AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA
 La transformación de la sociedad tradicional, del neomalthusiano Edward Arthur Wrigley

AGUAFUERTES II. RESUMEN Y CRÍTICA DE GENTES, CIUDADES Y RIQUEZA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD TRADICIONAL, DEL NEOMALTHUSIANO EDWARD ARTHUR WRIGLEY

Edgardo Adrián López

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FUERA DE LUGAR*

“¿Vas a volarte los días?, ¿vas a sacar los pies del círculo? […] ¿Vas a irte del sol?”

Roberto Acebo

La serie que se abre o inaugura con estas palabras, que se mencionan a sí mismas en su noche, supone la reconstrucción previa que enarbolan los poderes de turno, que se encargaron y se auto imponen la misión desesperada, anhelante, de sepultar, con mil estrategias, lo que se multiplicó, para bien y para mal, con la metáfora “salvaje” de “marxismo”.

Por igual, es un segundo instante, de una operación deconstructiva que principió en otros palimpsestos, acaso con “homenajes” furtivos, como el que me impulsa ahora , en un presente de escritura sangrante, esperanzado, también. Pero si hemos de considerar que a la supuesta “reconstrucción I”, la anticipa una deconstrucción “0” en carácter de atesis, la reconstrucción emprendida no sería “II”, sino “III”. Esa deconstrucción “primigenia” es indomable para mí y abarca una fracción de lo que se podría explicitar con un arduo trabajo de autosociopsicoanálisis objetivador que, sin embargo, me es imposible emprender aquí, comenzando por la salvedad respecto a que la reconstrucción “inaugural” debiera conservarse en determinado sentido, innombrable, imposible, a los fines de esquivar la pretensión hitleriana, fascista, nazi, de querer enunciarlo todo en un “manifiesto” transparente y claro a una consciencia divina, absoluta.

La deconstrucción “II” ó “III”, sería por lo demás, paralela y coetánea a otras; of course, “lo ya sido” de reconstrucciones por arribar.

Como quiera que fuese, no giré sino obsesivamente , en redor a unos pocos tópicos que podrían adjudicarse a Marx, para intentar decir acerca de él, lo que no se pudo, no se quiso o no se supo, polemizando con otras interpretaciones, y con la contemporaneidad espesa de la superestructura cultural y simbólica del capitalismo actual. Esas deconstrucciones, implicaron a veces, alusiones directas al amigo de Engels; en muchas otras, “desvíos” a partir de los que exponía mi mirada sobre un político al que frecuento desde hace 20 años, mediando en su despliegue, la discusión con un acotado nombre.

Yendo a otro hojaldre de asuntos, los pacientes editores de mis interminables escritos, integrantes del grupo EUMED.NET, Universidad de Málaga, Málaga, España, me aconsejaron que lo que tenía intención de que fuera un modesto artículo que comenta a un demógrafo malthusiano, con una toma de posición y de partido anti marxista, lo convirtiera en otro libro. Así procedí; no por su calidad, que la ignoro, sino por su extensión. Redacté pues, un exergo para las circunstancias, no sin invocar a los lectores, a que se arriesguen a “juzgar” si lo engorroso de lo que en el fondo, debiera haberse conservado bajo el aspecto de una larga “apostilla”, merecía transmutarse con el ropaje del libro.

Se procede entonces, a efectuar un resumen lo más fiel posible a la traducción castellana, de un texto de Wrigley, para luego concretar una deconstrucción punzante que rehabilita a Marx, ese pensador extraviado, el admirador del educado empresario de Manchester, ese intelectual desconocido, justamente por haberse hablado y por no haberse hablado tanto, tanto, de él-fuera de él .