LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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LA CRISIS ECONÓMICA, UNA VEZ MÁS

10 de diciembre de 2001

Los datos relativos al comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) muestran que en el tercer trimestre del año la economía mexicana entró en una etapa de crecimiento negativo, situación que ya se preveía, después de que los dos trimestres anteriores habían mostrado un incremento porcentual muy reducido. Y aunque técnicamente no estamos todavía en “recesión” (para ello se requieren dos trimestres de crecimiento negativo) los pronósticos apuntan en el sentido de que el cuarto trimestre también habrá una caída en la producción.

La tasa de crecimiento negativa del PIB indica que la economía está produciendo menos que lo que produjo el año pasado y el que haya recesión significa que este comportamiento ya constituye una tendencia, es decir, estamos propiamente en crisis.

El PIB decreció durante el tercer trimestre del año en un 1.57%, sin embargo algunas actividades económicas se contrajeron a tasas más elevadas como es el caso de la industria manufacturera que cayó en un 5.5% y que de hecho desde el primer trimestre del año muestra crecimiento negativo. Lo mismo sucede con el comercio, restaurantes y hoteles, que descendió un 4.69% y la construcción que cayó en 4.07%.

Estos resultados negativos a nivel desagregado muestran que la recesión en México ya era una realidad desde el primer semestre del año, por lo menos en aquellas actividades económicas que constituyen los sectores más dinámicos de la economía interna como los ya mencionados.

Al analizar el comportamiento de la industria manufacturera nos encontramos con un panorama bastante más preocupante no sólo porque a nivel de rama industrial la caída ha sido mayor, sino porque, además, estas ramas son grandes generadoras de empleos y constituyen la base de la industria nacional. Así vemos que la industria textil se contrajo un 12.67% en el tercer trimestre, pero antes ya se había contraído 2.46% y 9.45% en los dos anteriores. Otro caso escandaloso es el de la industria de la madera que desciende 3.32% el primer trimestre y un 5.27 y 9.95% los dos trimestres posteriores. Muestran también descenso en la producción la industria química, la de minerales no metálicos y la de papel, imprentas y editoriales.

Este comportamiento se corresponde con el observado por las exportaciones cuya caída explica el descenso de la producción. Las exportaciones manufactureras en septiembre de este año presentan una caída del 21% con respecto a octubre de 2000, que es el dato más alto de los últimos dos años. Lo mismo sucede con las exportaciones agropecuarias que cayeron un 11% con respecto al mismo período del año pasado y un 70% con respecta al mes de marzo de este año que es el dato más alto del período de análisis.

El saldo en la balanza comercial, sin embargo, no se ha profundizado pese a esta situación debido a que las importaciones también han sufrido una severa reducción en vista de que la recesión provoca una demanda interna menor de productos del exterior. Destaca particularmente la contracción de importaciones de bienes intermedios, que concentran el 75% del total de las compras al extranjero y se redujeron en un 14%.

El empleo se ha visto impactado severamente por la contracción del producto y de las exportaciones, de manera que la Tasa de Desempleo Abierta pasó de un 1.97% en octubre del año pasado a un 2.93% para octubre de este año, con muy amplias probabilidades de seguir creciendo.

Las ventas dentro del mercado interno también se han visto afectadas como resultado de la reducción del consumo y el gasto del gobierno. Después de haber mostrado un incremento muy importante durante el último trimestre del año pasado, las ventas al mayoreo han caído un 14%, en tanto que las ventas al menudeo se encuentran prácticamente sin crecimiento si se les compara con su volumen en septiembre del año pasado.

En resumen, la economía mexicana se encuentra en un grave momento del cual podría no salir fácilmente ya que la política fiscal para el próximo año pretende incrementar los impuestos y disminuir el gasto público, medidas que son altamente recesivas.

Por otro lado el tiempo de espera para que la economía estadounidense se recupere puede ser largo ya que al parecer su crisis no tocará fondo hasta por lo menos la primera mitad del próximo año.

Las soluciones, por supuesto, están al interior de la economía mexicana, así que es inútil esperar ayuda del exterior.