MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA

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Manuel Cienfuegos Mateo y otros

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4. La crisis energética subregional

Como sostiene Elsa Cardozo26, la crisis energética del Cono Sur y el impacto de los altos precios de los hidrocarburos, sumados a la bonanza fiscal y la orientación internacional del gobierno venezolano, han provocado que la necesidad y la competencia por los recursos hayan convertido a la energía en un factor de articulación regional pero al mismo tiempo un potencial conflictivo.

En este contexto y, en medio de una fuerte preocupación por el futuro de la producción y provisión de gas y combustibles en la región, adicionando el hecho de la decisión del presidente Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos en su país, los presidentes de Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela realizaron en mayo de 2006 una cumbre de emergencia en Puerto Iguazú, Misiones. En dicha cumbre Evo Morales aceptó formar parte del proyecto del gasoducto y se comprometió a evitar eventuales problemas en la provisión de gas boliviano a Brasil y a la Argentina, como así también a negociar los futuros precios “en un marco racional y equitativo”27.

Bolivia, si bien se inclina hacia el Cono Sur, al nacionalizar el gas afectó a Brasil y en menor medida el mercado interno argentino, provocando desavenencias con estos países28. En este contexto de crisis, Argentina29priorizó su consumo interno y con ello quebrantó el suministro de gas a Chile generando una situación conflictiva.

Aunque el panorama energético argentino es preocupante, Brasil es el más afectado por la decisión de Morales, no sólo por la importancia que tiene el abastecimiento boliviano en el sector industrial paulista sino porque PETROBRAS es uno de los principales inversionistas en el territorio de Bolivia. Por el decreto 28.071 de nacionalización, el estado boliviano controlará como mínimo el 51% del capital accionario de las empresas y de las dos refinerías de PETROBRAS.

La crisis energética subregional llevó a suscribir varios acuerdos de distinta naturaleza.

Así es el que se formalizó entre Bolivia y Argentina por el cual este país aumentará sus importaciones de gas, además de prever inversiones por más de US$ 1000 millones para extraer el gas que alimentará la matriz energética argentina. Parte de esos desembolsos serán aportados por el estado argentino a través de ENARSA, que invertirá en la exploración y explotación de hidrocarburos en Bolivia, ya que la disponibilidad actual de gas en la nación andina no es suficiente para satisfacer la demanda argentina. En este cuadro de situación la construcción del gasoducto del noroeste argentino (GNEA) resulta ser fundamental para que el fluido proveniente de Bolivia llegue al norte argentino y de allí a Uruguay y Paraguay.

Como sostiene Elsa Cardozo30, la crisis energética del Cono Sur y el impacto de los altos precios de los hidrocarburos, sumados a la bonanza fiscal y la orientación internacional del gobierno venezolano, han provocado que la necesidad y la competencia por los recursos hayan convertido a la energía en un factor de articulación regional pero al mismo tiempo un potencial conflictivo.

En este contexto y, en medio de una fuerte preocupación por el futuro de la producción y provisión de gas y combustibles en la región, adicionando el hecho de la decisión del presidente Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos en su país, los presidentes de Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela realizaron en mayo de 2006 una cumbre de emergencia en Puerto Iguazú, Misiones. En dicha cumbre Evo Morales aceptó formar parte del proyecto del gasoducto y se comprometió a evitar eventuales problemas en la provisión de gas boliviano a Brasil y a la Argentina, como así también a negociar los futuros precios “en un marco racional y equitativo”31.

Bolivia, si bien se inclina hacia el Cono Sur, al nacionalizar el gas afectó a Brasil y en menor medida el mercado interno argentino, provocando desavenencias con estos países32. En este contexto de crisis, Argentina33priorizó su consumo interno y con ello quebrantó el suministro de gas a Chile generando una situación conflictiva.

Aunque el panorama energético argentino es preocupante, Brasil es el más afectado por la decisión de Morales, no sólo por la importancia que tiene el abastecimiento boliviano en el sector industrial paulista sino porque PETROBRAS es uno de los principales inversionistas en el territorio de Bolivia. Por el decreto 28.071 de nacionalización, el estado boliviano controlará como mínimo el 51% del capital accionario de las empresas y de las dos refinerías de PETROBRAS.

La crisis energética subregional llevó a suscribir varios acuerdos de distinta naturaleza.

Así es el que se formalizó entre Bolivia y Argentina por el cual este país aumentará sus importaciones de gas, además de prever inversiones por más de US$ 1.000 millones para extraer el gas que alimentará la matriz energética argentina. Parte de esos desembolsos serán aportados por el estado argentino a través de ENARSA, que invertirá en la exploración y explotación de hidrocarburos en Bolivia, ya que la disponibilidad actual de gas en la nación andina no es suficiente para satisfacer la demanda argentina. En este cuadro de situación la construcción del gasoducto del noroeste argentino (GNEA) resulta ser fundamental para que el fluido proveniente de Bolivia llegue al norte argentino y de allí a Uruguay y Paraguay.

