DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

DE LOS RELATOS QUE SORPRENDEN A LOS HECHOS QUE INDIGNAN. ACERCAMIENTO A LA HISTORIA CULTURAL DEMOLÓGICA DE CELAYA

Ricardo Contreras Soto

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Historia cultural y conflictos socio-económicos culturales

De las 121 entrevistas aplicadas a personas mayores de 60 años, para investigar sobre la historia oral de Celaya, reflexionamos con ustedes sobre las diferencias sociales que existieron manifestados en algunos de relatos:

Pos cuando se fundo Celaya ellos sabían muy poco porque se los platicaron (a sus abuelos) a ellos, pero, pos decían que, contaban que allá en el barrio del zapote había llegado la Santísima virgen de la Purísima, era lo que ellos me platicaban cuando era yo chiquilla y que, pos era muy calmado muy bonito muchas personas que todavía no hablaban del español no se les entendía lo que decían ¿de dónde eran esas personas que no se les entendía? de aquí de Celaya, nacidos criados en Celaya pero eran de otra sabían hablar en sus idiomas de ellos eran muy naturalitos que no sabían hablar español. (Entrevista 2) (Paula Beltrán Hernández, 82 años, primer año de primaria, originario de acámbaro).

Lo externo colonizante deja de ser lo raro, para ser lo propio, lo familiar, el referente instituido común con la mente - visión del dominante en su lengua, en su moral, en sus creencias, ahora lo propio (que fue lo indígena) es lo ajeno, pensamos como blancos en pieles cafés oscuras. Lo indígena gravita en otros mundos. Hay una doble negación en nuestra identidad la que es negada desde arriba en la exclusión racial y de clase a la que pertenecemos, la que renegamos en la matriz de origen con parientes vivos.

Maestro: los otomíes ¿organizaban las fiestas de tierras negras?

Josefina: si.

Josefina: era una reunión que hacían privada ellos le mencionaban los cabecilla para ponerse de acuerdo quién iba a poner un castillo, quién iba a darle de comer a la música tal día o la danza de niños, a los coloquios esos días se organizaban pero le nombraban el paso y hacían unas cenas muy grandes, y luego ponían una imagen de la virgen era lo que hacían el día del paso y ya de ahí salía la fiesta y también de ahí salía a quién le tocaba poner lo que se había puesto de acuerdo, eso era el paso. Josefina Estrada Navarro, 74 años, mesa de trabajo 6 de septiembre.

Los otomíes perduraron por mucho tiempo en estas tierras, organizaron eventos y sus memorias, cada encuentro de la festividad religiosidad popular mostraban parte de su universo amplio que nos regocijaba. No sé porque extrañamente un día dejaron de hablar.

El mundo indígena pasa desapercibido ante nosotros, por nuestra ceguera, por la censura cínica de las elites comodinas con el poder, nos preguntamos ¿Cómo lo han hecho?, ¿Platícame de ti y de mí? Ha sobrevivido a la colonia, al colonialismo interno y a la globalización, ha guardado un silencio que entreteje vidas con pocos recursos, la historia muestra este vació, pero los gritos de justicia ¡no!, reclaman un dialogo, ante una presencia ensombrecida (negada), y otras muchas posibilidades.

La plazuela de San Agustín para aquel lado había unas cantinas donde Valentín Mancera cantaba, era un famoso que desde muy chico dicen que veía como los españoles trataban a la gente, como los arreaban en el campo con chicotes, con maldiciones y todo eso, y el de chico le gustaba matar a los a las gallinas, los pájaros, el y cuando creció dicen que empezó a matar gachupines, que le decían por ahí viene Valentín Mancera matando gachupines y dándoles pagando las cabezas a 4 reales en aquel tiempo, cuando yo era joven como este niño, se usaban los centavos que parece igual a las monedas del famoso ladrón Valentín Mancera era valiente de (para) mi padre, porque mi padre era de los barrios del zapote, de los como te dice de aquel tiempo indios del barrio del zapote… (Entrevista 66) (Miguel García Ramírez, 104 años).

En el imaginario habita la justicia que alguna vez parece que fueron reales, que fueron perseguidos como criminales, que subvierte el orden impecable del abuso instituido de los blancos - ricos, para que desde la clandestinidad nos sonría el arrebato de vida y un no me olvides. Para voltear nosotros a la imagen y pedirle también que no nos olvide.

Mi esposo me cuenta la historia de la familia de él, he, el desciende de una familia conformada por un señor de familia indígena, el había nacido el papá de mi esposo en un poblado que se llamaba Nopaltepec que colinda, ya es el limite del estado de Hidalgo, el señor Dávila Álvarez nació ahí, y mi suegra curiosamente había nacido en Celaya, pues la señora era española, ahorita te digo el otro apellido, pues había nacido en Celaya porque su papá, mando traer una española (vasco) y se caso con ella y se vinieron a vivir a la Favorita con unos señores……….. Parece eran los dueños de la Favorita.

Entonces se caso con mi suegra el resultado de esa desafortunada, desafortunada para mi suegro de su matrimonio, fue que nació su primer hijo con las características de la familia de mi suegra, rubio y de ojo azul, entonces si puedo decirte que era una devoción por aquel niño dios, que además de todo era muy bonito, este y, y el rechazo por el señor, mi suegra me decía a mí, si Fernando hubiera sido prieto como su papá ¡lo arrojo por el balcón!, decía yo pues como dice semejante cosa, lo arrojo por el balcón, porque yo no puedo ver a la gente morena, entonces esta señora pues bastante loca verdad se endiosa con el hijo, pero así es la historia. Dora Gaona Zamundio. Mesa de trabajo 13 de septiembre.

En el racismo la distribución de posiciones aún siendo rico incomoda, el milagro de ser rubio de ojo azul es divino. Pero que castigo se da cuando el reproche es un niño.

La vida de los ricos no me atrae, siempre cuidándose del ¿qué dirán?. La vida de los ricos no me atrae, siempre queriendo, y queriendo más, que insatisfacción la suya, que ya se están acabando todo (con ellos y lo demás) y aún quieren más. La vida de los ricos no me atrae, porque están atrapados en los fantasmas de sus prejuicios, sin ver los muertos de la realidad. La vida de los ricos es puro capricho, que no sabes quien gobierna sus sentidos, la sensatez perdió ante la avaricia de un adicto.

Mi mamá era bonita, mi papá era mucho muy moreno, y pos yo digo mi abuelita nunca quiso a mi papá, mi papá lo que tenía era muy moreno y era muy trabajador y productivo, mi papá levantaba cosechas enormes maíz, garbanzo. No te digo que a mi no me dejaban tener amigos, mi hermano era muy celoso. Te cuidabas hasta de los perros, no te dejaban tener novio. (Entrevista 16) (Eva Montoya Hernández, 75 años, Celaya, Gto.).

Porque maldecimos a los nuestros hemos perdido, eso no es un secreto, pero pensarlo es analizar no solo el discurso que atrapa, sino las oportunidades que liberan, cada historia de la injusticia es paradójica, se niega reafirmando, como banda de transmisión se va heredando, al prohibirte en un corte lo ha aceptado Un juego condicionado. Unos dados cargados, atrapados en la representación, no dan margen de acción. La reproducción de la lógica dominante como rosario. El otro movimiento de este juego es romperlo y no jugarlo. Otra invertirlo, significados efectos, reinventarlo para que los jugadores dejen de ser piezas jugadas. ¿Cómo llamar a esto? Las trampas de enunciados ideológicos.