LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL INFORME: HECHOS Y CIFRAS

1989

A once meses de gobierno, Carlos Salinas de Gortari concurrió ante el Congreso de la Unión a rendir su primer informe de gobierno. Heredero de un Plan de gobierno, del cual él fue, en su papel de Secretario de Programación y presupuesto, uno de los principales artífices. Presentó resultados de su gestión a la nación. Los resultados de lo logrado por el Pacto para la Estabilidad y Crecimiento (PECE) y de la puesta en práctica del Plan de Desarrollo (PND). No se dice, no se dijo de los desalentadores resultados que dan cuenta del adelgazamiento de un programa coyuntural y de la imposibilidad de orientar la economía a cumplir con los objetivos del PND.

En lo que va del actual sexenio, el salario mínimo, del que viven más del 50% de la población nacional, tuvo dos incrementos, uno en enero, del 8% y otro en julio del 6%, sumando un incremento acumulado del 14%, lo que no permitió saciar la pérdida del poder adquisitivo acumulado en años anteriores de fuerte contracción salarial y que además sufrieron un mayor deterioro debido a una inflación acumulada del 15.5% de diciembre de 1988 a la fecha. Salario mínimo que por otro lado, según la empresa de consultoría Macro Asesoría Económica es menor en un 50% al existente en 1980 (en términos reales). Sin contar con que existe una inflación subterránea que ha mermado aún más los ingresos de la población que lo que las cifras oficiales permiten observar. Al tiempo que los empresarios exigen ya aumentos en los precios en sus productos, reprimidos por la concentración, no sin razón, ya que de una u otra forma, muchas empresas han tenido que absorber, sin repercutirlo en los precios, incrementos en sus insumos, muchos de ellos de importación cuyo costo se eleva diariamente por el deslizamiento del tipo de cambio y han observado fuertes caídas en sus ventas por la excesiva competencia externa y la contracción del mercado interno.

Casi al punto y contraviniendo el acuerdo signado en julio de este año para mantener vigente el PECE, el gobierno ha faltado a su compromiso de no modificar sus precios y tarifas hasta antes del 31 de marzo de 1990, y con una actitud que desmoronó el ánimo del país, incrementó las tarifas del servicio eléctrico y según declaró el Secretario de Hacienda Pedro Aspe Armella, en la reciente clausura del Congreso Nacional de Economistas, “precios y tarifas del sector público serán aumentados en el corto plazo” para con ello (hágame el favor) “consolidar el abatimiento de la inflación” (El financiero 30 de octubre de 1989).

Uno de los mayores logros de la actual administración es el crecimiento obtenido en el Producto Interno Bruto (PIB) que durante el primer semestre mostró un incremento de 2.4%, que si bien representa un avance considerable, ha sido desigual y no ha servido como un elemento de arranque de la economía en su conjunto. Así, por ejemplo, mientras que la industria manufacturera creció un 5.8%, el sector agropecuario, caza y pesca decreció un 0.9%. E incluso dentro de la propia industria manufacturera, el crecimiento fue desigual, ya que mientras la rama de productos metálicos básicos, maquinaria y equipo creció un 12%, la rama de textiles, vestidos, cuero y calzado y la de madera y sus productos registraron caídas de 1.7% y 3.3% respectivamente. Esto se evidencia en el hecho de que un gran número de empresas trabajen por debajo de su capacidad instalada, como la pequeña y mediana industria, que según la Canacintra, trabaja actualmente al 50% de su capacidad o la industria de la lana que ocupa tan sólo el 6% de dicha capacidad.

La capacidad para crecer a ritmos más acelerados o evitar los rezagos ha sido entre otras cosas, producto, según los propios industriales, por el indiscriminado y acelerado proceso de adelgazamiento del Estado que ha provocado rompimiento de cadenas productiva y cierre o quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas. Además de que el mercado interno se ha contraído a niveles que han desestimulado por completo la inversión productiva. Por lo que las ramas productivas que han logrado un crecimiento lo han hecho gracias a que han orientado su producción a la exportación.

Quizá uno de los elementos que mayor impacto ha tenido sobre la economía del país ha sido precisamente la reducción-redistribución del gasto público y su política de desincorporación de empresas paraestatales. Gracias a dicha reducción el déficit financiero público, fue de 11.1 billones de pesos en el primer semestre del año, 50% menor al que se presentó en el mismo período del año pasado. Lo que no significa que el gasto público en general se haya reducido, sino que se incrementó en algunos renglones y en otros se redujo, en tanto que, el incremento en la recaudación fiscal y la baja en la tasa de interés disminuyó el déficit en relación al año anterior.

Así, podemos ver, que el gasto público muestra una elevada concentración en lo que se refiere al pago de la deuda pública, tanto interna como externa, renglón en el que se han ejercido 30 billones 494 mil 500 millones de pesos, es decir, el 56% del total del gasto ejercido en el período de referencia que ha sido de 54 billones 851 mil 800 millones de pesos, cantidad que contrasta con los 666 mil 100 millones de pesos, esto es, el 1.2% del gasto total, que se destinaron para obras de inversión, lo que explica el amplio deterioro de la infraestructura nacional y la cancelación de programas de salud y educación.

