LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

DIPUTADOS

1984

Ahora que ya se conocen los nombres de los candidatos a diputados por el Partido Revolucionario Institucional, la calma parece entrar nuevamente, sobre todo, en aquellos que perdieron sus esperanzas al no encontrarse en las “listas”. Sin embargo, la actividad política apenas empieza.

Las campañas políticas pronto darán comienzo y con ellas el derroche, la palabrería, la demagogia y las promesas, no en todos los casos, pero sí en la mayoría. Esto contrastará con la obligada austeridad de las campañas de los partidos de oposición que tienen menos recursos económicos y no se pueden dar el lujo de “apantallar”.

Cierto es como ya venía siendo clamor popular, ahí el PRI fue muy cuidadoso al elegir a sus candidatos, aunque por ahí se colaron algunos no precisamente muy del agrado del pueblo.

Esta escrupulosidad demostrada por el tricolor no es otra cosa sino el reflejo de la presión que están generando los partidos de oposición en los espacios políticos que estos han ido ganándole al PRI.

Antiguamente se tenía la plena certeza de que candidato que eligiera el PRI, candidato que llegaba a la diputación. Hoy la realidad ha cambiado un poco, ya que la presencia de más y mejores partidos de oposición, que ofrecen más opciones a los electores, han hecho la contienda electoral más pareja y competida por lo que muchos candidatos tendrán de veras que trabajar para ganarse el voto popular y luego, realmente, cumplir con las promesas que hagan en sus campañas.

Ya nadie se atreve ahora, a apostar sobre la suerte de los candidatos del PRI y no es para menos. La intensa actividad política que vive el país y el amplio compás ideológico que se ha abierto, ofrece a las masas populares la posibilidad de optar por nuevas opciones políticas ya que la del PRI se encuentra sumamente desgastada, pues se le culpa de causar la crisis, de no saber cómo resolverla y de no poder resolverla. La imagen del diputado priísta también se encuentra muy desgastada.

Salvo contadas excepciones, muchos sólo son levantados en las sesiones de la cámara, que sólo votan por disciplina partidista y que nunca cuestionan al gobierno aunque éste se encuentre en un error. Muchos sólo prometen y no cumplen. Muchos no tienen arraigo y sólo de vez en vez se acuerdan de sus distritos. Muchos sólo están ahí por la jugosa dieta. Figura que contrasta con la de los diputados de los partidos de oposición, que cuestionan al gobierno, le hacen ver sus errores y no sólo levantan el dedo si no la voz para frenar injusticias tanto sociales como políticas y económicas del régimen. Así pues, el PRI y mejor dicho, los candidatos a diputados de este partido deberán acabar con esa triste imagen si de veras quieren hacer algo por el país. Deberán, desde su campaña, lograr convencer al pueblo que ahora sí la cosa va en serio, pues de lo contrario en muchos distritos perderán las elecciones y sobre todo la confianza que tenga la gente que llegue a votar por ellos.

No digo que el diputado de la oposición sea mejor o más preparado que el diputado priísta. Lo que cabe resaltar es que este último deberá ya dejar atrás las antiguas formas y trabajar por y para el pueblo en la propia Cámara, siendo críticos del sistema y de sí mismos para hacer de este país, un país donde exista libertad, justicia y orden económico, político y social.