DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

Ricardo Contreras Soto

Volver al índice

 

 

Las prácticas en el casi confinamiento del hogar

El espacio de la vida cotidiana es la casa familiar, es en donde se va dar el confinamiento de las mujeres:

“No pues de todo me acuerdo, pues aquí me tenían encerrada”. (Entrevista 71) (Antonia Valencia, 82 años, ama de casa).

Las familias vivían separadas en las casas, en cada casa bajo la autoridad del padre como jefe de familia y paradójicamente es la madre quien supervisa la formación (machista) de sus hijos:

“Pues mire señorita yo nunca tuve amigos mi mamá no nos dejaba salir de andar de callejeros, y pues mi familia pues eran muy buenas gentes mi madre, mis abuelos, mis tíos, eran muy buenas gentes vivíamos todos en una casa, teníamos cada quien su cuarto, pero era un solo patio éramos muy unidos”. (Entrevista 43) (Esperanza Molina Olvera, 69 años, Femenino, Primaria).

En algunas de las casas estaban diseñadas para tener espacios amplios como los patios a los que hace referencia el testimonio anterior, es en estos espacios donde se van a recrear los hijos y al mismo tiempo para evitar intromisiones ajenas.

“Pos que quieres que te diga pues nomás a misa nuestra casa, pues si por que no había libertad más antes, así que pos nomás a misa y vámonos”. (Aproximadamente 1937). (Entrevista 15) (Carmen Santana Macías, 78 años, campesina, Celaya).

Pocas oportunidades tenían el común de las mujeres de salir de sus casas, por ejemplo, en alguna actividad domestica como ir al mercado, la otra principal era ir al templo religioso, este adquiere una importancia porque va ser el espacio de resocialización y convivencia con otras personas, ir a misa le permite ver, observar y conocer a otras personas, de ahí en parte que adquiere su significancia.