LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LOS AJUSTES ECONÓMICOS

1992

Complicado escenario es el que se ha conformado en nuestro país ya para finalizar el año. Sin duda, más difícil se volverá en 1993. Tres variables de problemático manejo son las de mayor preocupación: la inflación, la cuenta corriente del sector externo y el tipo de cambio.

Durante el presente año la tasa de inflación se redujo de 19 a 13 %, para 1993 la meta es reducirla a 7.5%. Ello sólo será posible a través de estricto control presupuestal, en particular mediante austero gasto público. De igual manera se necesitará adecuado manejo de las tasas de interés y evitar alzas inmoderables. En el mismo sentido será necesario que el tipo de cambio no sufra bruscas modificaciones. Adicionalmente el ritmo de crecimiento de la economía debería ser más moderado que en años anteriores, de manera que la contracción de la demanda evite presiones sobre los precios.

Durante el presente año la cuenta corriente ha presentado el saldo deficitario más alto de la historia, se calcula que en diciembre sumará cerca de 20 mil millones de dólares (mdd). Ello se explica por la fuerte expansión de la economía mexicana, que al crecer urge de fuertes volúmenes de importaciones para cubrir los constantes saldos deficitarios y se recurre a la entrada de capital del extranjero. Hasta el momento dicha entrada ha cubierto sin problemas dichos déficits.

Sin embargo, existe el problema de que de seguir creciendo la economía, las importaciones aumentan. Y es problema porque el ritmo de aumento de las exportaciones es menor al crecimiento de aquéllas. Y adicionalmente porque cada vez es más difícil atraer capitales extranjeros al país.

De esta manera el próximo año podría agotarse la posibilidad de seguir financiando las importaciones (y por lo tanto, el crecimiento del país) mediante la inversión extranjera, existe además el problema del tipo de cambio que hasta el momento ha sido la variable más importante y más cuidada para que el esquema económico de recuperación y estabilidad funcione. Si el tipo de cambio varía considerablemente, esto es, si hay brusca devaluación se afectaría la estabilidad de precios, la balanza de pagos y el crecimiento económico. Por desgracia el tipo de cambio es muy vulnerable y se encuentra amenazado por varios elementos. Uno de ellos, la disponibilidad de divisas en el país, si los capitales extranjeros dejan de fluir y el déficit del sector externo crece, la presión de la demanda de divisas haría, primero, reducir las reservas internacionales del Banco de México y luego provocar variaciones en el precio del dólar.

Otro elemento que amenaza el tipo de cambio es la especulación, que generalmente sobreviene cuando la estabilidad de la moneda nacional se encuentra amenazada por factores como la disponibilidad de divisas y que actúa como efecto multiplicador. La política económica de aquí en adelante tratará de cuidar la estabilidad entre ellas, en tanto se influyen y condicionan entre si su manejo se vuelve más difícil.

Para poder tener bajo control la inflación y reducirla aún más, el programa de ajuste económico incluirá una desaceleración del crecimiento económico. Ello a su vez reducirá el nivel de las importaciones y las presiones del sector externo. Aún así se necesitará adecuado flujo de capitales extranjeros, para lo cual será necesario mantener a niveles competitivos las tasas de interés internas, pero a un nivel tal que no afecte los niveles de precios, cosa bastante difícil, sobre todo porque una manera de reducir el ritmo de crecimiento de la economía es a través de la contracción de la oferta monetaria, para lo cual es necesario mantener altas tasas de interés de manera que se desincentive la demanda.

De lograrse esta estabilidad y equilibrio la economía mexicana mantendrá su salud, lo grave de todo esto es que representa costos sociales muy elevados. Uno de ellos, la aplicación de desempleo, otro más, el deterioro del nivel de vida de la población. Recuérdese que el control de la inflación se basa fundamentalmente en el control sobre los salarios. Adicionalmente la rigidez presupuestal agudiza los rezagos sociales por problemas que ya no se atienden a pesar del Pronasol. Y desde luego, en la medida que no hay expansión de la demanda más y más pequeñas y medianas empresas cierran por falta de ventas.

El libre juego de las fuerzas del mercado ha permitido que “los ajustes económicos” funcionen más o menos adecuadamente. De ahí éxito del actual programa económico gubernamental. De igual manera este libre juego ha permitido un reacomodo de los agentes económicos beneficiando a los más competitivos y eliminando a los que lo son menos. El problema es que entre estos últimos hay buena parte de la fuerza de trabajo nacional. Y uno puede preguntarse, ¿qué va a hacerse con los que pierden en el juego?