LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL PECE: ESTRATEGIA AGOTADA

1989.

Próxima se encuentra la conclusión del Plan concertado para la Estabilidad y Crecimiento Económico, más conocido como PECE. Los últimos días de este mes habrán de reunirse empresarios, trabajadores y gobierno para analizar las nuevas estrategias a seguir. Lo más probable que suceda es que se reconfirme el compromiso adquirido y se firme el acuerdo por un período más.

El gobierno es sin duda el más interesado en que eso suceda, no sólo porque los acuerdos derivados del pacto son parte insustituible de su política económica, sino porque además de esa forma logra aplicar ésta sin que parezca una imposición.

Es inobjetable que el objetivo fundamental del PECE de reducir la inflación se ha logrado. Según datos del Banco de México, de mayo de 1988 a mayo este año, el Índice de Precios al Consumidor se incrementó en tan sólo 18.5% que en nada se le parece al incremento de 179% que tuvo dicho índice de febrero de 1987 al mismo mes de 1988.

Sin embargo, a pesar de haberse reducido la inflación, los problemas de la economía siguen sin ser resueltos y, lo que es peor, se han agravado. Por eso es que ha sido y seguirá siendo criticada una estrategia de gobierno que centre como objetivo único la reducción de la inflación a costa de lo que sea.

Lo más grave es que, a pesar de la reducción en el incremento de los precios, el deterioro del poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores ha continuado sin freno alguno. La estrategia de reducir la inflación provocó una redistribución regresiva del ingreso que no sólo ha llevado a la miseria a miles de mexicanos, sino que además ha reducido las expectativas de una reactivación económica por la contracción del mercado interno.

De 1982 a 1987, el poder adquisitivo se deterioró en cerca de un 50% a pesar de que el salario nominal mostró incrementos más o menos paralelos al incremento de la inflación. En 1988, sin embargo, la inflación anual fue aproximadamente de 60%, pero el salario mínimo nominal sólo se elevó en 38%. En 1989 la carrera la siguen ganando los precios, hasta el momento la inflación ha crecido 10.1%, mientras que el salario lo ha hecho en sólo 8.0%. No hay que olvidar, además, que el índice inflacionario es un promedio del crecimiento de los precios a nivel nacional. Pero visto más a nivel particular, podemos observar que ha habido rubros que han crecido por encima del índice general de precios, rubros que afectan directamente a los grupos de más bajos ingresos. Por tanto, a pesar de la reducción de la inflación, no ha habido un beneficio efectivo en el poder adquisitivo del salario.

Tan cerca de la revisión del PECE, lo comentado arriba hay que verlo como un riesgo muy grave, pues los precios se han mantenido artificialmente contenidos y los empresarios claman por incrementos substanciales que podrían concretizarse.

Lo cierto es que el gobierno debe buscar nuevas estrategias para controlar la inflación y abandonar paulatinamente el PECE. Estrategias que no se centren en la contención salarial como el eje alrededor del cual gire la contención de los precios. Estrategias que, además, no hagan depender el mejoramiento del bienestar de los mexicanos de la renegociación de la deuda.

Si el PECE se extiende por más tiempo, más larga será la agonía de la economía. este ya logró su objetivo: reducir la inflación, por tanto como estrategia ya se agotó porque ya no puede dar más. Ahora la consigna es crecer. La pregunta es: ¿sentó las bases el PECE para iniciar una etapa de crecimiento estable y sostenido? Yo diré (como el poeta)... que no, fatalmente que no.