LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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ESTABILIDAD MACRO Y CRISIS EN LA MICRO

1993

La economía mexicana parece aproximarse a un callejón sin salida. Las cifras macroeconómicas (inflación, tipo de cambio, superávit fiscal, PIB) señalan una situación bonancible. Por el contrario, las cifras microeconómicas (las que tienen que ver con cada unidad productiva en particular) aluden una situación francamente crítica.

Lo que el año pasado parecía ser una simple desaceleración, este año se manifiesta ya como una aguda recesión. Es decir, el deterioro de la dinámica económica ha ido en aumento y sigue. La recesión microeconómica se refiere fundamentalmente a la pequeña y mediana empresa. Aunque existen empresas de mayor tamaño que se encuentran en iguales o peores condiciones.

Todo confabula en su contra: la competencia extranjera, la falta de financiamientos con bajas tasas de interés y, desde luego, la caída vertical de la demanda.

A estas alturas es interesante preguntarse cómo se sostiene la paradoja de una estabilidad macro y una crisis micro. Y en la respuesta no podemos dejar de decir que justamente la bonanza macro está sustentándose en (es decir se da gracias a) la crisis micro. Las variables manipulables para sostener la estabilidad de precios y el tipo de cambio han sido básicamente: la demanda que se ha contraído para bajar los precios y las tasas de interés que se manejan al alza para atraer capitales extranjeros.

Así, como se ve los elementos que permiten, dan fuerza y sustentan la estabilidad macro son los mismos que producen, generan la crisis micro.

La pregunta sería si es posible revertir esta situación. Es decir, si un impulso sostenido a la demanda y una devaluación de la moneda no serían elementos que permitirían resolver la crisis micro. Desde luego existe un costo que pagar de tomarse esas medidas. Pero es bueno preguntarse si no estaría más que compensado lo que se pierda con lo que se va a ganar. Es decir, como decía Dornbusch hace unos meses, un poco de inflación no nos haría daño porque además, a cambio se estaría dinamizando la economía.

La angustia en lo micro ya raya en la desesperación: tiendas que no venden, fábricas que no producen, trabajadores que se quedan sin empleo, empleados con sueldos que no pueden incrementarse, etc.

Hace unos días en declaración pública José Luis Enríquez, líder cetemista se quejaba de que muchos empresarios presentaron su declaración de impuestos con cero de utilidades. Y argumentaba que eso era táctica para no pagar el reparto de utilidades. Sin descartar que alguien esté actuando de mala fe para evadir sus responsabilidades, lo más seguro es que las declaraciones sean fehacientes. Basta ver la situación de las empresas locales para comprobarlo. Basta ver el constante recorte de personal. Basta ver el cierre de establecimientos de todo tipo.

Incluso empresas comerciales de reconocida antigüedad y gran tamaño se ven enfrentadas a una brutal caída en sus ventas. Es indudable que la actual política económica ha beneficiado prioritariamente al empresario nacional. Pero no a todos los empresarios. Mucho menos o de plano nada a los pequeños y medianos. Aquellos que dependen del mercado interno para sostenerse. Y es a estos a quienes se les revierten los efectos de esa política que al no beneficiar a los trabajadores los deja sin consumidores.

Otra vez debemos advertir que para salir de la crisis micro debemos fortalecer el mercado interno. Se necesita estimular la demanda. Porque en una situación recesiva los empresarios, al ver caer sus ventas, tienden a bajar sus precios en un afán por ganar consumidores. Por este mecanismo se ha disminuido la inflación del país, el problema es que los precios ya no pueden reducirse más pues dejarían de cubrir los costos. Y por otro lado, es tan escaso el ingreso de los consumidores que aun con precios bajos no pueden consumir.

A estas alturas hay que decir qué es lo prioritario, qué es lo que queremos: estabilidad MACRO o crecimiento y consolidación MICRO. Sin descartar que éstas no tienen por qué ser excluyentes. De hecho sólo lo son en el marco de la actual política económica, lo cual resulta aberrante y anticientífico.

En plena época de la modernidad no hay, todavía, ideas modernas para solucionar la (esa sí moderna) contradicción entre lo macro y lo micro. Producto puro y legítimo del actual grupo en el poder.