LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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MÁS MONETARISMO, MÁS RECESIÓN, MÁS MISERIA: EL DESTINO INCIERTO DE MÉXICO

10 de marzo de 1995

Desde hace trece años los problemas de crisis económica que vive México se han tratado de solucionar con programas restrictivos de corte monetarista. Y el resultado durante esos años ha sido el fracaso rotundo. No sólo porque la economía sigue sumergida en una profunda crisis, sino porque además estos programas implican un costo social elevadísimo que se resume en una palabra: miseria generalizada.

Hoy ante los grandes problemas económicos que vive el país, el gobierno vuelve a poner en marcha un programa de la misma naturaleza, pero "reforzado". Más de la misma receta y el resultado será: más miseria.

El gobierno parece no darse cuenta que lo que está mal es la receta y no la dosis. Así, en lugar de cambiar la receta, refuerza la dosis. Y si ya de por sí el paciente se está muriendo, con esto muy pronto sufrirá un colapso.

El Sr. Guillermo Ortiz, secretario de Hacienda, dijo la semana antepasada que no se volverían a cometer los mismos errores del pasado. Y mire usted que justamente al implementar el Programa de Acción para Reforzar el AUSEE, no hace sino repetir los mismos errores que nos han traído a esta crisis, ahora más profunda.

A partir de ya, la economía mexicana entrará en un proceso de recesión más profundo que el que vivía, producto de las medidas que ha propuesto el gobierno en este nuevo programa que básicamente consiste en lo siguiente:

a) disminución del gasto público en un 9.8%. Disminución que conlleva el despido de empleados del gobierno, congelación de plazas vacantes, reducción de subsidios y la cancelación de proyectos de inversión.

b) incremento de los precios de la gasolina y diesel en un 35%. Incremento del gas y la electricidad en un 20%. Incremento en las tarifas por uso de carreteras y ferrocarriles en un 2.5%. Y un incremento inconcebible del Impuesto al Valor Agregado IVA al 15%

c) un paupérrimo incremento del 10% a los salarios mínimos.

d) Reducción total del déficit en cuenta corriente.

e) Mantener elevadas las tasas de interés para reforzar el ahorro interno y externo.

Uno no puede menos que indignarse ante la magnitud de las decisiones que se acaban de tomar para solucionar la crisis. Pareciera como si el bienestar de la población no fuera el objetivo fundamental del Estado. ¿Sabe usted lo que va a pasar con estas medidas? Veamos.

De inmediato el impacto fundamental de la restricción del gasto público significa menos empleo, o más desempleo. Y de manera indirecta más desempleo al cancelarse nuevas inversiones públicas.

Pero también una menor demanda de los productos de las empresas que surten al gobierno cuando realiza obras públicas.

El incremento de los precios y tarifas de los bienes y servicios que produce el gobierno genera más inflación. Eso significa mayor dificultad para las familias para satisfacer sus necesidades básicas.

Y significa también un incremento de los costos de las empresas que las llevará a la quiebra por dos razones: una porque no podrá solventar el incremento de los costos si no sube sus precios. Pero si de por sí ya no vendían bien, si aumentan sus precios venderán menos. La consecuencia fatal será inmediata, tendrán que cerrar muchas empresas y con ello se incrementará el desempleo. Y recordemos, la falta de empleo significa empobrecimiento de la población.

El incremento al IVA será también un factor que impactará directamente sobre los consumidores, justamente porque es un impuesto al consumo. Con ello, la población del país deberá de gastar más para comprar lo mismo que antes adquiría con menos. Lo más probable es que reduzca su consumo porque su ingreso no se verá incrementado lo suficiente para seguir consumiendo lo mismo. Eso impactará el nivel de ventas de las empresas, las cuales caerán de manera vertical y las llevará a la quiebra. Y otra vez, eso provocará más desempleo.

Mantener elevadas las tasas de interés provocará que las empresas tengan que pagar más por las deudas que tienen. Es decir sus costos se incrementan. Pero como no puede trasladar ese incremento de costos a los precios, tendrán que vender sus activos para pagar. Ello significa más cierres de empresas y otra vez, más desempleo.

