LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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NI CRECIMIENTO ECONÓMICO, NI DESARROLLO NACIONAL

28 de agosto de 1996

El proceso de crecimiento económico, en tanto fenómeno macroeconómico, refleja el dinamismo y la salud de una economía nacional, pero no manifiesta, necesariamente, ni la dinámica ni la salud económica de cada una de las empresas, ni de cada una de las personas que las poseen o que trabajan para ellas.

La crisis económica que hoy vivimos, vino a ayudarnos a comprender que crecimiento y desarrollo no son la misma cosa. Y que el proceso de enriquecimiento nacional no sólo no es necesariamente un producto de un enriquecimiento generalizado, sino que, además, es compatible con un proceso de empobrecimiento social.

La medición de la dinámica económica no expresa las desigualdades que existen en el país, ni considera las necesidades no satisfechas. La dinámica económica de nuestro país se basa en un núcleo reducido de empresas, ramas, industrias y sectores, al que podemos llamar Núcleo Productor Decisivo (NPD). Por ello, cuando éste se contrae, la economía en su conjunto sufre la misma suerte. Y en algunos casos, es posible que la suerte de algunas empresas o individuos fuera de ese núcleo no cambie en lo absoluto.

También sucede que cuando éste NPD se expande, la economía nacional tiende a mostrar el mismo comportamiento. Sin que ello signifique que en realidad esté cambiando la dinámica de toda la economía nacional.

Lo que sucede es que, en términos contables, el peso que tienen los elementos que conforman el NPD es mayor que el peso de cualquier otro elemento que no pertenezca a él. Por ello, la medición del crecimiento económico oculta una real percepción nacional del fenómeno del crecimiento económico, en donde no influyen, ni en sentido positivo ni negativo, el comportamiento de lo que sucede fuera del Núcleo.

Si en la medición del crecimiento económico se consideraran las necesidades básicas no satisfechas (NBNS), la cosa sería distinta. Pensemos que se pudiera asignar un valor monetario a las NBNS y que ese valor se le restara al valor total de la producción. Lo que sucedería es que tendríamos valores negativos durante muchos años en el cálculo del crecimiento económico. Y sucedería que, en casos como el actual en nuestro país, no podríamos hablar de un crecimiento económico, aunque el valor de la producción se incrementara, por el hecho de que ese incremento no va acompañado de un incremento en la capacidad de satisfacción de las NBNS.

Entender las desigualdades del país en términos de la existencia de este NPD, nos permite entender por qué hay crecimiento sin desarrollo, por qué mientras se festeja en círculos oficiales el crecimiento del PIB, las ventas y las utilidades de las empresas caen, el desempleo se incrementa y la capacidad de consumo disminuye. Por eso se entiende que aunque el PIB crezca un 3 ó un 4% este año, ello no significará un mejoramiento económico para todos los mexicanos.

Finalmente se comprende que la medición del crecimiento económico no es sino una argucia matemática que sólo mide parcialmente la realidad económica del país y oculta las inequidades que es incapaz de combatir.