecen en algún momento. Esta claro que la presión indirecta pasa por el desmentido de todo lo que se ha empezado a publicar a la vez que se amenaza con llevar al medio y al periodista ante los tribunales. En cualquier desmentido siempre queda muy bien acabarlo con mensajes de esta guisa. “Llevaremos el asunto a los tribunales” o “nos reservamos el derecho a acudir” a los mismos. Es fácil interpretar si este aviso es una advertencia o una simple amenaza sin mas.

Paralelamente a este envió de denuncias verbales o formas diversas de presión, la investigación madurara a medida que se va dando a conocer y nos van llegando nuevas fuentes que enriquecen el material que se esta publicando. Durante la delicada 4a fase p, de presión, el periodista investigador deberá estar muy seguro y convencido de que todo lo que esta diciendo en el periódico esta demostrado, debidamente verificado, voz que, recordemos, procede del latín verificare, que significa presentar como verdad, evidentemente tras la correspondiente comprobación que demuestre que lo que se comunique es verdad, presentar como verdad lo que es verdad. Ha de ser un fracaso personal empezar a comprobar que la otra parte empieza a desmontar lo que el ha dicho y peor aun que lo haga con pruebas que el periodista investigador no tubo o no pudo verificar. Si sucede tal cosa, la adversidad habrá sido cosechada por el mismo, por no seguir las pautas recomendables en cualquier proceso de periodismo investigador. También sucederá a lo largo de la 4a fase p de presión que en los desmentidos o alegaciones que haga la parte investigada, podrá desvelar algunos de os flecos informativos a los que no pudo acceder. En estos casos, estos detalles servirán a su vez para enriquecer los textos que están por escribirse o publicarse de modo que la sensación de éxito profesional se afianza, todo ello a la espera de la fase terminal o 5a fase, de presión.

Digamos antes de pasar de fase, que el periodista investigador publicara su historia de principio a fin, pero con la seguridad de que el final de su investigación no será tal, sino cuando haya una decisión oficial sobre el asunto, por mediación de un juzgado o de la intervención de cualquier tipo de autoridad que cambie el estatus de las personas afectadas en la investigación periodística. Por eso la 2a fase p de pesquisa acabara coincidiendo con la aparición de la 5a fase p, de prisión, que pasamos a ver.

5ª fase p: la prisión.- No tiene porque ser siempre esta última y definitiva fase 5ª la entrada física y personal en prisión o en la celda de una comisaría o juzgado de la personas investigadas. De lo que se trata es de un cambio de situación; el mas radical de ellos es, sin duda, la perdida de la libertad y si ingreso en una prisión. Pero, que conste, esta ultima fase no implica de forma tajante la prisión- aunque eso sucede en la mayoría de los casos- sino un cambio radical de status del afectado. Sobre este particular, el periodista investigador Pepe Rodríguez (1994,190 – 191) señala que en estos casos, la persona investigada acaba “ procesado, encarcelado, expedientado administrativamente y / o con importantes perdidas económicas y de la imagen muy importantes”. Estas son diferentes formas de manifestarse una 5ª fase P.

El significado de esta fase no ha de afectar ni interesar personalmente al periodista, quien en todo momento ha de guardar un comportamiento profesional y frió ante los acontecimientos, como si no fueran con el, como sucede – o debe suceder- en realidad. Se ha de limitar a cumplir su papel, a dar cuenta de los hechos investigados y probados.

Lo que sí debe quedar claro es que decretado el cambio de status, la investigación se ha de dar por concluida. Sucederá de ese modo, aunque después de cerrada aparezcan nuevos datos que todavía acabaran por reforzar mas la investigación publicada. Insistir podrá fácilmente ser interpretado por algunos lectores como un deseo injustificado de hacer leña del árbol caído, según el dicho popular, en una imagen en la que no debe caer el periódico. Es muy probable, digámoslo de paso, que un asunto publicado y juzgado siga recibiendo datos y más datos, todos en el mismo sentido. Aquí, el periodista investigador debe resignarse a recibirlos, si, pero a no seguir haciendo uso de los mismos. Tras finalizar un partido de fútbol, cualquiera puede ir a una de la porterías y meter el balón contra las redes cuantas veces quiera, pero esos goles ya no valen. Lo mismo sucede en el periodismo de investigación, una vez cerrada la 5ª fase P, de prisión y fuentes que estaban en silencio despiertan y ofrecen lo que no propusieron antes, cuando hubieran sido muy bien recibidas y eran necesarias.

