DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD RURAL AL DESPUNTAR EL SIGLO XXI. ECONOMÍA Y POLÍTICA

Compiladora: Irma Lorena Acosta Reveles

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V. A MANERA DE CONCLUSIÓN

Cuando el movimiento campesino en México se creía pulverizado, el movimiento El campo no aguanta más lo revitalizó. Ha sido la máxima expresión del movimiento campesino en México durante el primer lustro de este siglo y observamos que las reivindicaciones del MECNAM repercuten en el escenario político aún después de su disolución. Por otro lado, las críticas más severas lo descalifican, con alusión al incumplimiento de sus demandas. Aquí es preciso matizar sobre el papel del movimiento El campo no aguanta más en la perspectiva de un proceso largo de lucha de clases sectorial.

El estudio de caso no fue un movimiento anticapitalista, sino en contra del actual modelo económico del capitalismo. En un nivel abstracto, lo consideramos una lucha contra el capitalismo periférico en su fase neoliberal, específicamente frente al intercambio desigual y sus consecuencias de dependencia en el contexto de nuestro subdesarrollo. En un nivel concreto, lo ubicamos como una resistencia a la marginación sectorial y la reivindicación de su existencia y subsistencia como clase social. No buscó una ruptura sino un mundo mejor —por lo menos una propuesta para un México mejor, que podría ser un ejemplo para América Latina—, con referencia a políticas públicas (que implican la intervención estatal), un mercado interno y la reformulación de las relaciones sectoriales de poder y producción.

En suma, su breve vida se debió a las contradicciones entre su trascendencia política y trascendencia económica creadas por su movilización y negociación, y la penetración de prácticas competitivas e insolidarias cuando entró el Estado en el escenario propiamente del movimiento. No se modificaron las políticas estructurales sectoriales por la falta de fuerza política a corto plazo; sin embargo a mediano y, quizá largo plazo, los objetivos del movimiento siguen desarrollándose. La heterogénea e innovadora alianza de las doce organizaciones campesinas se construyó sobre una base de detonantes coyunturales, la cual determina su fragilidad y predecible fragmentación ante las dinámicas abrasivas provocadas por su relación con el Estado.

No obstante su problemática, a tres años de su disolución, podemos valorar que el MECNAM dejó su huella en la legitimidad y actualización del movimiento campesino, por lo tanto también en su perseverancia. En términos más precisos, aportó los siguientes logros, abstractos y concretos: la voluntad de no-subordinación; una contribución a la desestabilización de la macro-política nacional actual; la identificación y denuncia masiva de las relaciones de explotación y exclusión; la discusión y construcción de alternativas con una plataforma específica; la visibilización de los campesinos y su problemática; la concientización multitudinaria sobre las causas de la descampesinización, incluyendo los efectos del TLC; y el apoyo social. Posteriormente, tendremos una visión retrospectiva más completa de los alcances y repercusiones del movimiento El campo no aguanta más dado que su impacto continúa desplegándose.