LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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FOBAPROA, JUSTICIA SOCIAL Y DEMOCRACIA

5 de junio de 1998.

La fuerza de los partidos de oposición se ha dejado sentir nuevamente en la Cámara de diputados con respecto al asunto del Fobaproa. Ante la negativa de estos partidos de autorizar la conversión de los fondos del rescate bancario en deuda pública, el debate se abrió y se profundiza a tal nivel que incluso los diputados del PRI no están dispuestos a autorizar la conversión hasta no conocer cómo se manejó el fondo, a quiénes benefició, y repensar la conveniencia de la medida y el costo político que ellos tendrían que asumir.

En el asunto del Fobaproa hay varias cuestiones muy delicadas.

1.-La legalidad de la creación del Fondo de rescate.

El rescatar a los bancos de la quiebra inminente ante la inmanejable cartera vencida se llevó a cabo mediante la expedición de un pagaré por el monto de la cartera vencida en cada banco con vencimiento a diez años. Con ello, prácticamente el gobierno adquirió un pasivo con los bancos a cambio de su cartera. Tan es así que mensualmente debe pagar los intereses de ese pagaré a una tasa de Cetes de 90 días más un punto porcentual. Esta acción constituye en sí misma, la creación de una deuda pública. Bajo esta argumentación, el Ejecutivo habría violado la Constitución en su artículo 73 al menos por dos razones: Una porque dicho ordenamiento legal manda que el Congreso de la Unión es quien debe aprobar cualquier compromiso de deuda que contraiga el Ejecutivo. Y la creación del Fobaproa no pasó por ninguna de las dos cámaras. Dos, porque el mismo artículo señala que los empréstitos sólo se celebrarán para la ejecución de obras que produzcan un incremento en los ingresos públicos. Y la deuda derivada del pagaré Fobaproa no sólo no produce incrementos, sino que ocasiona disminución de los ingresos públicos.

2.- Las razones que propician la crisis bancaria.

El problema de la cartera vencida no es precisamente producto de el dislocamiento financiero que sufrió el país. Éste desencadenó la crisis, pero no es su causa fundamental. Lo cierto es que dicha cartera vencida se convierte en tal como resultado de una inadecuada e ineficiente o nula integración de los créditos. Se prestó a clientes insolventes y cuya garantía era quirografaria (solamente su firma). Lo que es peor, es que la ligereza con que se otorgaron dichos créditos se deriva del hecho de que estos fueron asignados a parientes o amigos de los dueños de los bancos y hasta a empresas fantasmas. Pero, además, la mayor parte de la cartera vencida está constituida por este tipo de créditos. Lo cual significa que se actúo de mala fe y premeditadamente.

La causa de que esto haya sucedido no se agota ahí. Tiene que ver con el proceso de privatización de los bancos, en el que, en varios casos, se benefició con la venta a empresarios sin el perfil adecuado, que a la larga terminaron por quebrar los bancos y convertirse en reos o prófugos de la justicia como Cabal Peniche, Isidoro Rodríguez “el Divino” o Lankenau. Con personas con tan pocos escrúpulos no podía esperarse sino lo que pasó. La pregunta es ¿quién o por qué se autorizaron las ventas de los bancos a esas personas?

3.- El impacto económico de la creación del Fondo.

El otorgamiento de los “pagarés Fobaproa” comprometió al gobierno federal a pagar intereses a los bancos a quienes los otorgó por un monto equivalente al 0.5% del PIB. Lo cual significa una cantidad muy importante de recursos. Algo así como 70 mil millones de pesos anuales. Si los activos del fondo se convierten a deuda pública, se calcula que el gobierno tendrá que desembolsar, por intereses de esa deuda, una cantidad cercana a los 100 mil millones de pesos anuales.

4.- Consideraciones técnicas e impacto social.

Las autoridades han querido disminuir la importancia del impacto social del Fobaproa y la conversión de sus recursos deuda pública. Por el contrario han magnificado el impacto que tendría el hecho de que la Cámara de diputados retrase la aprobación o de plano no apruebe la propuesta del ejecutivo. De hecho la táctica utilizada ha sido la misma que se utilizó cuando se discutía el presupuesto y la ley de ingresos del año pasado: asustar a la sociedad con el argumento de que la no aprobación o el retraso traerá como consecuencia la insolvencia de los bancos, mercados “nerviosos”, fuga de capitales, y en general una crisis como la de 1995. Pero, además, se intenta exhibir a los diputados como responsables de que esto suceda por su “necedad” de no querer aprobar algo que es “tan benéfico para el país”. Como si fuera criticable e irresponsable querer esclarecer los malos manejos que han enturbiado el comportamiento del sistema financiero nacional y que tanto daño ha provocado a todos los mexicanos.

5.- El uso político de la decisión sobre el futuro del fondo.

Las autoridades financieras y los líderes de la iniciativa privada han querido minimizar y hasta ridiculizar la preocupación de los diputados respecto al Fobaproa. Ahora han declarado que el asunto ya se politizó y que se ha impregnado de posiciones populistas, politiqueras y de defensa de posturas partidistas. “Ganas de llevar agua a su molino”. Lo cierto es que los diputados tienen razón en discutir con una perspectiva política este asunto, puesto que es un asunto político, aunque parezca de orden técnico. Ello porque representa un conflicto de intereses respecto al uso y destino de los recursos públicos y la atención de las necesidades sociales. No verlo así sería absurdo. Hay que ver cuál es el impacto que cada medida que toma el gobierno tiene sobre los distintos grupos y clases que conforman

Nuestra sociedad, porque, en último caso, los diputados están para defender los intereses de sus representados frente a las decisiones que tome el gobierno y para influir en éste de manera que tome decisiones que favorezcan a quienes votaron por ellos y no decisiones que los perjudiquen. Conque no se trata de posiciones populistas, ni populacheras ni politiqueras. Lo que están haciendo los diputados es lisa y llanamente cumplir con su tarea de contribuir en la construcción de un país más justo para todos. Lo que pasa es que a algunos mexicanos todavía les cuesta trabajo asimilar el avance de la democracia.

Así, hoy, el debate sobre el Fobaproa se ha convertido en un factor de importancia y repercusión nacional y en un aspecto determinante sobre el futuro de la democracia y de la justicia social en el país.