Estudio práctico de las 5 fases p

1ª fase p: la pista.- Por unas palabras sin mayor importancia en el entorno donde fueron dichas, nos llega a la redacción en mayo de 1979 el siguiente comentario: en un popular supermercado de Santa Cruz de Tenerife, donde entonces dirigíamos el periódico El Día, se encontraban unos impresos, por medio de las cuales se invitaba a los clientes a conocer una urbanización en marcha. Se les ofrecía que, sin compromiso, fueran el domingo, con los familiares que quisieran. Para ello, los organizadores ponían varios autobuses, les mostraban los terrenos, les explicaban las facilidades de pago, muy beneficiosas, y los convidaban a una copiosa comida de pescado en un pueblo cercano conocido por la calidad de sus restaurantes. Les pedían a los interesados la entrega de una cantidad a modo de señal [con un resguardado donde no aparecía entidad bancaria alguna como garante de esa entrega].

Aquella información no debería tener mucho de extraño, sino fuera por los precios casi de regalo que ponían a las parcelas, ya con el chalet construido, y por la ausencia de la garantía del pago efectuado. Había, por tanto, una pista que originaba un problema, cual era, principio, el sospechoso precio baratísimo del terreno con chalet. Además, no es que un redactor se enterara del asunto, sino que una de las personas que acudió un domingo con toda la familia se extraño del discurso de los (supuestos) promotores. E l vecino, pariente de alguien conocido, nos facilitó uno delos impresos repartidos, como primera forma de pista, al requerírselo, tras la llegada de aquel comentario.

2ª fase P: la pesquisa.- Para confirmar la sospecha, se hicieron dos consultas: al supermercado donde estaban las octavillas y al ayuntamiento de la zona. En el comercio dijeron que ellos no sabían nada del asunto, que tenían un espacio donde se colocaban anuncios o folletos, pro que no intervenían en su contenido ni sabían que le estábamos hablando; era publicidad de otra gente siempre. Esa vía quedó aclarada: no había relación, aparentemente. La segunda gestión fue con el propio alcalde de la zona: este confirmó que no existía en el ayuntamiento licencia de obra para chaletsen la zona en cuestión y que desconocía de que le hablábamos, aunque algo si le sonaba, como aquella zona que le indicábamos no era urbanizable en los planes urbanísticos de entonces, concluyo con la socarronería típica del hombre de campo. Nos había dicho lo suficiente, sin comprometerse y con la seguridad- asegurado por nosotros de antemano- de que no íbamos a hacer uso de sus palabras, cualesquiera que fueran.

A partir de ahí, la fuente primera empezó a tener miedo de hablar, aunque se encontraba presionada por los (supuestos) promotores, que empezaban a echarle en cara que había ido con toda la familia, que había atendido la invitación, que sus hijos habían comido pescado como tiburones y ahora se quería dar de baja del compromiso adquirido, extremo que negaba ante nosotros la fuente deseaba y ahora remisa.

3ª fase P: la publicación.- Para sacarlos de ese letargo, tras una semana con el asunto sin posibilidades de avanzar, y antes de pasar de lleno a las tercera fase, tuvimos que publicar una nota sin nombrar a los afectados, para que la fuente potencial viera que estábamos decidido a seguir con el asunto. Nos aseguro que varios vecinos de su barrio ya habían dado la señal y que estaban a la espera de mas noticias de los promotores, quienes habían quedado en convocarlos para enseñarles los planos y darles fechas.

El primer comentario, a modo de globo sonda, se inserto el jueves 10 de mayo de 1979, en la página 2, en la sección titulada De buena tinta. Decía como sigue:

“Se ha comentado de buena tinta que una inmobiliaria con implantación en Tenerife esta vendiendo, de forma fraudelante, terrenos urbanizables en una zona de las Galletas [ nombre de un barrio de municipio de San Miguel, en Tenerife Sur; se detecto en negritas], cuando en realidad urbanizables, nada. A l parecer, al cliente se le pide un dinero a cuenta, como primer plazo de lo que será la compra final de una chalet que le será entregado una vez finalice su edificación en el terreno por el elegido. Según nuestras informaciones, la existencia de los terrenos edificables podría solo estar en la particular “ imaginación” de los propietarios de la inmobiliaria.

