DERECHO: ¿CUÁL DERECHO?
DE LA CONSTITUCIÓN BURGUESA A LA CONSTITUCIÓN DE NUEVA DEMOCRACIA

DERECHO: ¿CUÁL DERECHO? DE LA CONSTITUCIÓN BURGUESA A LA CONSTITUCIÓN DE NUEVA DEMOCRACIA

Álvaro Bedoya Salazar

Volver al índice

 

 

 

 

 

3.6 La Nueva Granada conquista la independencia

Hubo dos hechos que le dieron fuerza a la gesta por la liberación. Son ellos:

El viaje de Bolívar a Jamaica, saliendo desde Cartagena. Allí los ingleses le dieron apoyo a la causa que él encabezaba. Pasó también a la naciente República de Haití, donde recibió el respaldo generoso del señor presidente de esta hermosa isla caribeña, señor Alejandro Petion.

En Jamaica es donde Bolívar se escribe la famosa carta, que ha dado para tantas interpretaciones, las que en su mayoría son cuentos idílicos de quienes le imputan a la mencionada misiva epistolar y a su autor una capacidad mágica a Simón Bolívar. Y como de interpretarla se trata, puede decirse que el 6 de septiembre de 1815, Bolívar le responde a los requerimientos hechos por el señor Henry Cullen sobre la situación de América Latina frente a la dominación de España. Lo que realmente escribe Bolívar fue un informe a la inteligencia británica para el manejo de los enfrentamientos que los ingleses tenían con España por apoderarse de las rutas marítimas y controlar el comercio y el transporte de materias primas. Bolívar, después de rendir un amplio informe, le pide a Inglaterra ayuda en beneficio de la obra emancipadora de América Latina. Refuerzos que llegaron en 1817, con más de cinco mil hombres en armas de la Legión Británica.

El segundo hecho no es menos importante: la organización disciplinada de los cuerpos militares patriotas, emprendida por el general Francisco de Paula Santander en los llanos del Casanare y por el general José Antonio Páez en los llanos de Apure. Fueron ellos los que desde allí formaron el ejército libertario, que después de varias batallas y enormes sacrificios y penalidades libraron la batalla central que había de garantizar nuestra independencia. Esta comenzó en dos frentes: en el Pantano de Vargas, batalla que prosiguió el 7 de agosto de 1819 en el Puente de Boyacá, que le rompieron el alma al invasor español; mientras la otra parte del combate se libraba en las planicies de Samacá, Boyacá. En estos dos frentes los realistas sufrieron la derrota y así se consolidó el camino de la formación de nuestra República, campañas que también dieron existencia independiente a los pueblos hermanos de Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia. Así comenzó lo que hoy conocemos como vida republicana, con una producción artesanal paralizada, un comercio inundado de mercancías inglesas y una carga para el pago de los préstamos a la Gran Bretaña, como costo de la Guerra de Independencia, con intereses tan usureros que no permitieron nuestro desarrollo económico y menos la organización estable de una Constitución y unas normas que hicieran posible el fortalecimiento de una nación demoburguesa. Lo de Britania no fue gratis, en síntesis, y aun menos los supuestos buenos oficios de Sir Henry Cullen.

Puede asegurarse, como lo manifiesta José Martí, en El derecho de ser hombre:

Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía (...) Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que parecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de luz, como ha de haber cierta cantidad de decoro. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres.

Esos son los que se revelan con fuerza terrible contra los que roban a los pueblos su libertad, que es robar a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados.

Y sobre la formación del sistema representativo, comenta J. J. Rousseau, citado por Orlando Vásquez Velásquez:

No ha sido nunca más que un remedio para salir de paso, sólo justificado por su fácil realización. La idea democrática exige que el pueblo ejerza, él mismo, su soberanía. Aplicada al problema constituyente, esta idea lleva a la siguiente solución: la Constitución será elaborada por una Asamblea Constituyente, pero sólo será jurídicamente perfecta tras ser sometida a la ratificación del pueblo y adoptada por este. Este procedimiento fue seguido para la adopción de la Constitución Francesa de 1946.

Guillermo Tell, símbolo de la libertad suiza, dice en la carta enviada al gobernador extranjero Gessler:

Aquel a quien todos temen, teme a cada uno. El orgullo se aniquila a sí mismo, y contra él se vuelven todas las flechas. Jamás preferiré la servidumbre a mis días. Una vida sin libertad me es una carga (...) Tell ha asumido la defensa de los derechos de los hombres, alzándose sin temor con los bandidos desenfrenados; que ello sea mi honor y mi salario.

Teniendo estas definiciones como fundamento de la libertad, del derecho de los pueblos a la independencia y a la formación soberana de sus normas constitucionales; se verá entonces los actos que fundamentalmente le han dado vida a la existencia normativa y constitucional de nuestra nación.