DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

Ricardo Contreras Soto

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Miserabilísimo y austeridad

Encontramos las limitaciones que se dan bajo la pobreza en las prácticas culturales:

“No, no nunca hacíamos fiestas, pues no nos alcanzaba a nosotros para hacer una fiesta, apenas para comer, como le digo pues antes si rendía ahora ya no”. (Entrevista 45) (Sabina Segura Campos, 65 años, Ama de casa, Celaya).

“Pues amigos casi no, te digo que era de familia muy humilde y pues no era de andar paseando ni nada”. (Entrevista 35) (Antonia Ruiz, 66 años, Femenino, pensionada, Celaya).

“Pues era muy, pos muy de a tiro pobre, según ganaran los señores, así era la comodidad de las personas, nosotros no teníamos, no teníamos buena comodidad, porque no ganábamos suficiente como para tenerla”. (Entrevista 2) (Paula Beltrán Hernández, 82 años, primer año de primaria, originario de acámbaro, trabajadora doméstica).

“Todo era muy tranquilo, la gente era muy trabajadora y muy humilde, la mayor parte del día se pasaba trabajando y las distancias eran recorridas en su mayoría a pie. Yo digo que por eso no se enfermaba tanto uno antes todos éramos muy sanos y no se veían tantas enfermedades tan feas como en estos tiempos”. (Entrevista 107) (Josefina Hernández, Hernández, 62 Años, Femenino, Ama de casa, Celaya, Gto.).

“Pues era buena gente, era mas amable muy pacifica pues como todos estábamos mas pobres, no había tanta maldad, ni violencia caminaba uno en los caminos atraer el alfalfa, andaba uno por ahí y ni quien le dijera nada, no había maldad en ese tiempo, todos muy pobres, pero no había maldad como hoy en día”. (Entrevista 69) (Juana Flores, 79 años, femenino, no estudio, vendedora tortillas).

Las fiestas privadas no son eventos comunes en las clases subalternas (salvo algunas conmemoraciones privadas-públicas religiosas o cívicas: navidad, año nuevo, 15 de septiembre en algunos eventos), la vida festiva de los pobres se dan en los espacios públicos, principalmente religiosos.

Las fiestas privadas que tienen como fin “celebrarse” como cumpleaños, santos no son muy comunes, bodas, bautizos, casamientos, funerales van a ser prácticas austeras.

La austeridad se encarna en la vida cotidiana, no hay recursos para la recreación, para el tiempo libre, para obtener servicios que ofertaran comodidad, la austeridad encarnada es una especie de disciplina en predisposiciones donde el dolor, el esfuerzo, el cansancio pasan a ser expresiones de la gente.

El placer de comer, de estar, de ver, de imaginar, de experimentar artificios, de viajar, no está muy presente.

Los viajes no son frecuentes, muchos de ellos son por necesidad ir a trabajar a otros lugares, visitar a un pariente enfermo, ayudar o recoger a alguien que tiene algún problema. Por eso cuando el recurso de migración laboral se presenta, seduce a muchos personas de la comunidad, porque va a ser la oportunidad de conocer, de ver otras cosas, otros lugares, otras costumbres y quizá salir de la pobreza.

Por otra parte se experimenta y se disfruta algunas veces de cierta solidaridad social (por ejemplo preparar la fiesta de los santos en el barrio, en otros casos los apoyos de la vuelta mano), de convivencia comunitaria, esos son los pequeños placeres de los pobres.