LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LA CRISIS ECONÓMICA Y LAS DECLARACIONES DE GURRÍA

26 de septiembre de 1998.

El jueves 24 de este mes, la prensa nacional publicó una sorprendente declaración de José Ángel Gurría, Secretario de Hacienda. “No creo que estemos en crisis, y hay que ser muy cuidadosos con el lenguaje” (El Financiero 24/09/98).

Sorprende esta declaración porque el pensar y el sentir de la mayoría de los mexicanos son que vivimos una crisis económica, no desde 1995, sino desde 1982, momento a partir del cual las condiciones económicas en las que vive la población han estado sometidas a un proceso de deterioro brutal.

Dice el Sr. Gurría, para sostener su afirmación, que la prueba de que no hay crisis, es que la economía está creciendo, las exportaciones se expanden y se crean más fuentes de empleo.

En estricto sentido, Gurría, podría tener razón. Basados en el comportamiento de algunas variables, parecería que el país no estuviera en crisis. Pero hacer esto, constituye realizar un análisis muy limitado, parcial y nulamente científico. Y que una persona tan importante, conocedora y bien preparada e informada como el Sr. Gurría exprese una opinión con base en una visión tan parcial, no sólo constituye un exceso de miopía intelectual, sino, además, una desvergüenza, tratándose de quien se trata; una falta de respeto a la inteligencia de quienes sabemos la falsedad que esto esconde y una ofensa a todos aquellos mexicanos que sufren en carne propia la crisis que el Sr. Gurría no quiere ver y que, en muchos sentidos se ha visto agudizada como resultado de la política económica gubernamental, cuya implementación es su responsabilidad.

El Sr. Gurría insiste en compararse con Rusia. Dice que allá si hay crisis, que aquí no. Y sí, comparados con lo que está pasando en Rusia, aquí estamos mejor. Pero ello no quiere decir que aquí no haya crisis. Lo que quiere decir es que allá la crisis es más profunda y severa.

El error del Sr. Gurría tal vez sea de orden semántico. Quizás él entienda por crisis económica una cosa distinta a la que los demás entendemos. Quizás el error es de carácter conceptual y sus criterios para medir y diagnosticar una crisis económica difieren de los que usa el resto de la población para medir el deterioro económico nacional.

Si hay que ser cuidadoso con el lenguaje, no cabe duda que el Sr. Gurría, debería ser el primero en cuidar sus declaraciones públicas. Esto porque es probable que el Sr. Gurría haga este tipo de declaraciones para enviar señales de tranquilidad a los agentes económicos y generar certidumbre entre los inversionistas. Tal vez, en el fondo él mismo no lo crea pero lo hace para reforzar la confianza en el gobierno. Aun si así fuera sería grave, pero podríamos entenderlo. Sin embargo, si no es así, creo que hay suficientes y justificadas razones para preocuparse porque cuando un funcionario público de la talla del Secretario de Hacienda tiene una percepción de la realidad distinta a la de las mayorías, unos porque la sufren y otros porque la estudian, el gobierno puede encontrarse en riesgo de tomar decisiones distintas a las que las mayorías desean o esperan para mejorar su situación económica.

Por otra parte, que la visión oficial y la social no coincidan propicia una falta de credibilidad muy grande y genera un profundo proceso de desconfianza en el gobierno, en sus instituciones y en sus funcionarios.

Por desgracia Gurría no nos va a convencer de que no hay crisis en México, aunque, la verdad, muchos quisiéramos creerle, quisiéramos que tuviera razón.