LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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ESE LARGO CAMINO ANDADO

1986

Después de un largo camino recorrido por el actual gobierno de la República, sosteniendo que lo más conveniente para la economía del país es pagar sus compromisos de deuda con el exterior y acatar las disposiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en materia de ajuste interno de la economía, ha surgido por fin dentro de las mismas esferas gubernamentales, una voz disidente, proponiendo nuevas fórmulas para la solución de la crisis, a través de la conducción de nuevos caminos. Extraña saber que esa voz surge del Comité de Asesores Económicos del Presidente de la República, no extraña sin embargo, tanto, pues la situación económica del país ha llegado a ser tan grave que hasta los economistas conservadores de la corriente monetaria como Leopoldo Solís (Presidente de dicho Comité) tienen que aceptar que seguir el sometimiento a la nación a los programas de ajuste elaborados ex profeso por el FMI pueden acabar con nuestra planta productiva. Y concretamente éste es uno de los planteamientos principales que hacen los asesores presidenciales; romper definitivamente con el FMI para tener la libertad suficiente para implementar nuevos programas económicos que no sigan dañando la estructura económica del país, aunque esto obligue a negociar la deuda directamente con los bancos acreedores.

Uno de los puntos fundamentales de la actual estrategia económica seguida por el gobierno ha sido el combate a la inflación, prioridad número uno de la política económica, y en aras de lo cual se han tomado medidas tales como la restricción severa del crédito y la reducción del déficit financiero de los bancos podrían ser canalizados mediante créditos al público usuario (empresarios urgidos de liquidez) de ahí tal restricción.

En 1983 se alcanzó un déficit equivalente al 5% del PIB; para 1985 fue del 10% aunque se había anunciado que sería del 5%; para 1986 la meta es la misma (5%), sin embargo, los asesores consideran que al finalizar el año, dada la caída de los ingresos petroleros y el aumento de la inflación que calculan llegará al 100% se tendrá un déficit financiero equivalente al 13% del PIB; de donde resulta que para que el programa de ajuste del FMI tenga éxito hay que implementar medidas que están fuera de nuestro alcance, por lo que no sólo no se han alcanzado los objetivos del programa sino además se ha deprimido tanto la economía, que está al borde del colapso, apunto de alcanzar daños que pueden ser irreversibles. Por lo anterior este Comité sugiere que la prioridad para el año de 1986 sea la protección y el impulso a la economía mediante medidas que la reactiven, aunque con ello se le ceda terreno a la inflación, pues consideran más grave, y de hecho lo es, la destrucción de la planta productiva que un nivel mayor de inflación. Para este fin habrá de darse una liberalización del crédito cuya restricción es uno de los elementos más nocivos y aceptar que los niveles del déficit financiero no pueden bajar mas allá del 12 o 13% (querer alcanzar niveles por debajo del 10% implicaría reducir por lo menos en un 40% en términos reales el gasto público programable). Será muy difícil que el FMI acepte estas condiciones y de no hacerlo, el Comité recomienda romper con ellos, pues de lo contrario, más grave será nuestra crisis.

Un gran terreno ha ganado la nación con esta nueva posición, esperaremos que el gabinete económico, lo tome en consideración a pesar del disgusto que le causa por disentir de la posición oficial. Pero más vale reconocer los desaciertos públicamente que mantener posiciones que han demostrado, han dañado la estructura económica del país. El Presidente de la República, la máxima autoridad, tiene la palabra.