En ocasión de la XXXII Cumbre del MERCOSUR -enero de 2007-, se firmaron acuerdos para la ejecución del primer tramo del Gasoducto del Sur entre la petrolera venezolana y la brasileña -PDVSA y PETROBRAS-. La obra comenzará a ejecutarse en el 2009. El acuerdo incluirá en su próxima etapa a la Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Los presidentes de Brasil y Venezuela aprobaron la asignación de recursos para completar los estudios de factibilidad técnica, ambiental y económica del proyecto que podrá ser ejecutado en cuatro años, según la declaración oficial.

Se convino además que entre los meses de marzo y abril se llamará a licitación el gasoducto del Nordeste que transportará fluido entre Yacuiba y Santa Fe, permitiendo incrementar a 20 millones de m3 diarios los actuales 7.700 m3 que se compran a Bolivia. La inversión total del proyecto está estimada en US$ 1.600 millones y el emprendimiento “está abierto a todo tipo de financiamiento, con capitales públicos y privados”. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) entregará el gas en la frontera y ENARSA lo comercializará en la Argentina.

También se incorpora otro elemento que causa malestar en la región y que es la cooperación en biocombustibles entre Brasil y Estados Unidos. Si bien fue criticada por Fidel Castro la opción brasileña por los biocombustibles, ella ocupa un lugar central en Brasil que pretende reducir su dependencia del petróleo. El complejo industrial de la caña de azúcar factura unos US$ 8.000 millones anuales y representa el 2,2% del PBI.

Brasil se ha convertido en el principal exportador de etanol del mundo. Pero no sólo está liderando esta producción sino que incorporó en su política económica el impulso al biodiesel. Además, el gobierno brasilero tiene en cuenta la perspectiva que ofrece el mercado estadounidense, ya que hay estados como Florida que no tienen plantas de biocombustibles y por ser un gran consumidor necesitará abastecerse desde el exterior.

No obstante, el presidente Hugo Chávez cree que su par norteamericano George W. Bush creó discrepancias entre Brasil y el resto del continente al impulsar el desarrollo de biocombustibles en toda la región. Para el gobierno venezolano el tema es trascendente, ya que le permite utilizar al petróleo como instrumento de presión política para sostener su influencia en una decena de países de América Central y mantener una relación de privilegio con el Cono Sur, particularmente
con Argentina.

El 16 de abril de 2007 en isla Margarita, Venezuela, se realizó la I Cumbre Energética de la Comunidad Sudamericana de Naciones34.

En ella se pusieron de manifiesto una vez más las diferentes opciones de modelos energéticos: uno representado por el presidente brasileño y otro por el presidente Hugo Chávez, aunque este último mostró una postura conciliadora frente a la producción de etanol, derivado de la caña de azúcar y el maíz, cuyo mercado regional domina Brasil. Señaló que no está en contra de los biocombustibles, aunque advirtió “es una estrategia válida cuidando que no afecte los alimentos”35.

A pedido del presidente boliviano se acordó la conformación del Consejo Energético que analizará la propuesta de Chávez para firmar un tratado energético continental en temas como el gas, el petróleo, las energías alternativas y el ahorro de energía. En la declaración conjunta se abordaron de manera general los problemas energéticos sudamericanos. Se ratificó la “integración energética regional como herramienta para promover el desarrollo social, económico y la erradicación de la pobreza” y se expresó consensualmente un “reconocimiento al potencial de los biocombustibles para diversificar la matriz energética sudamericana”. La creación de una OPEP del gas a nivel continental, Organización de Países Productores, Exportadores de Gas del Sur (Oppegasur), no logró un mayor entendimiento para su ampliación, pese a que Venezuela la creara en marzo de 2007 y que la integren además Argentina y Bolivia. Esta Cumbre no obtuvo mayores resultados.

En la XXXIII Cumbre de jefes de Estados del MERCOSUR36, el presidente Néstor Kirchner y Nicanor Duarte acordaron finalizar en diciembre de 2008 las obras de la hidroeléctrica de Yacyretá, que ambos países comparten en el fronterizo río Paraná. También el presidente argentino buscó que Bolivia le garantice el suministro de gas mientras se realizan las obras de construcción del Gasoducto del Nordeste Argentino, cuyo acuerdo ratificaron.

Esta suma de acuerdos fue debilitando el proyecto del Gasoducto del Sur; así lo reconoció Chávez al sostener que se encontraba paralizado por desacuerdos entre los países, pese al trabajo de varios meses de los técnicos37.

Las acciones prepositivas que se han emprendido en la subregión denotan la ausencia de una visión estratégica común que haga pensar en un verdadero proceso integrador. Muchas de ellas nos son más que acuerdos de interconexión física, cooperación y/o interconexión energética que pueden llevar a una confusión conceptual.