LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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GOBIERNO Y EMPRESA PRIVADA EN MÉXICO

1984

“Y los patrones lo quieren todo”. Tal vez con ésta frase, se logre reflejar un poco de lo que es actualmente la agresiva posición que los grandes empresarios del país han tomado, en relación a las formas y mecanismos de funcionamiento de la economía mexicana. Esta posición (acicateada por un Estado entreguista y reaccionario y por un orgullo molido a palos por la nacionalización de la banca) parece no ser otra cosa, que una clara reacción, reflejo de las interpretaciones del funcionamiento económico que han hecho los ideólogos de la burguesía.

A su buen saber, después de doce años de amplio intervencionismo estatal, la situación actual prueba que éste es antinatural, que perturba el buen funcionamiento de las fuerzas del mercado y de los agentes económicos y que lo que hay que hacer es dejar libres esas fuerzas y esos agentes para que, de manera mecánica y milagrosa, nos conduzcan al equilibrio económico.

Nada más alejado y a la vez tan cercano a la realidad. Si bien es cierto que la crisis actual del país ha sido producto en parte del amplio intervencionismo estatal, también es cierto que tal intervensionismo ha sido únicamente promovido para favorecer a la clase que, desde la óptica burguesa, es quien con su esfuerzo y pujanza impulsa el desarrollo del país.

Resulta entonces paradójico, que la clase empresarial se dedique a declarar su rechazo a un mayor estatismo, cuando ha sido éste, uno de los pilares más fuertes que han apoyado sus débiles bases, su ineficiente funcionamiento y su evidente dependencia del capital extranjero.

De qué, si no, es producto, el escandaloso déficit presupuestal, el aterrador endeudamiento y la casi bancarrota estatal. No será acaso, de la desmedida e irracional política de altos subsidios a los empresarios privados; bajos precios de productos y servicios que produce el Estado como petróleo y electricidad; exenciones fiscales; etcétera, que permiten incrementar las ganancias de dichos empresarios y que son medidas que se han venido practicando desde el llamado período de desarrollo estabilizador (esto es desde el gobierno de López Mateos) y que bajo las mismas bases de “cooperación” Empresa-Estado, (que esconda la real relación que existe entre el Estado y la burguesía, aquél como un instrumento de ésta) pero con otros tintes y situaciones se sigue promoviendo.

Obviamente los empresarios lo quieren todo. Y así lo manifiestan. Y el actual gobierno inmerso en un proceso de derechización parece empeñado en cumplir sus deseos. No por nada se reprivatizó el 34% de la banca nacionalizada, no por nada se solapa la acelerada carrera alcista a los precios, se reprivatizan parte de las empresas estatales, se fomenta la entrada de capital extranjero para resolver los problemas de la deuda externa privada, se contraen los salarios para permitir mayores márgenes de ganancias y acumulación que favorecen un patrón de acumulación obsoleto e ineficaz en si mismo y del cual nos queda la esperanza, obedeciendo a las leyes de la física, caiga por su propio peso.