BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


NUESTRA FILOSOFÍA DEBIDA

Andrés A. Correa



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EL PASEO EN BOTE

Recuerdo que en una oportunidad, a eso de las 3 de la tarde de un dia primaveral aparece de golpe en Mi Mismo, el Fernandito. Con júbilo y entusiasmado expresa ante sus parientes que por razones de malcrianza de su abuelo natural cada vez que el dia está lindo, sin viento , con el rio en marea alta y como un espejo, no puede controlar su deseo de pasear en kayac, al menos dos o tres vueltas por la isla chica. Su causa: siente la satisfacción enorme como cuando lo hacía acompañado de su abuelo (el abuelo que vive en fernandito). Asi que este pibito estaba decidido a llevarnos a todos a pasear en kayak (realmente el rio estaba espectacular) .

El Fernando Papá lo miró de reojo pero no le dió bolilla. El Fernando Abuelo lo miró con un poco mas de ternura porque le tocaba de cerca eso “del buen abuelo” pero estaba en otra ( quería sentarse frente al televisor con los pies sobre una silla mirando por tercera vez “la semana del Tiburón” , su deseo era “flotar” en la irrealidad ,después de haber lidiado con un problema impositivo).

Pero a la vez, de frente, agazapado como una fiera , interviene el Fernando adolescente , apasionado y revolucionario. Ya tenía todo resuelto para ir a la misma hora, a la ciudad de Viedma , a encarar a un tipo que nos debía plata a todos y dicha tarea estaba en la agenda de actividades pues Uno Mismo se la había encomendado a él por considerarlo el más indicado para esos casos. Se trataba de una acción la cual necesitaba cierta conducta confrontativa ante otro Uno Mismo que tenía pendiente una deuda y el Fernando Adolescente era el personaje ideal para el primer contacto con ese fulano.

Este deseo no solo había sido previamente aprobado en asamblea y pertenecía al bien Comun de Uno Mismo, es decir, hacía al interés de todos los Fernandos. Pero el deseo de Fernandito, dado el grado de ansiedad (por si solo no podía manejar su ansiedad)debió ser considerado en reunión plenaria extraordinaria.

Aunque parezca simple, como en estas reuniones solo prima el Deseo, la cosa no es fácil a la hora de decidir.

Al principio todos opinaban, como siempre , nos damos unos segundo para que cada Fernando exprese lo que se le de la gana asi sea la peor gansada. Se trata del primer deseo instintivo, desprovisto de todo tipo de racionalidad

Como siempre, después de esa manifestación instintiva del Deseo Colectivo Interno el Fernando Abuelo, desde su lugar , ya recuperado del impulso primario, con toda parcimonia se para ante todos los demás Fernandos y amenaza con disolver la reunión ( lo cual significaba caer en estado de ansiedad con posibilidad de depresión de Uno Mismo) si no dejábamos de opinar todos a la vez y no nos poníamos de acuerdo en el Deseo común de Uno Mismo. Ante tal amenaza cundió el pánico. Una pausa, un silencio interno absoluto y por suerte nos dimos cuenta que asi no llegábamos a ningún lado, salvo al Borda por esquizofrenia aguda.

Luego , como siempre, alguien toma la manija de coordinador.

Generalmente, al menos en Mi Mismo (no sé un su Si Mismo quien será) el que prácticamente arrebata este rol es el Fernando Profesor. Nadie puede competir con él, saca su tarjeta de “idóneo” por su antecedente docente y gana por concurso .(que gane por concurso está bien pero últimamente no nos están gustando las bases del concurso de Mi Mismo).

Bueno, la cuestión es que el Profesor Fernando trataba de llevarnos al análisis crítico del Deseo sobre las causas y efectos de sus posibles consecuencias en toda la familia, es decir en Mi Mismo.

Como buen coordinador (eso hay que reconocerlo) nunca apura al grupo salvo que lo note demasiado ansioso. Una vez este Fernando nos dijo que cuando el nivel de ansiedad de cualquier Fernando de la familia, trepa muy alto, hay que declarar el estado de emergencia emotiva, lo cual implica: asistir a ese pobre Fernando; rodearlo entre todos para garantizarle el sentimiento de seguridad y disminuir los decibeles del Miedo Básico que rápidamente se reproduce en esos casos. No nos entregamos a ese deseo particular de buenas a primera pues en ese momento está cautivo en el alto nivel de Ansiedad y puede atraparnos a todos los Fernandos en una parálisis de indecisión de Uno Mismo y estamos fritos. . Luego nos dijo que debemos apresurarnos a tomar una decisión sea cual fuere en función al Deseo de ese Fernando en particular, pues ya no importa la calidad de la decisión sino simplemente importa decidir para sacar a ese Fernando de ese peligroso estado. Y agregó que eso lo debemos hacer apropiándonos del deseo de ese Fernando pero sin ponernos en su lugar .

Asi que nos esperó un poco.

Luego, para encuadrarnos en la reunión nos dijo: “ Bueno muchachos, estamos aquí por un llamado de asamblea extraordinaria en virtud del estado de ansiedad que se está generando en Fernandito por su deseo de pasear en kayac, situación que ya todos conocemos. Por lo tanto como lo indica el carácter de emergencia de esta asamblea les voy a pedir que dejen a un costado tan solo por ahora sus respectivos deseos y nos aboquemos a analizar y resolver sobre esta situación apremiante.”

