BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


NUESTRA FILOSOFÍA DEBIDA

Andrés A. Correa



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LA COHERENCIA Y SOLIDARIDAD EMPIEZA EN MI MISMO

En general entre mis Fernandos nos respaldamos a la hora de actuar. Decimos “vamos con esta conducta... y vamos”, y nadie se puede quedar afuera. Eso si, el que tuvo la iniciativa va a la cabeza, sea el Fernandito, el joven o el Abuelo. Pero no lo mandamos al frente para hacerlo “pelota”, sino porque nos convencimos que nadie como él sabe como manejar la situación para que se cumpla el Deseo de Uno Mismo. Asi que están en lo cierto cuando ante ciertas conductas me califican en el afuera: “ parecés un chico de 10 años¡”.... o: ...”ya te salió la viejaza de adentro”.

Si bien somos una familia unida, los 4 o 5 Fernados nos tenemos que “bancar” mutuamente. Imagínese como puede sentirse el Andrés padre cuando el Fernando pibe insiste y logra hacerse el payaso en una reunión de adultos y termina haciendo el ridículo. O al revés, cómo se siente el Andrés revolucionario al soportar a Don Andrés cuando en su condición de sub-empleado público va todos los dias a ratificar su sumisión a un sistema laboral obsoleto. O cómo puede sentirse “el abuelito”(como lo cargan a veces los otros tres) cuando el esperma joven del Andrés adolescente encara sin pedir permiso a una piba que puede ser su hija.

En fin, así como uno siente vergüenza de Uno Mismo, nunca nos divertimos tanto jugando cuando mandamos a Fernandito al frente. . Y nunca nos sentimos más coherentes en nuestra militancia política que cuando el Fernando revolucionario se hace cargo de nuestra ética. Por supuesto que los demás apoyamos y nunca falta una mano de racionalidad, de especulación o de prudencia ante la demanda del Fernando que esté al mando de la situación. Pero eso depende siempre de ese Fernando.

Cuando sucede algún fracaso o mal paso, el de la iniciativa no queda solo, ni le cae todo el reproche y el peso de la responsabilidad . Los Fernandos hemos acordado regularnos con el Sentido Común y el principio de Solidaridad. Todos nos hacemos cargo de lo que le suceda a Uno Mismo .

Hoy, después de tantos años juntos nos damos cuenta que no podemos vivir con la ausencia de uno solo de nosotros. No lo soportamos. Yo no sé que sería de Mi Mismo sin la alegría y espontaneidad de Fernandito, o sin la seguridad del Fernando papá , o sin la pasión del Fernando adolescente o la sabiduría de Don Fernando el Abuelo. Sin embargo a veces algún Fernando que otro se me recluye en algún rincón de Mi Mismo, o directamente se enferma por algún entuerto traumático de su vida pasada y es como si todos estuviésemos enfermos hasta que éste se recupera.

Respecto a esto le cuento que hemos vivido épocas muy malas, de mucho sufrimiento en el Alma ( que es el dormitorio de Mi Mismo).

En este lugar todos debemos de ir a dormir dia a dia. Nadie duerme fuera del Alma, por eso todos sufrimos o todos gozamos. Hubo años en que uno de estos Fernandos estuvo “en la lona”, casi se nos va. Fueron años de duelo familiar. El Fernandito ya no jugaba ni reía; el guapo del revolucionario bajó por primera vez su mirada ante sus Ideales, no se incó ante la realidad pero se quedó parado, paralizado con la mirada en el piso . El silencio fue toda su resistencia. El Fernando de 30, pese a su fortaleza de padre , se recluyó en el simismo propio ( cada Fernando además tiene el suyo propio, para los casos de privacidad extrema) y ya no quería opinar, ni sentir . Se entregó al puro “hacer por hacer”, lo que en el mundo exterior se vió como “ un hombre muy trabajador”,trabajaba sin parar. Solo me quedó un solo Andrés a cargo de esa terrible depresión existencial colectiva interna de Mi Mismo. Para peor éste nuevo Fernando recién nacía. Era un hombre de unos 45 a 50 años, creo que es el Abuelo de hoy. Este Fernando echó mano a todo lo que más tenía para tratar desesperadamente de recuperar a su familia. Lo que mas tenía era experiencia. La estrujó hasta sacarle toda la sabiduría posible. Y con eso creo que pudo recuperar uno por uno a los demás Fernandos. Debió hacerse cargo prácticamente solo de esa crisis existencial. Todo fue detonado por una somatización ( un síndrome de Meniere) que mi cuerpo concedió a uno de los Fernandos de Mi Mismo (creo que fue al Fernando de los 30 años) el cual ya no podía soportar ciertos traumas ocasionados por experiencias “duras de pelar” y a las cuales las guardó en “el depósito” que tiene en su subconciente para ver si con el tiempo se ablandaban un poco. Pero el tiempo pasó y se ve que el asunto fermentó , levantó presión y un buen dia explotó por donde pudo. En este caso le inundó el caracol del oído izquierdo con el mismo líquido que el oído utiliza para mantener “a nivel” al cuerpo. Eso fue catastrófico, porque no quedó un solo Fernando en pié. La existencia quedó en jaque. Me sobrevino el vértigo, los vómitos, y a terapia intensiva de urgencia. De allí en más, todos debimos recurrir a una ayuda externa especializada en ayudar a recuperar la armonía existencial de Mi Mismo( el psiquiatra).