Tal será el impacto negativo de estas medidas que el propio gobierno calcula una tasa de crecimiento negativa del 2% para este año, acompañada de una tasa de inflación no menor al 42%.

Y como broma macabra se autoriza, casi como dádiva, un incremento del 10% al salario mínimo, como si el mismo gobierno no supiera que eso es insuficiente tanto para resarcir la pérdida del poder adquisitivo de los últimos meses (ya no digamos años) como para hacer frente a una inflación que crecerá cuatro veces más que el salario. La verdad, en este caso, la limosna ofende.

El gobierno nos pide otra vez más sacrificios, más esfuerzos extraordinarios, aludiendo a la gran fortaleza del pueblo de México. Y me pregunto ¿Y los sacrificios que hemos hecho durante 13 años de qué han servido? ¿Para eso van a servir estos nuevos sacrificios?, ¿Cómo se le puede pedir más sacrificios a un pueblo que ya no puede sacrificarse más si no es a costa de su sobrevivencia?

Claro, el Sr. Ortiz ha dicho que ésta es la única alternativa realista para la solución de la crisis. También ha dicho que de no tomarse estas medidas las consecuencias podrían ser mayores. Pero obviamente eso sólo lo dice para justificar el brutal plan de "shock" que está implementando.

Pero una cosa hay que dejar clara. Sí hay otras opciones, menos dolorosas y que implican un menor costo social. El gobierno, por desgracia no ha querido asumir su compromiso histórico con el pueblo, con las grandes mayorías empobrecidas de este país. Pues si ese programa de ajuste se está implementando aun a costa de la vida de los mexicanos es porque no se quiere faltar al compromiso con inversionistas e instituciones financieras internacionales con quienes el país tiene deudas.

Y ese es un hecho aceptado por el Sr. Ortiz quien ha dicho que los recursos venidos del exterior servirán para pagar los compromisos de deuda y así "estabilizar el mercado financiero y el cambiario".

Por desgracia ninguna medida del plan de choque está orientada a estabilizar el hambre del pueblo mexicano y mucho menos a asegurar la subsistencia de las empresas que generan empleo en el país.

Se le están olvidando dos cosas muy importantes al actual gobierno. Una, que el objetivo básico y fundamental del Estado que este gobierno representa es velar por el interés general, por el bien común, por el bienestar de las familias mexicanas, sobre todo de las más empobrecidas que son casi la mayoría. Por cierto ¿qué fue de la promesa del Sr. Zedillo de "bienestar para la familia"? De no ser las familias de los grandes millonarios de este país, ninguna otra familia ha logrado mejorar su bienestar y mucho menos abrir expectativas de mejorarlo en el corto plazo, desde que el Sr. Zedillo asumió la presidencia de la República.

Dos, el presupuesto público es el instrumento de que se sirve el gobierno para alcanzar los objetivos de bienestar para el pueblo. Si se reduce el presupuesto menos se podrá alcanzar ese objetivo.

Tal parece que lo único que se busca es que las cuentas salgan bien. Que el gobierno resuelva sus problemas financieros sin que importe qué le pase al pueblo.

Quienes votaron por el Sr. Zedillo seguro lo hicieron confiando en que cumpliría su palabra de llevar más bienestar a las familias. Y quienes no votaron por él, de todos modos esperaban que, por el bien del país, lograra ese propósito. Ahora todo es incertidumbre.

Si la soberanía de la nación en tanto voluntad popular radica en el pueblo y se ejerce a través de los representantes, es decir, todos aquellos que ocupan un cargo de elección popular, ¿no es momento de preguntarse si efectivamente esos representantes están trabajando en favor de la voluntad popular que los llevó a esos puestos?

¿Acaso no es verdad que no coincide lo que quiere el pueblo con lo que están proponiendo los representantes de ese pueblo?

¿No será momento ahora de que el pueblo exija a sus representantes que sean coherentes con lo que quieren y anhelan sus representados? La total incertidumbre nos acompañará todo este año y no sé por cuanto tiempo más. La miseria, el pesimismo, la falta de confianza, la desilusión en los hombres y las instituciones.

Una especie de sentimiento de desolación y angustia se apodera del pueblo al ver que el gobierno, los hombres que tienen el poder, las instituciones, se han olvidado de él.