Nos tiró las primeras preguntas básicas: ¿qué queremos desear más? Dar una vuelta al rio con Fernandito, o ir con fernando Adolescente a cobrarle a ese Fulano la deuda que tiene con Uno Mismo?

Se analizaba y se votaba desde el Deseo, único sufragio válido. antes de entrar en cualquier tipo de análisis y decisión. La racionalidad aquí tenía que ser manejada “con pinzas”, pues todos sabíamos que en Uno Mismo “ las cosas se saben”. Nadie puede ocultar lo que le pasa . Los datos están allí sobre la mesa, como un mazo de cartas, lo que es espada es espada, el basto es basto y eso no se discute. Que a veces tengamos el mazo desordenado es otra cosa, pero las cartas siempre están echadas sobre la mesa. Lo que a Uno Mismo le puede faltar a veces es ordenar el mazo y repartir de nuevo. Pero eso es algo que estamos tratando de vivirlo como algo normal, ya que una vez le toca “barajar y repartir ” al Fernando Abuelo, otras al Fernando papá, según su protagonismo en el Deseo elegido por todos.

En este caso los dos eran deseos válidos en sí, tenían base sólida en el Afecto y prometían buen grado de satisfacción emotiva.

El único problema es que el deseo de fernandito era de corte elloico , con origen en la intimidad de Uno Mismo, es decir un genuino Deseo, puro e inocente como la esencia misma del Deseo .

En cambio el del Fernando Adolescente era un Deseo - Mandato , fruto de un acuerdo interno entre todos los Fernandos acerca de la satisfacción que produce el cobro de una deuda externa. Pero este Deseo, si bien no estaba direccionado a un Fernando en particular también prometía gran satisfacción a la Institución, a la Estructura de nuestra Personalidad. Nos prometía un sentimiento para nada desestimable de autoestima y autonomía de Uno Mismo. Y un sentimiento de fortaleza y de autonomía (casi dominio) ante las circunstancias históricas externas, simbolizadas éstas en ese Fulano que se resistía a cumplir un contrato acordado con Uno Mismo.

La elección , aún cuando se trate del Deseo, es un dilema, o esto o aquello. Los sentimientos también exigen autonomía , no se mezclan naturalmente, sino por obra y gracia de nuestra voluntad.

Al principio a Fernandito le costaba diferenciar la procedencia del Deseo Común de Uno Mismo y la del deseo generacional de un Fernando, su tendencia era “entreverarlos”. Pero ya en ese momento de su vida interna lo tenía bastante claro debido a la frecuencia conque estamos realizando este tipo de reuniones.

Debo reconocer que al decidirnos por el deseo común tampoco quedamos todos conformes. En el fondo todos sabemos que somos “insaciables”.

Pero al menos acordamos en deseos operativos, porque nos dimos cuenta que si nos quedamos deliberando mucho buscando el mejor nivel de placer, la historia nos pasa por encima. Para ello establecimos ciertas prioridades que son “el reglamento interno”, cosa que antes ni figuraba en mi existencia . Hoy puedo atreverme a decir que la mayoría de las conductas asumidas son fruto de un Acuerdo Generacional Interno sobre el Deseo de Uno Mismo.

En este caso, aunque no es recomendable, debimos echar mano a la racionalidad. No para ponerla al servicio del superyo sino para justificar el Deseo mas puro de Fernandito. (se ve que estaríamos pasando por un período de valoración del impulso elloico, no sé.) La cuestión es que le pusimos todas las pilas a un discurso racional del Deseo interno para inclinar la votación a favor de irnos a pasear en kayak . Fundamentamos que el nivel de ansiedad producido por el mismo, ponía en riesgo nuestra salud existencial ya que se trataba de un Deseo cuyo placer estaba directamente vinculado al Sentido de la vida de Uno Mismo. Por lo tanto nuestro Deseo no era tanto ir a pasear en kayac sino realmente evitar que Uno Mismo caiga en estado depresivo por impacto de la frustración ocasionada por la negación de ese tipo de Placer (salir a pasear en bote.) Racionalizado de esta manera este nuevo Deseo adquirió carácter institucional compatible con el de ir a cobrar la deuda. Elevado por consecuencia el interés de Fernandito a la jerarquía de Bien Común, solo nos restaba un argumento para anteponer su concreción antes que el deseo de ir a cobrar la deuda externa.

Eso no costó mucho, pues ante la claridad del análisis de la reunión, se caía de maduro que nadie se iba a permitir que Fernandito sufriera una sola frustración más por falta de placeres tan primarios como el de salir a pasear con su abuelo.

Asi que a la hora de levantar la mano la votación fue unámime: “ que la deuda externa espere un poco mas que nadie se va a morir por ella” y “ el que quiera subir que suba , nos vamos a pasear en bote con Fernandito y su abuelo... se levanta la Asamblea”.

Nos subimos todos y ese dia la pasamos bárbaro.


 

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