El globo funciona, en dos sentidos:

1º. El vecino informante se decidió a hablar y contar su versión de los hechos, siempre y cuando nos comprometiéramos a que su nombre no apareciera en ningún momento. Así se le aseguro y él redacto Ricardo Peytavi, con experiencia en sucesos, recibió el encargo.

Este periodista ya había trabajado unos años antes en el desenmascaramiento de una especie de secta que se llamaba “los hijos de dios”, así que era la persona adecuada para esta investigación. Se puso a ello. Se le apercibió de que nada se publicaría sin una supervisión final por el director, quien podrirá o quitaría cosas de acuerdo con la estrategia de cada momento. Con estas pautas inicio su trabajo y ese mismo día preparo un texto para publicar en al edición del 11 de mayo, viernes.

2º- El corresponsal en Tenerife Norte informó al director que el juez de Icod de los Vinos[municipio del norte de Tenerife], se encontraba encargado casualmente del juzgado de Granadilla, en Tenerife Sur, en cuya jurisdicción se encontraban los terrenos de la supuesta inmobiliaria. Ese juez se llamaba Eligio Hernández [ mas tarde será gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife y fiscal general del estado con el PSOE]. El corresponsal estableció una cita telefónica y hablamos con el juez, a quien entonces no conocíamos. Nos dijo solo dos cosas, igualmente suficientes para conseguir adelante:” Sean muy prudentes; algo de eso hay”. Quedamos en llamarlo cada noche y contarle el desarrollo de las pesquisas. El nos diría si íbamos bien encaminamos, si algo no era prudente que se publicara. Seria nuestro Garganta profunda, mejor, nuestro orientador en todo momento este episodio, que se desarrollo muy pronto, en un corto espacio de tiempo, como veremos. Quedamos en eso y entramos de lleno en la 3ª fase P.

Tras hablar con el vecino, el 11.5.79, viernes, última página, en El Día se publicó un texto a dos columnas titulado “La presunta estafa de cada fin de semana”, con dos subtítulos: “Una empresa poco clara ofrece el oro y el moro a precios casi regalados” y “ Los primeros afectados ya entran en contacto con el Día”. En el cuerpo de texto se informaba de que él fraude podría ascender a los 200 millones e pesetas; que cada chalet con su terrenito costaban 1.700.000 pesetas; que cada parcela tenia 500 metros cuadrados y que había que depositar una señal de 500.000 pesetas; la urbanización se había dividido en fases, que se empezaría por la zona mas cercana al mar y la ventanas posteriores ya costarían mas [ una forma de gancho muy vulgar].

El informante interpretaba aquí la primera de las contradicciones: ¿ Cómo iban a vender más barata la mejor de las zonas, la que daba al mar, y no al revez, como parecía lo más lógico?

En el almuerzo, por cada familia asistente existía una azafata, que explicaba con todo detalle la operación. La s 500.000 pesetas de entrega se abandonaban la mitad al comienzo de la operación y el resto en 24 meses. PATRA pagar el chalet se daban 12 años, “ a razón de unas 11.805 pesetas mensuales”. Aquí, decía al vecino: Estamos ya en un país de ricos, donde todo el mundo tiene la fortuna de contar con un chalet propio para el veraneo o, por el contrario, hemos dado con alguien que no quiere jugar limpio. Personalmente, nos inclinamos hacia lo segundo.

Durante la comida, la azafata señalaba la mejor de las posiciones: En esta línea, ya solo queda este disponible, [ el mismo gancho de nuevo]. Mas: por 25.000 pesetas que le cuesta la señal(...) puede asegurarse.

En la especie de contrato que daban sobre la marcha se indicaba que el plazo de reclamación era de menos de 24 horas. El vecino afirmaba: Un albaran de un repuesto de coche es mas claro que aquel contrato, donde no aparece el nombre de la empresa. Al pedirles el teléfono, le aseguraron que todavía no se lo había instalado, pero se le escapo a una de las azafatas decirle que llevaban cinco meses operando en Tenerife en aquellas circunstancias. La primera entrega continuaba con las impresiones del vecino depuse de acudir a las oficinas de la inmobiliaria: cuatro sillas y una mesa de lo mas barato, muy difícil de entender por parte de una empresa que manejaba aquel negocio de tanta envergadura.

