EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS:
UN CASO DE ESTUDIO

EL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY POR LA INSTALACIÓN DE LAS PAPELERAS: UN CASO DE ESTUDIO

Valeria Llamas

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Mercosur

La integración regional es una política necesaria y conveniente para países como los de nuestra región, pero para que esto sea provechoso debe estar bien diseñado y ser parte integral de un proyecto nacional serio y realista.

El Mercosur fue anunciado desde sus inicios como la plataforma de despegue para nuestro crecimiento industrial; como la piedra basal para diversificar nuestras exportaciones hacia productos con mayor valor agregado y como una palanca para negociar acuerdos de libre comercio que aseguren el acceso de nuestros productos al mercado mundial. Desafortunadamente el proceso de integración regional está muy lejos de alcanzar dichos objetivos.

El Mercosur, hoy día no ha sido la plataforma de despegue de nuestro desarrollo industrial fundamental porque el tamaño del mercado regional es modesto y el acceso al mercado del socio principal, Brasil, no está asegurado.

Un Mercosur sin políticas macroeconómicas coordinadas, sin instituciones y sin disciplinas comunes respecto a los incentivos a la exportación y a la inversión ha generado un fuerte desequilibrio en el campo de juego. Dichas asimetrías han distorsionado los flujos de comercio e inversión en beneficio del socio mayor que privilegia su proyecto de desarrollo industrial nacional sobre cualquier otro objetivo regional.

El Mercosur tampoco ha transformado el gran mercado que ambicionamos para nuestras exportaciones porque Brasil sigue siendo una economía bastante cerrada y proteccionista donde los sectores que compiten con las importaciones son predominantes en la determinación de las políticas de comercio exterior y de promoción industrial y agrícola.

En el campo de las negociaciones comerciales, contrariamente a lo esperado, el Mercosur no ha podido negociar ningún acuerdo internacional importante.

No se trata sólo de avanzar en infraestructura y en políticas comunes en las áreas de energía y medio ambiente. El conflicto con Uruguay sobre las papeleras es una excelente oportunidad para definir con seriedad una política de protección del medio ambiente consensuada y de largo plazo.

También debemos mostrar buena disposición para avanzar en la eliminación de las barreras no arancelarias y en la armonización de normas y reglas en áreas tan diversas como el movimiento de personas, transporte aéreo y marítimo, seguros, mercado de capitales y servicios financieros, incentivos a la inversión, compras gubernamentales, etc.

El Mercosur se ha ido encontrando con la intención de la Argentina y Brasil de ver como potenciar la integración, a través de los acercamientos con los que están y sumando caras nuevas. Es la búsqueda de una alianza regional que pueda constituirse en un verdadero polo de poder, útil en cualquier forma de relacionamiento con Estados Unidos. Políticamente, entonces, Kirchner y Lula han sido rotundos y han ratificado esa dirección. Sin embargo, la construcción cotidiana parece más compleja porque se topa con el mundo de los negocios, la economía y los acuerdos comerciales. Y es allí donde, claramente, sigue habiendo una gran cantidad de problemas.

El desafío que aún parecen seguir sin resolver los socios con los dos mercados más grandes es cómo harán para evitar que esos problemas no quiebren aquel objetivo geopolítico.

La única manera en que la Argentina y Brasil podrían volver a abroquelar a sus tradicionales socios y a los potenciales nuevos invitados sería que el mercado brasileño sea más flexible con el acceso de productos sureños. Y, que además, acceda a negociar lineamientos comunes en materia de inversión (un diálogo pendiente desde la puesta en marcha del Mercosur). De la misma manera, argentinos y brasileños deberían encontrar la manera de abrir más sus fronteras a Paraguay y Uruguay, sin descuidar el crecimiento y una mejor distribución de ingresos.

El caso de Paraguay y Uruguay se sienten afuera de cada una de las decisiones comerciales y también políticas que se toman en el bloque. En su supuesto coqueteo con los Estados Unidos, Uruguay grita para que lo escuchen. “En el fondo, tal vez, no se beneficiarían con un pacto de libre comercio por su escala productiva, a lo mejor ese coqueteo le sirva para obtener alguna preferencia comercial cuyos beneficios, en la práctica, se sientan más rápido que los pendientes “favores” por parte de sus socios del sur. De hecho, argentinos y brasileños ya suman dos años sin firmar ni un solo acuerdo comercial. La magnitud del conflicto político con Uruguay va más allá de las papeleras y del diálogo con Estados Unidos. Lo que hizo Uruguay fue levantar la punta de los problemas en el Mercosur y exponerlos para una pendiente solución”.

Ese mismo duelo entre los tiempos de la política y de la economía sería el desafío a enfrentar por parte de la Argentina y Brasil en la relación con Venezuela, Bolivia y Chile.

Más allá de las cuestiones de fondo, Uruguay presentó ante el Tribunal Arbitral del Mercosur una demanda por los cortes contra las pasteras, realizados por los ciudadanos argentinos. Cuando el Tribunal dio a conocer su fallo el mismo tuvo carácter de advertencia para Argentina, ya que estimaron que los daños económicos provocados por los cortes habían perjudicado a ambos países y no sólo a Uruguay. Pero si fue claro con Argentina al advertir que el derecho interno, por la libertad de expresión, no puede sobreponerse al derecho internacional, además aclararon que no se realizó ninguna acción para prevenir o parar con los cortes.

Los tres árbitros que formaron parte del laudo eran: el uruguayo José María Gamio, el español Luis Martí Mingarro y un argentino, Enrique Barreira. Por lo que se puede apreciar que el fallo fue objetivo ya que había un representante de cada estado en conflicto. Además, el fallo no fue apelado por Argentina y Uruguay se reservó el derecho de reclamar una indemnización, aunque esta era más probable que la realizaran las empresas, comerciantes y entidades afectadas de manera individual.