A partir de allí todos los Fernandos nos convencimos que la coherencia es una regla de oro, si nó la cosa no funciona. . Cuando hay algo que por mas que le busquemos la vuelta no podemos resolver solos, entonces recurrimos sin ningún complejo ni temor a la “consulta externa”. Allí entran a tallar mi mujer, mis hijos y el amigo de confianza. . Pero cuando el problema no es tan sencillo y encima tiene que ver con todos estos seres queridos, le caemos en patota al psiquiatra y evitamos enchastrar la cancha de nuestros seres mas queridos..

En eso estamos hace unos años. La verdad que estamos logrando pilotear nuestra existencia bastante bien. Al menos cada uno de los Fernandos ya recuperaron prácticamente casi todo su espacio perdido, participan con mucho mas fluidez en las reuniones plenarias, en fin, nos está gustando vivir juntos.

De todo modos aviso que nuestro estilo de vida no es un lecho de rosas. De ninguna manera. También tiene sus contratiempos, pues cuando se trata de la vida de Uno Mismo casi todo anda bien. Que Fernandito o el adolescente se manden una macana, entre nosotros no hay problemas, ya nos conocemos, nos perdonamos, a veces “los apretamos “ un poco para que no crean que en Uno Mismo todo es joda, que hay reglas que cumplir, que si quieren cambiar las reglas se esmeren en su participación durante las Asambleas generales , se acabó y a otra cosa que hay que seguir existiendo.

Pero cuando Uno Mismo se relaciona con otro Uno Mismo, la cosa no es tan asi. No siempre el otro Uno Mismo está bajo el régimen interno y encima ni en la misma sintonía generacional .

Imagínese qué pasaría cuando Don Fernando llega del trabajo como siempre, tranquilo en su mismidad y al abrir la puerta de calle, de golpe como lo sabe hacer su Fernando adolescente, se le sube a la cabeza dispuesto a “seducir ”(eroticamente) a su señora esposa que se encuentra con el delantal puesto en la cocina. Este Fernando adolescente llega del trabajo y con la fuerza de su pasión ahí nomás la abraza por detrás y pretende darle un beso en el cuello de la mujer de Don Fernando. Si la mujer de Don Fernando no está entregada (cosa muy probable) a la Maria Soledad adolescente y apasionada que un dia se enamoró del Fernando joven y apasionado , entonces no habrá correspondencia.

Y qué sucedió? La que está allí es Doña Soledad tratando de salvar una tarta de queso que se le quemó, entonces las consecuencias fueron parecidas a esto:

con una mirada, mezcla de asombro y bronca porque le han tocado un timbre que por razones operativas tenía disminuido su volumen , pega un casi grito y le dice a ese adolescente inoportuno: ¡“pero qué hacés! ¡ qué te pasa , estás loco? Por qué no vas a ver que pasa con esa heladera que no arranca , en vez de estar haciendo estos papelones¡”

Y encima se la agarra con Don Fernando el cual también se siente humillado por la devolución de su señora que le dice: “¡ viejo verde!...”

En el escenario de este episodio conyugal, usted podrá percibir a un Don Fernando inmutable que luego de pedir disculpas, apoya su portafolio negro sobre la mesa de siempre y cuelga su saco en el lugar de costumbre. Pero si se acerca más vera en sus pupilas el brillo colérico de una mirada sangrienta hacia dentro de Si Mismo llamando urgente a Asamblea General.

Casi seguro que a ese jovencito inoportuno lo suspenden por unos cuantos dias. Salvo que en el Si Mismo de esa Doña Soledad , por mas mínimo que haya sonado el timbre de la pasión, la Maria Soledad adolescente ( tan apasionada como su novio) haya percibido esa convocatoria y a los pocos minutos la haga entrar en razón a Doña Soledad y murmure dentro de Si Misma : “la verdad que me gustó” . Eso es lo único que podría salvarle la vida al inoportuno de su novio.

Entre estos dos mundos se desarrolla mi existencia.

Entre el externo y el interno hay una puerta de “ vaiven” por donde veo ir y venir continuamente a Mi Mismo.

Ya, a mas de 60 años de convivencia, podría decir que gracias a esta familia interna , no puedo dejar de sentirme cada dia mas feliz conmigo mismo. .

¿ Y usted?


 

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