Toda esta situación ha repercutido en los niveles de empleo. Según estimaciones del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, existe actualmente un desempleo abierto de ocho millones de personas, que sumados al número de subempleados y gente con empleo disfrazado alcanzaron ya la abultada cifra de 19 millones de personas, lo que significa que el 62.5% de la Población Económicamente Activa no tiene un empleo fijo o se encuentra subempleado. Este hecho se refleja en el incremento explosivo de la llamada economía “subterránea” o “informal”que es posible palpar al salir a la calle y ver las aceras llenas de puestos donde se venden toda clase de artículos o al encontrar vendedores ambulantes andando por las calles vendiendo barajitas y productos de contrabando y limpiaparabrisas y demás etcéteras, aunque también se incluyen en ella las pequeñas unidades productivas artesanales o manufactureras al margen de la Ley, la prostitución y el narcotráfico. la importancia que ha alcanzado dicha economía “informal” lo revela el hecho de que actualmente representa el 40% del PIB y tiende a incrementarse principalmente por la falta de oportunidades de empleo. Por otra parte las medidas derivadas del proyecto gubernamental bien definido para orientar la economía hacia el exterior, a través del impulso a las exportaciones y la apertura a las importaciones han provocado serios problemas en el sector externo de la economía ya que de enero a junio de este año las exportaciones crecieron en promedio de un débil 7.6% en tanto que las importaciones se incrementaron 34.4%.

En la administración de Carlos Salinas de Gortari destaca el incremento de las exportaciones de petróleo crudo que crecieron 14% en el período y las manufacturas un 12.6% aunque las agropecuarias cayeron un 12.6% y las extractivas un 5%, lo cual ha impactado seriamente la balanza comercial. De modo que el superávit comercial, según un análisis de la Revista Expansión (octubre 1989 No. 526) el primer semestre del año fue de tan sólo 162.9 millones de dólares, lo que implica una reducción del 93.2% con respecto al mismo periodo del año anterior. Déficit que además, se explica primordialmente por el incremento de las compras al exterior de bienes de consumo que registraron un crecimiento de 144.4% durante los primeros seis meses del año, en tanto que las importaciones de bienes intermedios y de bienes de capital crecieron 25.2 y 25.8% respectivamente; lo que hace previsible, ya, un saldo negativo en la cuenta corriente de la balanza de pagos de alrededor de 5 mil 500 millones de dólares. De donde se puede inferir que dicho déficit se explica principalmente por la explosiva demanda de la importación de alimentos ante la crisis agrícola que sufre el país y en términos secundarios por el incremento en la demanda de bienes e insumos para la planta productiva.

Es importante señalar además que la caída de las exportaciones se ha manifestado de forma ampliamente evidente a través del Coeficiente del Desempeño Exportador (CDE) el cual en 1987 era de 0.26, en diciembre de 1988 fue de 0.04 y en julio de 1989 llegó a un insignificante 0.01 (lo que significa que el superávit comercial representa el 1% de total del comercio exterior de México en este año).

Por otra parte es importante destacar que el tan mencionado esfuerzo exportador adolece también de un sesgo concentrador, es decir, que las exportaciones se encuentran poco diversificadas y esto hace más vulnerable la posición del sector externo del país. Así, durante el año, la exportación de petróleo crudo concentró el 32.3% del valor de las exportaciones totales del país, mientras que tan sólo 49 productos genéricos más contribuyeron con un 55%, es decir que el 87% del valor de las exportaciones se concentró en 50 productos genéricos.

Finalmente dos aspectos relacionados con el exterior no logran materializarse para darle a la economía el supuesto impulso que deberían de darle, pues por un lado pese a que en lo que va del año se han autorizado 2.000 millones de dólares de inversión extranjera, apenas han ingresado 562 millones de dólares como nuevas inversiones. Por otro lado, no se define aún el acuerdo con los bancos acreedores y el triunfalismo de unos meses, se han convertido en incertidumbre para los inversionistas y en una clara evidencia de que más que buscar una reducción de los adeudos lo que el gobierno busca son nuevos financiamientos.

Así, entrampado en el ser sin ser, el PECE “hace agua” y los controles a los precios son cada vez más difíciles de mantener ante el descontento social porque no se autorizan nuevos incrementos al salario de los trabajadores. Y los objetivos del PND de “aumentar el nivel de empleo y salarios reales propiciados por el crecimiento económico” se siguen postergando y así como marcha la economía parece cada vez más difícil poder conseguirlos y reactivar la economía, conciliando crecimiento económico con incremento del empleo (lo que aún no se da) del salario real (lo que aún no se da) del abasto de bienes y todos ellos con un bajo ritmo de incremento en los precios. Conciliando, es decir, propiciando la concurrencia de los dos grupos de fenómenos económicos en el mismo momento y espacio principalmente, crecimiento económico, salario real e inflación. Ese es el dilema, ese el reto de Salinas de Gortari. El suave aterrizaje, el abandono de los “pactos” y por tanto de la ficción creada por los controles; el paso a una economía sana que crezca y se desarrolle en todos los sentidos.

Por lo menos este primer informe de gobierno, no dijo cómo, no dijo cuándo, no dijo por qué ahora resulta que siempre ya no funcionó la estrategia; ahora que ya no hay a quién culpar, pues tanto trabajadores como empresarios y gobierno aparentemente han cumplido. Ahora que hay que redefinir el rumbo para no desatar otra crisis de mayor magnitud.

Tampoco dijo cómo ni cuándo podrán los legisladores establecer el diálogo que él mismo ha ofrecido y al cual se niega cuando acude ante el Congreso de la Unión, cuando existe la posibilidad de ese diálogo, pues después no vuelve a presentarse ante el pleno del Poder Legislativo, poder que tiene todo el derecho de pedirle cuentas de sus actos cuando lo considere conveniente. Eso fue lo que no se dijo ni hubo en el informe.