EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

EMPRENDURISMO, CULTURA, CLIMA Y COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU APLICACIÓN A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA EN LA ZONA METROPOLITANA DE GUADALAJARA, MÉXICO

Coordinador: Rigoberto Soria Romo

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4 Cultura y comunicación organizacional

En opinión de Andrade (1996) cultura y comunicación organizacional están, indisolublemente unidas. El mismo autor clasifica a la cultura organizacional de acuerdo a su grado de fortaleza y su funcionalidad en cuatro tipos: Cultura fuerte y funcional; cultura fuerte y disfuncional; cultura débil y funcional y cultura débil y disfuncional. Esta tipología permite establecer una serie de relaciones entre cultura y comunicación, pues dependiendo del tipo de relación, deberá ser la calidad de la comunicación.

Siguiendo a Andrade (1996) si la cultura es fuerte y funcional, se convierte en un valioso recurso de los líderes para orientar la percepción y la acción ante una posible crisis, con base en los valores que han permitido a la organización ser exitosa.

Si la cultura es fuerte y disfuncional la tarea es más compleja,

“ya que es necesario lograr un cambio conductual radical y rápido en una organización con un conjunto de valores, y consecuentemente de patrones de comportamiento, muy arraigados pero que han dejado de ser útiles ... La información que se proporcione acerca de lo que se espera que la gente haga debe ser contundente, pero también amplia”

Si la cultura es débil y disfuncional hay que dirigir la acción de las personas a través de instrucciones claras y precisas acerca de qué hacer y cómo para superar la crisis. La intervención que se requiere en este caso es de "terapia intensiva", y tiene como objetivo salvar a la organización de una situación que, en el peor de los casos, podría poner en peligro su sobrevivencia (Andrade, 1996).

Si la cultura es débil y funcional, la estrategia consiste en orientar a la gente acerca de las acciones a tomar, informándole el por qué lo que se ha hecho en el pasado ya no es vigente, marcando claramente el nuevo rumbo a seguir, y tratando de crear significados compartidos que constituyan el cimiento de una nueva cultura fuerte (Andrade, 1996).

De esta manera, de acuerdo a la cultura vigente en la organización se puede diseñar una estrategia de comunicación moderna, siguiendo los principios del modelo de “comunicación productiva” planteados por Nosnik (2000, 2003) o comunicación estratégica postulado por Rebeil Corella (2000). Siguiendo estas líneas, Teresita de Jesús Rojas Mena desarrolla el tema “Comunicación en las organizaciones: Su aplicación a una pequeña empresa”.