ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS
Teoría, política y práctica del desarrollo y la integración fronteriza

ESPACIOS REGIONALES FRONTERIZOS TEORÍA, POLÍTICA Y PRÁCTICA DEL DESARROLLO Y LA INTEGRACIÓN FRONTERIZA

Nilo Meza Monge

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4.3. Políticas de integración fronteriza.

El contenido y orientación específicos de la política fronteriza de un país, es un factor de la más alta importancia en la determinación de las características del escenario de sus áreas de frontera. Es habitual en este terreno, encontrar dos enfoques claramente diferentes y, por lo general, contrapuestos:

• Cuando los gobiernos centrales adoptan postulados según los cuales la frontera es una línea divisoria entre dos naciones y, en consecuencia, se convierte en la base principal de la soberanía territorial. En este caso, la tarea de armonizar normas e instrumentos se convierte en una misión casi imposible. Las entidades territoriales se verán obligadas a vincularse más con “su” centro que con sus “vecinos”, aún cuando pudieran estar en capacidad de analizar y proponer iniciativas pasibles de convertirse en políticas.

• Cuando los gobiernos adoptan postulados según los cuales la frontera es un área de comunicación, de intercambio, que facilita y canaliza la aproximación, el acercamiento y la integración entre dos naciones. En este segundo caso, la voluntad política de los actores involucrados se pone de manifiesto abriendo el abanico de posibilidades que ofrece un proceso de integración. Las entidades territoriales, con capacidad de análisis y propuestas incluidos, tienen una amplia gama de posibilidades de acción. Pueden promover la profundización de las políticas de integración, así como mejorar la importancia que se le otorgue en el nivel central a los asuntos de la frontera. Pero por otra parte, en temas claves de la integración, como el señalado de la integración física, pueden adelantar proyectos, como los viales o los que tengan que ver con los servicios públicos.

Estas opciones de política, se manifiestan independientemente a la existencia o no de una expresa política de integración fronteriza de los países involucrados.

Con relación a este aspecto, es evidente que la situación actual es de particular importancia en lo que se refiere a las políticas de integración fronteriza de varios países latinoamericanos, resaltando los esfuerzos que realizan Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina y, últimamente, Perú. La intensidad de los encuentros y cumbres presidenciales y ministeriales para tratar temas fronterizos, ha marcado el derrotero de una serie de actividades oficiales conjuntas, gran parte de las cuales han sido desarrolladas por instituciones creadas con esa finalidad, como son los grupos de trabajo binacional con objetivos y tareas concretas, sobre la base de organismos preexistentes del sector público y privado, en diferentes fronteras de países latinoamericanos .

Adicionalmente, y con una clara tendencia creciente, se han multiplicado las relaciones económicas entre todos los países, así como los contactos y vinculaciones concretas entre los medios empresariales, proporcionando un carácter integral tanto a las relaciones económica-comerciales entre naciones, como a la dimensión específicamente fronteriza, aunque guardando las debidas proporciones.

A esta alturas de la historia de nuestros países, podemos afirmar que existe un marco explícito de política de integración fronteriza, muy dinámico en su aplicación, que viene determinando la configuración de una tendencia estructural favorable hacia escenarios fronterizos cualitativamente distintos a los actuales.

En ese proceso, la integración física ha adquirido preponderante importancia. El adelanto del Proyecto IIRSA solo es una señal de lo que afirmamos. Como es obvio, la disponibilidad de una infraestructura adecuada para los requerimientos de la integración, constituye un factor determinante para garantizar el éxito y la continuidad del mismo.

En resumen, la existencia de políticas explícitas de integración fronteriza debe ser abordada por los actores de las zonas de frontera como una oportunidad, pero además, los estamentos públicos y privados deben emprender acciones que las profundicen, convirtiéndose en actores activos y dinamizadores del empoderamiento de dicha oportunidad desde las poblaciones involucradas.