LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

UNA CRISIS ECONÓMICA SIN FONDO

5 de octubre de 1995

No es verdad lo que dijo el Presidente Zedillo respecto a que la crisis económica ya tocó fondo. Por el contrario, en realidad la economía mexicana se sigue deslizando cuesta abajo sin que nadie pueda, aparentemente evitarlo.

Una muestra de ella es la inestabilidad en el tipo de cambio del peso frente al dólar, que comienza a ser preocupante porque sólo de un día para otro perdió 30 centavos de su valor (al momento de escribir este artículo. Tal vez al momento de su publicación las cosas hayan empeorado, lo cual es de esperarse).

El deterioro del tipo de cambio es una consecuencia lógica del amplio carácter especulativo de la economía nacional. De igual manera lo es la inestabilidad que manifiesta la Bolsa de Valores, que al menor pretexto deja caer sus precios augurando un desastre financiero.

Hay que recordar que estos movimientos financieros no son factores económicos que se muevan obedeciendo a un ciego automaticismo. Obedecen y responden a decisiones tomadas por hombres con intereses económicos muy bien definidos, que, a través de estas decisiones, ejercen presión sobre el gobierno para que siga respetando esos intereses, al tiempo que obtienen fuertes ganancias. No olvidemos que, justamente, el tipo de cambio empieza a devaluarse y la Bolsa empieza a mostrar tendencias negativas, cuando el movimiento obrero se declara abiertamente en contra del programa económico del gobierno. Al tiempo que los empresarios organizados de plano proponen una nueva estrategia alejada de la que actualmente se implementa y que se encuentra fuertemente sostenida por compromisos con los grupos financieros nacionales y extranjeros y con nadie más.

Y tienen razón empresarios y obreros al exigir un cambio en la política económica. La prueba es esa inestabilidad económica. Esa vulnerabilidad especulativa. Lo es, también, el brutal empobrecimiento de la mayoría de la población nacional. Lo es la falta de empleo, el cierre de empresas.

Es tal la crisis que los empresarios han terminado por comprender que la única forma de reactivar la economía es a través de la implementación de un programa económico entre cuyas medidas más importantes destacan las siguientes:

a) reorientar el gasto público; b) reforma fiscal progresiva; c)aumento de los salarios mínimos en un 25%; d) renegociar la deuda externa; e) redefinir la apertura comercial y ejercer el derecho a revisar el TLC.

Es importante decir que es totalmente inusitado que los empresarios adopten una actitud como la que refleja este programa. El que no solamente es contrario a la lógica que ostenta el programa oficial. Sino que es, además, contrario a los planteamientos normalmente defendidos por los empresarios. Pareciera que de entre las llamas del neoliberalismo resurgiera Keynes revivido. Rescatado por una crisis que ya es insoportable y para contrarrestar un programa económico que amenaza acabar con la viabilidad de México como país.

Por desgracia el gobierno del país sigue empecinado en vivir en la realidad virtual del "no pasa nada" y el "todo va bien". Actitud poco ética y bastante irresponsable: primero porque la realidad la desmiente; segundo porque nadie lo cree y tercero porque el gobierno realmente se lo cree.

El gobierno está obligado históricamente a cambiar el rumbo del país cuanto antes. De lo contrario, dentro de muy poco éste habrá de atestiguar el despertar de una sociedad que al reclamar lo que le corresponde y le es negado, incendiará el país con sus protestas.