En este primer texto largo no se citaba nombre alguno ni el lugar exacto, de forma que no había mayores problemas. Nos limitábamos a explicar el modus operandi y a mostrar alguna de las contradicciones y detalles curiosos o sospechos de la operación que estábamos investigando por fin en su 3ª fase P, tras el primer paro por el temor del vecino que destapo el asunto.

En el segundo día de pesquisas –publicación, se presento en la redacción un medico conocido, de la familia propietaria de los terrenos en cuestión, Encargo un pequeño anuncio que apareció en la misma pagina donde el día siguiente seguimos con la información. Decía: ante la situación creada sobre la finca rustica (...) la propietaria de dicha finca, inscrita en el registro (...) anuncia que la referida finca no ha sido vendida a ninguna persona ni sociedad inmobiliaria.

Al día siguiente, 12.5.79, sábado, pagina ultima, insertamos una nueva entrega, esta de mayores proporciones que el anterior: un texto principal, fotos de visita facilitada por alguno de los afectados y / o despiece. Aquí ya empezamos a señalar con mas descaro: El gran tranque [ en el español de Canarias, tranque es sinónimo de estafa o timo] los terrenos de la s Galletas finca Los Erales o El Guincho, no pertenecen a ninguna inmobiliaria: El despecie decía: Loa estafadores buscaban todavía a mas vendedores/ un redactor de El Día acudió como aspirante. El texto principal remitía al pequeño anuncio indicado y se contaba la historia del asunto: dos catalanes adquieren de los propietarios una opción de compra, por una suma que ascendía 200 millones de pesetas. Dieron una señal de siete millones y se comprometieron a abonar antes del martes 8 de mayo de 1979 una cantidad que ascendía a 50 millones al contado y otros 64 millones en avales. vencido el plazo, no la pagaron, pero antes vendieron su opción de compra a otros catalanes que desde el primer dic montaron el negocio del que desde el primer día montaron el negocio del que se informaba. Al conocer la propiedad lo que sucedía, prohibieron el paso a la finca. Los vendedores aseguraron, entonces, a sus potenciales compradores que, por el fallecimiento del padre de uno de ellos, se suspendían temporalmente las visitas a los terrenos. Cuando algún ingenuo comprador se persono por su cuenta a ver su terrenito, un guarda jurado le impidió el paso y lo puso al corriente de la situación: se empezaba a conocer parte de la entonces proyectada estafa

En el desplace, se aludía a un anuncio insertado el jueves día 10 de mayo en el propio periódico y casualmente el mismo día en que se publico el globo sonda, por el que se solicitaba gente con experiencia en cualquier sector de las ventas, para ocupar cargos directivos en nuestros departamentos comerciales y remitía al mas importante hotel de la cuidad[detalle que le prestaba credibilidad al anuncio]. El detalle lo destapo un lector, que fue quien conecto el anuncio con la estafa.

El redactor Ricardo Peytavi, quien llevaba la investigación, se presentó el viernes día 11, muy temprano en el hotel y preguntó por el señor del reclamo, según el anuncio: le dijeron que no había nadie registrado con tal nombre, pero que un cliente había avalado el jueves a un amigo para poder recibir aquel día en el hotel las visitas que tuviera. De aquel hotel de lujo lo remitió aquel cliente a un hotel más modesto de las cercanías, pero debía preguntar por el seños Sánchez... Allí, Sánchez lo cito para el lunes, día 14 de mayo... en las oficinas de la inmobiliaria, de nombre muy raro. El mismo viernes día 11, el periodista se presento en el edificio de la inmobiliaria: el portero le dijo que llevaban allí un mes mas o menos. Poco después, el redactor regreso al hotel para hablar con el misterioso cliente que había puesto el anuncio en el periódico, para recibir la respuesta con la que cerro su testimonio: “pudimos enterarnos que la de ayer [noche viernes, 11,al sábado, 12] seria la ultima noche que pasara en el Taburiente [nombre del hotel]”. Y concluía: “ Hoy... ¿dónde estará? ¿Acudiría el lunes a la cita?

