SISTEMAS LOCALES DE INNOVACIÓN:
LAS EMPRESAS PYMES METALMECÁNICAS DE TANDIL (1995 ¿ 2005)

SISTEMAS LOCALES DE INNOVACIÓN: LAS EMPRESAS PYMES METALMECÁNICAS DE TANDIL (1995 ¿ 2005)

Sergio Farinelli

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3.3.1 Causas y efectos de la devaluación

La crisis económica y financiera en Argentina, que se inició a fines de 1998 y culminó con una fuerte desvalorización de la moneda a principios de 2002, afectó a todos los sectores productivos del país, reduciendo todavía más las actividades económicas. Como resultado de la crisis y de las acciones tomadas por el Gobierno, la cantidad de moneda en circulación y la oferta de crédito disminuyeron, el poder adquisitivo de la población cayó drásticamente y la tasa de desempleo aumentó. En lo que respecta a la acentuada devaluación de la moneda nacional, esta tuvo efectos positivos. Como era de esperar, las importaciones se redujeron drásticamente y con la ganancia de competitividad en el mercado internacional, las exportaciones crecieron.

La devaluación de la moneda tuvo otros efectos positivos. Redujo el déficit en la balanza de servicios, favoreció el aumento en el número de turistas en el país, y a consecuencia de las pérdidas registradas por las empresas como resultado de la devaluación, disminuyeron las remesas de divisas hacia el exterior.

Los sectores productivos reaccionaron positivamente. La demanda interna se sigue ampliando, y varios sectores de la economía han aumentado la producción. (Bisang, R., 2005)

La devaluación del Peso Argentino tuvo su reflejo en la inflación, pero las previsiones catastróficas de una posible pérdida de control sobre los precios de productos y servicios, no ocurrió, entre otros motivos por el control de precios en el mercado interno.

Como expresa Chudnovsky (2005):

“a pesar de que todavía quedan acciones por realizar en el plano económico y la coordinación de políticas de desarrollo industrial, ya que el país seguirá dependiendo de ajustes internos y de nuevos créditos externos, todo indica en la actualidad que el escenario de corto y mediano plazo es de estabilidad en cuanto a la paridad cambiaria y una inflación bajo control”.

La opción de buscar recursos en el mercado internacional a través de la generación de superávit en la balanza de pagos, ha sido bien aprovechada por Argentina, debido a la existencia de una buena infraestructura energética y tierras abundantes, además de la rápida reacción de los sectores productivos.

Para Yoguel (2003), “con la crisis, el mercado interno disminuyó sensiblemente. Las importaciones y el Peso atado al Dólar, pusieron a la industria argentina en una posición no competitiva en el mercado nacional e internacional”, como podemos observar fue un período de mucha dificultad, con descapitalización de las empresas y achicamiento de actividades.

Las condiciones imperantes en ese momento generaron la necesidad de mayor creatividad por parte del empresariado PyME. Los sectores productivos, buscaron alternativas para reducir los costos, convivir con períodos de baja demanda y de limitaciones acentuadas de crédito. Todo esto como una manera de no colapsar.

Con la devaluación, las puertas para el mercado internacional quedaron abiertas. A pesar de estar descapitalizadas, las pymes emergieron y tuvieron capacidad de ajustarse rápidamente a una nueva realidad. Si bien los precios internacionales de productos potencialmente exportables por Argentina están caídos, los precios internos de la materia prima son atractivos lo cual genera cierta compensación para el empresariado que es quien busca adaptarse en forma constante al nuevo sistema económico.

La devaluación del Peso, y consecuentemente precios y costos valuados con un Dólar más alto, favorecieron el crecimiento acentuado de la industria argentina en su conjunto en el mercado internacional. En la actualidad la base exportadora de las PyMEs ha aumentado, existe una participación efectiva de las pequeñas y medianas empresas en las exportaciones lo cual genera un ingrediente más en el ciclo productivo y comercial de estas empresas. (Bloch, 2004)

Podemos sostener que el sector PyMEs fue beneficiado, como otros sectores exportadores, por la devaluación de la moneda, y supo reaccionar rápidamente. La reacción fue lineal, ocurriendo en las PyMEs en general.

Es posible afirmar que existe mucho espacio para que el sector PyMEs siga creciendo en términos de volumen, tanto para el mercado nacional como internacional.

Mientras existan presiones de costos, una buena parte de los aumentos generados por la devaluación, ya fueron absorbidos por la cadena productiva, y el riesgo de una pérdida abrupta de la actual ventaja comparativa, no deberá ocurrir a menos que haya cambios muy grandes, en los rumbos de la economía argentina, lo que es poco probable.