LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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ESTATIZACIÓN VS PRIVATIZACIÓN

1988.

Así por ejemplo hace unos días se tomó la decisión de vender la empresa “Grafito de México”, la única empresa productora de grafito y única abastecedora de las tres industrias fabricantes de lápices en el país; que no sólo trabaja con números negros, sino que además exporta 1300 toneladas, el 75 por ciento de su producción total a Estados Unidos.

En la misma situación se encuentran las compañías “Mexicanas del Cobre” y “Minería de Cananea” las cuales están ya listas para la venta e incluso en el caso de esta última, una operación de venta ya estaba prácticamente pactada pero se deshizo.

No se entiende cómo la principal productora de cobre en el país (Cananea) y una de las mayores (10) en el mundo que además, según los criterios establecidos por la SEMIP se considera “estratégica” vaya a ser vendida.

Se entiende menos, si consideramos que no es improductiva ni ineficiente, que trabaja con números negros y que produce una gran cantidad de divisas al país por exportaciones.

No es posible que el estado tome la decisión de dejar de participar en sectores como el de bienes de capital y limita su actividad en otros, que necesariamente son “estratégicos” y de los que necesita el país para su desarrollo tecnológico y menor dependencia externa. Así por ejemplo, se pondrán a la venta empresas productoras de tubos, barrenos de acero, máquinas y herramientas, electrometalúrgica, funciones de hierro y acero, procesadora de acero, productos químicos y farmacéuticos. Los Astilleros Ensenada, manufacturas metálicas pesadas, estructuras de acero, turbinas y equipos industriales y hasta la fábrica de tractores agrícolas sin contar con la ya conocida venta de los ingenios azucareros y el virtual desmantelamiento de la industria minera estatal en la cual el Estado sólo seguirá participando con 5 empresas mineras, desincorporando 10 entidades para concentrarse sólo en 5 de los 38 minerales cuya industrialización dejó de ser, mágicamente, estratégica para el Estado.

Además de que, al mismo tiempo, se reprivatizan, mediante concesión el 31 por ciento de toda la superficie territorial considerada como reserva minera; esto es, que de un total de 5 millones de hectáreas de reserva 2 millones 300 mil han pasado a manos privadas para su explotación.

Todo ello sin contar que en la próxima administración se continuará con este proceso de desincorporación paraestatal.

Es cierto que el sector paraestatal necesita una revisión y correcciones en su funcionamiento, aunque hay que partir del hecho de que muchas empresas tienen como fin el apoyo a las empresas privadas, vía subsidios, y por ello operan con números rojos, su fin no es la ganancia sino el apoyo a la producción.

Problemas de ineficiencia y corrupción existen en empresas tanto públicas como privadas y pueden ser eliminadas con esquemas de control y mayor preocupación por parte del propio gobierno.

En fin, que si se trata de correcciones se pueden hacer sin llegar necesariamente a la desincorporación de las empresas. La teoría del Estado Obeso es una falacia inventada por quienes tratan de cubrir con argumentaciones técnico-financieras los compromisos políticos que finalmente son los que han conducido hacia esta política de concesiones indiscriminadas a los inversionistas privados. Los enemigos del monopolio estatal no hacen público que están impulsando y consolando el monopolio privado.