EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS:
UN CASO DE ESTUDIO

EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS: UN CASO DE ESTUDIO

Valeria Llamas

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Uruguay y otras estrategias

Después de la convocatoria al Consejo del Mercosur y la queja ante la Corte de La Haya, el gobierno uruguayo analizó denunciar ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) los cortes de ruta realizados por los ambientalistas de Entre Ríos. Según el ministro Gargano, las protestas sobre las rutas 135 y 136 “... violan los principios básicos del comercio internacional...” . Por eso, Uruguay reclamaría la competencia de la OMC en el asunto. Según los cálculos de Uruguay, se habían perdido hasta abril de 2006, 400 millones de dólares en todo concepto.

Este argumento se agregaba al que ya venía presentando Uruguay respecto a que los cortes violaban, también, los derechos humanos al impedir el tránsito normal de bienes y personas entre los dos países.

La OMC tiene mecanismos de juzgamiento de disputas a través de jurados, llamados paneles, constituidos por países no afectados por el tema que se discute.

Esta nueva presión uruguaya llegó cuando se complicaba la situación financiera de las empresas Botnia y Ence, por el comunicado del Banco Mundial que condicionaba el aporte de 400 millones de dólares hasta que se cumplieran las condiciones de un informe realizado por expertos independientes.

Uruguay también aspiraba a que la Organización de Estados Americanos y la propia Corte de La Haya enviaran observadores para constatar el impacto de los cortes en el suelo uruguayo. La estrategia de buscar el apoyo de la OEA fue planteada por Tabaré Vázquez en una carta que le envió a su secretario general, el chileno José Miguel Inzulza. Pero el organismo prefirió no intervenir.

La mediación de España

El primer encuentro que se sucedió entre los presidentes de Argentina, Uruguay y España fue la XV Cumbre Iberoamericana , donde Tabaré Vázquez mencionó que Argentina hacía bien en defender sus derechos, pero también Uruguay tenía derecho a agregarle valor a su producción.

El Gobierno español apoyaba a Ence para construir una fábrica de celulosa ubicada en la población de Conchillas, en Colonia (Uruguay). El apoyo gubernamental a la actividad empresarial de Ence en Uruguay atentaba contra el Plan Director de la Cooperación Española según el cual “... la degradación de los recursos naturales y de la biodiversidad está minando las oportunidades de desarrollo y disminuyendo la calidad de vida de las poblaciones locales...” .

El apoyo de España a Ence, provocaba que su papel de facilitador o mediador, entre Argentina y Uruguay, no tenga un papel neutral y representara los intereses de una empresa multinacional española que es co-responsable del conflicto ambiental. Primero, Ence recibió dinero público para instalarse en Uruguay donde gestionaba más de 120.000 hectáreas de plantaciones de monocultivos de eucalipto y donde tenía previsto levantar una planta en una playa de Punta Pereira, sobre el Río de la Plata donde produciría entre 500.000 y 1 millón de toneladas de celulosa al año . Y segundo, Ence tenía antecedentes graves en instalaciones similares, y había sido condenada por delito ecológico continuado en el año 2002 por contaminar la Ría de Pontevedra desde 1964.

La mediación fue planteada por el gobierno de Kirchner al Rey de España Juan Carlos I, en la última Cumbre Iberoamericana que se desarrolló en Montevideo. El Rey, propuso a ambos países el esfuerzo diplomático de la facilitación al diálogo por Yánez Barnuevo.

Sin haber rechazado la tarea de facilitador del Rey de España Juan Carlos, Uruguay expresó en una nota oficial, que insistía en no dialogar mientras se mantengan los bloqueos en los puentes. El canciller español Moratinos respondió que comprendía su postura ante los hechos.

Luego del rechazo de la medida cautelar en la Corte, Uruguay estaba obligado a replantear su postura y abrir la posibilidad al diálogo con Argentina, pero no a negociar. La segunda ronda de diálogo facilitada por Yánez Barnuevo, llegó con el compromiso de Botnia de sentarse a negociar una propuesta de canalización de efluentes y eliminación de la contaminación visual, es decir, una zona verde, la cual fue rechazada por la delegación argentina porque negociar tal cosa implicaría aceptar que Botnia se quede donde está.

El resultado de esta ronda, fue el entendimiento para iniciar un diálogo directo en España, bajo la tutela del Rey Juan Carlos de Borbón y abordar todos los aspectos de la cuestión que enfrentaba a ambos países, aunque Uruguay volvió a reiterar que negociaría sólo cuando los cortes de ruta se levantaran.

La delegación argentina también planteó la relocalización porque no había, según ellos, argumentos técnicos y legales para fundamentar la ubicación de la planta, a lo cual Uruguay se mantuvo firme en su postura de rechazar la relocalización.

En septiembre de 2007, el presidente Kirchner admitió finalmente que Botnia funcionaría en Fray Bentos descartando su reclamo para una relocalización, las negociaciones continuaron varadas, pero el diálogo se mantenía abierto aunque ambos países esperaban que la Corte Internacional de la Haya emitiera su fallo.

Dos meses después, las escasas expectativas que sobrevivían sobre un mínimo acuerdo entre la Argentina y Uruguay se esfumaron, en el escenario menos deseado, ante la presencia del rey Juan Carlos de Borbón durante la XVII Cumbre Iberoamericana, cuando el presidente de Uruguay ordenó a la titular de la DINAMA a autorizar el funcionamiento de Botnia. Este suceso provocó el fracaso de la negociación y con Botnia habilitada, no quedaba otra instancia que La Haya.

El canciller Gargano, luego de conocida la noticia y finalizada la mediación agradeció la colaboración del Rey por permitir establecer un diálogo entre los dos países, a pesar de no haber dado resultados positivos.

La medida tomada por Tabaré en autorizar el funcionamiento y finalizar de manera unilateral la mediación, se dió en el contexto de los continuos cortes en los puentes internacionales. Para el Presidente, este era un tema fundamental para avanzar en negociaciones, algo que no se pudo lograr, sumado al apoyo del presidente Kirchner a los asambleístas que se encontraban realizando una manifestación frente a la Cumbre.