LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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FOX. LAS CONTRADICCIONES DE LA POLÍTICA ECONÓMICA

18 de febrero de 2002

La política económica del país se ha vuelto una verdadera contradicción. No sólo por la evidente falta de coordinación entre dependencias del gobierno, sino, primordialmente, por las consecuencias que éstas generan.

Tres objetivos son perseguidos por el actual gobierno de Vicente Fox: Equilibrio presupuestal, estabilidad de los precios, y crecimiento económico. Con el fin de alcanzar el primero se han tomado medidas que permitan reducir el gasto público. Para ello se decidió reducir el subsidio al servicio de energía eléctrica, lo que permitirá al gobierno federal generar un ahorro bastante considerable. Sin embargo, la reducción del subsidio tiene un impacto negativo en los consumidores, porque para estos representa la necesidad de tener que pagar más por el servicio, es decir, para el consumidor equivale a incremento del precio que estaba pagando. Esto tendrá consecuencias en el nivel de gasto de las personas, porque deberán destinar más dinero para el pago de energía eléctrica y deberán reducir el consumo de otros bienes y servicios, lo que provocará una disminución de las ventas de las empresas que los producen y comercializan. Adicionalmente, con el fin de incrementar los ingresos de la federación, se decidió aumentar el precio de la energía eléctrica un uno por ciento mensualmente, lo que ampliará los efectos negativos ya descritos en detrimento de los consumidores y empresarios y sobre todo, propicia un efecto inflacionario.

Pero, el control de la inflación es otro objetivo del gobierno, por tal motivo, y ante la amenaza inflacionaria que representa el alza en la energía eléctrica, se decidió reducir la liquidez de la economía mediante una ampliación del corto monetario. Es decir, se reduce la cantidad de dinero disponible que personas y empresas utilizan para transacciones comerciales y se reduce el volumen de crédito bancario. Esta medida intenta disminuir la demanda de bienes y servicios para impedir que suban los precios, cosa que efectivamente se logrará, como ha sucedido en el pasado reciente. La consecuencia es que se está restringiendo el consumo y con ello las ventas de las empresas, lo que promueve la creación de un ambiente recesivo al interior del país.

Otra preocupación del gobierno es impulsar el crecimiento económico. Para ello ha impulsado el programa de microcréditos y otros programas de financiamiento para la expansión del sector empresarial, a través de diferentes dependencias e instituciones financieras públicas. Sin embargo, estos apoyos se otorgan en un escenario en que difícilmente pueden generar algún efecto positivo, pues para que una empresa se pueda expandir, lo más importante es que pueda vender sus productos, lo cual no es posible en medio de una recesión.

Como es notorio, las medidas descritas operan en contra de sí mismas o en contra de los objetivos que persiguen las otras. Así, es muy probable que la reducción de subsidios y el incremento de las tarifas eléctricas permitan mejorar la situación financiera del gobierno. Pero esto tendrá efectos recesivos pues afecta las posibilidades de crecimiento económico al disminuir la capacidad de consumo de las personas. Además, aun si la mejor situación financiera le permitiera al gobierno gastar más, por ejemplo apoyando financieramente a las empresas, de todos modos el efecto sobre el crecimiento podría ser nulo. Para colmo, las dos medidas, causarán un efecto inflacionario inmediato. De modo que, ha sido necesario aplicar una medida antiinflacionaria que, efectivamente evitará que suban los precios, pero a costa de una mayor recesión económica.

Este ambiente recesivo o de crecimiento restringido, provocará una caída de la recaudación fiscal, pues la caída de las ventas disminuye el ingreso de las empresas y de las personas y reduce el volumen de recursos que el gobierno recibe como pago de los impuestos sobre la renta, al valor agregado y sobre producción y servicios.

Así, el gobierno de Fox parece no saber a dónde va. Se encuentra atrapado en el inmediatismo y resolviendo los problemas de la coyuntura, pero con medidas que se encuentran desligadas entre sí y sin un plan estratégico de acción de largo plazo, orientado a crear las transformaciones estructurales necesarias para el desarrollo del país. Esto mantiene en un círculo vicioso y perverso a la política económica, del cual no puede ni podrá salir si mantiene la misma concepción teórica que hasta ahora ha sustentado su labor de gobierno.