LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL GRADO DE INVERSIÓN Y LAS EXPECTATIVAS ECONÓMICAS

11 de febrero de 2002

La semana pasada la agencia calificadora de deuda Standard and Poor´s otorgó el grado de inversión a México, lo que significa un reconocimiento internacional respecto a la solvencia financiera y a la solidez de la estabilidad económica del país y representa una señal de bajo riesgo de inversión para los inversionistas extranjeros.

Esta decisión, provocará que los flujos de inversión extranjera hacia nuestro país se incrementen debido a una mayor confianza internacional. Sin embargo, es probable que esto no represente ninguna mejora en términos de producción, empleo, crecimiento económico y bienestar social. Es decir, los signos negativos de recuperación económica no cambiarán con el grado de inversión.

La falta de relación entre lo que pasa en el mercado financiero y lo que sucede en el mercado productivo se puede observar al considerar que el grado de inversión se obtiene a pesar de que durante el año pasado el PIB tuvo un crecimiento negativo del 0.2 por ciento y por el hecho de que la previsión de crecimiento para este año no cambia por el hecho de haber obtenido dicha calificación.

De hecho es muy probable que las cosas empeoren al interior del país ya que se espera que la inflación este año sea mayor a la prevista, debido al incremento de las tarifas eléctricas, lo que sin duda tendrá un impacto negativo sobre el bienestar de la población. Al mismo tiempo, con el fin de mantener bajo control la inflación, el Banco de México ha decidido incrementar el “corto monetario”, es decir, reducir la liquidez de la economía. Esta medida, tendrá efectivos recesivos muy importantes ya que traerá como consecuencia la disminución del dinero disponible para realizar transacciones comerciales y representa una reducción de los recursos que los bancos tendrán para otorgar créditos a las empresas y a las personas. Además de que tiene un efecto inmediato sobre las tasas de interés ya que provoca que se incrementen.

De igual modo se ha dado a conocer que la inversión fija bruta mostró una caída del 11% en términos reales, durante el año pasado. Esta variable mide la capacidad productiva del país, ya que se refiere al gasto en bienes de capital que realizan las empresas. La caída significa una pérdida de esa capacidad, sobre todo si se considera que las compras de maquinaria y equipo disminuyeron en un 16.5%.

Así pues, la calificación de confianza en el país que otorga el grado de inversión, llega a pesar de que las condiciones económicas han sido adversas, es decir, en plena recesión y justamente a pesar de que durante este año dichas condiciones se van a mantener. Esto es una señal en el sentido de que el mayor volumen de inversión que vendrá al país no representará ningún beneficio para la población nacional.

El grado de inversión tiene que ver con la posibilidad de hacer buenos negocios en el mercado financiero, pero no se relaciona con el hecho de que pueda haber más empleo o que se incrementen los ingresos de las personas, o que las empresas vayan a tener mayores niveles de ventas durante el año. No, la medida habla de la solvencia del país, del bajo riesgo que existe para participar en la compra de títulos de deuda, en la Bolsa de Valores. Nada más. Tal vez algunas empresas mexicanas se beneficiarán porque podrán emitir deuda que colocarán en el mercado financiero, para poder financiarse. Pero eso es nada frente a la amplísima carencia de crédito que existe, sobre todo en empresas pequeñas y medianas que no son emisoras de deudas y que, en cambio, sufrirán las restricciones crediticias derivas del corto monetario.

Así, pues, aunque se antoja celebrar la obtención del grado de inversión otorgado a México, no se crea que hay mucho de qué alegrarse. Las cosas para las mayorías del país van a seguir igual y con mucha probabilidad, a empeorar.