SISTEMAS LOCALES DE INNOVACIÓN:
LAS EMPRESAS PYMES METALMECÁNICAS DE TANDIL (1995 ¿ 2005)

SISTEMAS LOCALES DE INNOVACIÓN: LAS EMPRESAS PYMES METALMECÁNICAS DE TANDIL (1995 ¿ 2005)

Sergio Farinelli

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3.3 Las PyMEs y el actual modelo económico

Las pequeñas y medianas empresas requieren para su desarrollo tanto de un escenario macroeconómico favorable para la inversión y la producción, como de instrumentos específicos y una política sostenible que tome como punto de partida el reconocimiento de sus particularidades. No es imaginable, y la experiencia así lo ha demostrado, que programas destinados a las PyMEs puedan por sí solos compensar los efectos negativos de políticas económicas que las discriminen. Un contexto macro apropiado y políticas específicas son dos condiciones complementarias para el desarrollo de este segmento de empresas. (Gatto, 2004)

Como mencionábamos anteriormente el fin de la convertibilidad se produjo en diciembre de 2001, el nuevo modelo de política económica adoptado luego de esa fecha, abrió en el país un nuevo horizonte para las pequeñas y medianas empresas, en un contexto en que sus proyectos y emprendimientos han vuelto a ser viables. Este cambio significó una redefinición de las políticas y prioridades del gobierno, con una fuerte orientación hacia el fortalecimiento de un empresariado nacional competitivo.

El cambio de los precios relativos a partir de la flotación cambiaria, permitió el retorno de la rentabilidad al sector industrial y una mejora de la competitividad de los sectores transables internacionalmente, ya sean exportables o sustitutivos de importaciones. El desempeño del sector industrial fue determinante en la recuperación del nivel agregado de actividad e incluso evidenció las tasas de crecimiento más elevadas de la última década.

Además del hecho de abarcar a prácticamente todos los sectores productivos, una de las principales características de este proceso de recuperación es que está siendo motorizado por la revitalización de las pequeñas y medianas empresas y el resurgimiento de emprendimientos en el interior del país. En efecto, el fuerte incremento de la producción de sectores tradicionalmente conformados por PyMEs como el textil y la metalmecánica entre otros, junto a las economías regionales, evidencian la gran capacidad de estas empresas para explotar las ventajas relativas que adquirieron a partir de la devaluación, con una importante participación en el mercado interno aprovechando el proceso de sustitución de importaciones, e incrementando su presencia en los mercados externos tanto en términos de ventas como de número de empresas exportadoras. A su vez, son también las pequeñas y medianas empresas las que están liderando la vigorosa recuperación de la inversión, concretando proyectos para la ampliación de la capacidad instalada a fin de abastecer la mayor demanda interna y externa de sus productos, o para la apertura de nuevas empresas.

Como sostienen Gerchunoff y Aguirre (2004):

“…Se trata de un conjunto heterogéneo de empresas pymes que ahora están en condiciones de aprovechar las ventajas competitivas del país: recursos naturales y capital humano. Conforman un amplio abanico de actividades, desde chacareros de la pampa húmeda hasta empresas con capacidad innovadora que ponen en marcha emprendimientos”.

Un dato que de alguna manera sintetiza el renacer del pequeño empresariado nacional es que hacia fines de 2003 se revirtió la tendencia a la destrucción neta de empresas iniciada en el país varios años atrás. De acuerdo a informes del Ministerio de Trabajo, en el cuarto trimestre de 2003 el balance entre nacimientos y cierres fue positivo en 6 mil empresas lo que significó el mayor incremento de los últimos siete años, 99% de las cuales fueron micro y pequeñas. Asimismo, en términos de puestos de trabajo, el balance entre las nuevas empresas creadas y aquéllas que cerraron fue positivo en más de 50 mil nuevos empleos.

En definitiva, el nuevo rumbo por el que transita la economía argentina desde el fin de la convertibilidad, significó para las pequeñas y medianas empresas el inicio de una etapa de revalorización. En este contexto, la aplicación de políticas de apoyo a las empresas de menor porte adquiere una significación y alcance sustancial, ya que por primera vez en años se encuentran frente a la posibilidad cierta de afianzarse como el núcleo del tejido productivo argentino, dentro de un esquema que no sólo las incluye sino que las coloca en el centro mismo de la dinámica de la recuperación.