MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

Manuel Cienfuegos Mateo y otros

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3.2. Principales proyectos en marcha

En la todavía breve vida de la Unasur se han puesto ya en marcha varios proyectos relevantes que demuestran que el proceso está vivo. Conviene reseñar igualmente algunos proyectos anteriores a su creación, así como otros que no afectan a todos los países de la Unasur, pero que les acabarán beneficiando, lo que, a la postre, redundará en provecho del conjunto sudamericano18.

3.2.1. Los acuerdos de libre comercio entre los países del Mercosur y la CAN, y en particular el ACE 59

La convergencia gradual entre el Mercosur, la CAN y Chile en una zona de libre cambio, a la que sumarían después Guyana y Surinam, constituye una de las premisas en las que se sustenta la instauración de la Unasur, como enfatiza -inter alia- la Declaración de Cuzco de 200419.

En estos momentos, existen varios acuerdos constitutivos de zonas de libre comercio entre el Mercosur, la CAN y Chile. Así, entre Mercosur y Chile (ACE 35, suscrito el 25 de junio de 1996 y con vigencia desde el 1 de febrero de 1996); Mercosur y Bolivia (ACE 36, firmado el 17 de diciembre de 1996 y en vigor desde el 28 de febrero de 1997); Mercosur y Perú (ACE 58, suscrito el 30 de noviembre de 2005 y vigente desde el 6 de febrero de 2006); finalmente, Mercosur y Colombia, Ecuador y Venezuela (ACE 59, de 18 de octubre de 2004, en vigor desde el 19 de abril de 2005). Centraremos ahora la atención en el ACE 59 porque es el de mayor trascendencia para la integración sudamericana, siquiera porque afecta simultáneamente a las relaciones de 7 países de la región. Lo que se dirá ahora es aplicable mutatis mutandis a los otros acuerdos de complementación económica citados.

El ACE 59 es básicamente un acuerdo de liberalización del comercio de mercancías que persigue formar un área de libre comercio mediante la eliminación de prácticamente todas las restricciones arancelarias y no arancelarias a los intercambios de productos originarios de los países sudamericanos signatarios20. Pertenece, por lo tanto, a la categoría de los acuerdos de primera generación, centrados en los bienes. Ahora bien, este objetivo básico se ve complementado con otros que tienen una dimensión específica que excede la temática comercial tradicional, como la ampliación del comercio a los servicios y determinados elementos de integración física y de infraestructura, en tanto que medios para promover y consolidar la integración de los mercados andinos y mercosureños, así como la cooperación científica y tecnológica para propiciar un mayor grado de complementación de los sectores productivos y la expansión y la diversificación de los intercambios comerciales. Finalmente, este instrumento convencional debería coadyuvar al desarrollo económico armonioso en Sudamérica, impulsar las inversiones recíprocas y promover las consultas y la coordinación entre los países andinos y mercosureños en las negociaciones comerciales que se realicen con terceros países o con bloques de otras regiones.

Para alcanzar los anteriores objetivos el ACE 59 contiene un programa de liberalización comercial (artículos 3 a 9), que parte del nivel de liberalización entre los países andinos y mercosureños en razón de las preferencias fijadas en acuerdos internacionales, en particular en el seno de la ALADI. Y para la eliminación de los aranceles vigentes se establecen cronogramas de desgravación automática y gradual, en un plazo máximo de 15 años como regla.

¿Cuál es el estado de implementación del ACE 59 en la actualidad? Ciertamente ha transcurrido poco tiempo (poco más de tres años) desde su entrada en vigor, por lo que resulta prematuro llegar a conclusiones definitivas. Sin perjuicio de ello, bien puede decirse que antes de la entrada en vigor del ACE 59 el 80% del comercio entre la CAN y el Mercosur estaba libre de aranceles, en gran medida debido a los acuerdos celebrados en el seno de la ALADI. Es sobre el 20% restante de los intercambios donde se aplican las concesiones arancelarias de acuerdo con los cronogramas establecidos. Se establecieron 89 listas de desgravación hasta el 2018, con diferentes ritmos.

Tras la entrada en vigor del ACE 59 se liberalizaron de inmediato algo más del 15% de las subpartidas arancelarias pactadas (24.044 items de los 156.576 totales acordados por y entre los siete países, esto es, 21 listas de desgravación). Otro 15% se desgravará progresivamente en un periodo máximo de seis años (hasta 2011). Los items donde se clasifican los productos sensibles (en torno al 38% del total de las concesiones otorgadas) se liberalizarán en un periodo máximo entre 12 y 15 años, por lo que en 2018 el universo arancelario llegará al 100% de margen de preferencia, salvo excepción.

Ahora bien, el camino para culminar esta desgravación no será sencillo vistos los numerosos y significativos problemas que está suscitando la implementación del ACE 59. Así se ha puesto de manifiesto en las reuniones de su Comisión Administradora de 28 al 30 de junio de 2005 y 17 y 18 de octubre de 2006 y, sobre todo, en un detallado informe de la ALADI de septiembre de 2005 en relación con las cuestiones y las dificultades que el ACE 59 suscita para los productos originarios de Bolivia, que no lo ha suscrito, en razón de su peculiar estatuto de miembro de pleno derecho de la CAN y simultáneamente país asociado al Mercosur. El estudio analizó el comercio exterior de Bolivia con los países del Mercosur y la CAN y describió el trato que actualmente otorgan los países del ACE 59 a los principales productos importados desde Bolivia y terceros Estados y el que darán a esos mismos productos con la entrada en vigor del ACE 59, así como la capacidad de los proveedores de las partes de desplazar a los exportadores bolivianos. La conclusión es que el ACE 59 establece un nuevo escenario para los intereses bolivianos caracterizado por la erosión progresiva de la protección implícita que hasta ahora recibía este país en los mercados andino y mercosureño, en virtud de la cláusula de la nación más favorecida y su situación de país de menor desarrollo económico, y ello engendra serios riesgos de que a corto, medio y largo plazo sea imposible preservar la exportación de determinados productos bolivianos en los países mercosureños y andinos en los términos actuales21.