4ª fase P: la presión.- El día 12, sábado por la tarde se inicio la 4ª fase P, la presión de los vendedores sobre la redacción. Se presentaron en el periódico los responsables de la inmobiliaria, varios vendedores y un numeroso grupo de clientes. Formaban un apabullante conjunto de personas, algunas de ellas, enfurecidas con los periodistas. Los clientes aseguraron que no se sentían perjudicados, que le habían asegurado que quien lo deseara podía retirar el dinero entregado. Los vendedores, con gran cantidad de papeles, explicaron su punto de vista, todo muy legal: el problema estaba por cuenta de la propietaria.

Así las cosas, en la siguiente edición, el martes día 15.5.79, publicamos las cartas cruzadas entre compradores y propietaria de los terrenos. Aquellos decían que habían descubierto vicios ocultos en el contrato firmado y que no seguirían pagando, “hasta que se aclare las cosas” [ ya había pasado el plazo], mientras anunciaban una denuncia ante la Guardia Civil contra la propietaria por el pequeño anuncio donde decían que la finca no se había vendido y por prohibirles la entrada en la misma. La propietaria aseguraba que “ se trataba de ganar tiempo, ante la proximidad de la fecha de pago”.

En la edición del viernes día 18.5.79 se publicaba la ultima entrega de la redacción

Propietaria podría emprender acciones civiles), con unas declaraciones de uno de los vendedores catalanes, de nombre Pallares: Me fui porque paso lo que tuvo que pasar.

El día anterior, la inmobiliaria ( otra modalidad de 4ª fase P) remitió al periódico un comunicado insultante en el que calificaba de noticias sensacionalistas las aparecidas en el diario atrás, que decía, “ carecen de base y certeza”. Ese mismo comunicado apareció publicado integrantemente en el periódico Diario de Avisos (17.5.79,p.28), en un gran recuadro y con los tipos de gran cuerpo, por aquello de señalar al diario de la copentencia y de acuerdo con pautas impresentables que suelen ir contra todo ejercicio honorable de periodismo de investigación: un periódico investiga y los demás, que se quedan atrás, si pueden, echan tierra a los ojos de su oponente. Además, lo que era una nota de prensa o comunicado de la inmobiliaria, en ese periódico [entonces manejado, que no dirigido, por el neoperiodista mas destacado de la historia de la prensa amarilla en Canarias] aparecía como publicidad, ósea, como publicidad gratuita, algo nada ético, todo ello para que el ataque al otro periódico contenido en la nota se viera mejor.

Aquel mismo día publicábamos unas palabras del señor Pallares, vendedor de la inmobiliaria, quien ya había viajado a Barcelona, donde se le encontró: Fui encontrado(...) para ir a Tenerife a impartir cursillos de venta, que es a lo que me dedico aquí en Cataluña.

Yo no era mas que un empleado y por lo tanto desconocía las interioridades de la empresa.

Me fui porque paso lo que tuvo que pasar (...) comprendan que ciertas cosas no se pueden decir(...).

5ª fase P: la prisión.- Por ultimo, la 5ª fase P, la de la prisión, que en este caso fue aparentemente, tal:

El jueves 24 de mayo de 1979, El día publica en primera pagina esta noticia: Uno de los ejecutivos de la inmobiliaria Marchsefell ingresa en prisión / Ayer tarde, el juez le tomo declaración y permanece en el deposito municipal de Granadilla. La noticia hacia referencia al apoderado de la inmobiliaria, señor Zapata, uno de los que hizo la visita a la redacción en una clara 4ª fase P, de prisión.

El sábado 26 de mayo de 1997, se publica esta noticia(p.43/ultima hora): “ Nuevos detenidos en la presunta estafa de la finca Los Erales / El Guincho” y esta vez se hacia referencia al auto de prisión sin fianza del juez de Garandilla contra los señor Crespo, Riera, Zapata y Panes, algunos de quienes visitaron la redacción en su 4ª fase P, de prisión. Se indicaba asimismo que Riera, el abogado de la inmobiliaria, no se había presentado ante el juez y que este había dado orden de busca y captura.

Concluída la quinta de las fases P, terminó el asunto para el periódico: era mas que suficiente; insistir no era del mayor interés. Las cinco fases P, se habían ido desarrollando tal y como señalaba la teoría ahora expuesta en este trabajo.


 

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