LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL BALANCE FINAL DE UN SEXENIO

1994

El país está en peligro. A punto de finalizar el sexenio los acuerdos propuestos por el Presidente Salinas se han quedado sin cumplir y con ello ha quedado comprometido el futuro del país. Hoy, quizás en peores condiciones que hace seis años.

En su discurso de toma de posesión el presidente Salinas propuso tres acuerdos: Ampliar la vida democrática. Una recuperación económica y el mejoramiento del bienestar popular.

El discurso oficial afirma que en el balance de los seis años de gobierno el balance es positivo. Si lo es, empezaré a pensar que vivo en otro país distinto al del discurso.

En aquel memorable discurso de toma de posesión del 1 de diciembre de 1988 decía el presidente Salinas "La garantía más urgente en el ámbito político es la transparencia de los procesos electorales.(...) Garanticemos a todos que su fuerza política (...) será contada y reconocida por todas las partes" Hoy se puede decir que aún no contamos con esa garantía. Y que, a pesar de la mayor presencia de la oposición en puestos de elección popular no podemos hablar de esa prometida transparencia de los procesos electorales y menos de una verdadera vida democrática. Por desgracia, la competencia política se ha convertido en conflicto social por una falta de voluntad de parte del gobierno para, precisamente, reconocer el avance de las fuerzas políticas opositoras al gobierno.

Dentro de su propuesta democrática decía en esa oportunidad, el entonces presidente entrante que la competencia política "Representa la oportunidad histórica para modernizar al Partido Revolucionario Institucional, renovando prácticas y procedimientos y fortaleciendo principios y propósitos”.

Creo que es evidente, a la fecha, que tal propósito no se cumplió y que se dejó pasar esa "oportunidad histórica". Las prácticas y procedimientos dentro del PRI siguen siendo las mismas. Y lo que es peor, se han envilecido a tal grado de que sus miembros se han visto envueltos en la sospecha de cometer actos de violencia en lo que se ha vuelto una lucha descarnada por el poder. Justamente por la incapacidad de este instituto político para cambiar sus obsoletos e improcedentes mecanismos de participación y representación política.

El segundo acuerdo prometía la recuperación económica. Dentro de esta propuesta decía el presidente Salinas. "Expandiremos el mercado interno aumentando el empleo y fortaleciendo gradualmente, en la recuperación, el poder adquisitivo de los salarios...".

Los resultados fueron adversos. El Producto Interno Bruto (PIB) apenas creció un 15.3% en todo el sexenio. El que es extremadamente reducido comparado con, por ejemplo, el gobierno "populista" de López Portillo que fue del 42.2% en todo el sexenio. El PIB por habitante apenas creció un 3.9% en los seis años de gobierno del presidente Salinas, mientras que en el mismo sexenio de referencia anterior creció un 20.5% . El salario mínimo real cayó en un 19.5% y el desempleo aumentó a casi 10 millones de mexicanos. (Datos publicados por José Luis Calva. El Financiero, 3 de junio de 1994).

"El motor del nuevo crecimiento vendrá en lo fundamental del ahorro interno" decía el presidente Salinas. Tampoco pudo cumplir su propuesta. En realidad el escaso crecimiento se basó en el ahorro externo. La deuda externa se incrementó de 96 513 millones de dólares (MD) en 1988 a 117 383 MD en 1994, según la fuente citada arriba. En tanto que la inversión extranjera creció de 20 930.3 MD en 1988 a 94 007.2 MD en 1993, de los cuales el 56% es inversión en cartera. Es decir "dinero caliente" que viene y se va con enorme rapidez dado su carácter especulativo, y en el cual se basa la estabilidad y el crecimiento económico.

El ahorro interno no pudo fortalecerse puesto que no se fortaleció ni el empleo, ni el salario ni el mercado interno. Al contrario este último sufrió una contracción histórica. Ahí están para constatarlo las miles de empresas que han cerrado por falta de ventas.

El tercer y último acuerdo es el del mejoramiento del bienestar popular. Propósito en el que de manera más evidente falló el actual gobierno. Y con ello su propósito de brindar justicia social. Pues ya lo decía el presidente Salinas en ese mismo discurso. "Sin crecimiento no hay posibilidad de justicia o de hacer realidad la potencialidad que tenemos para elevar nuestra calidad de vida". El poco crecimiento que hubo no fue suficiente para lograr tal objetivo.

Es más, fue tan escaso que el bienestar social tuvo un fuerte retroceso. Mídase esto por la falta de empleo, el deterioro salarial, la pérdida de poder adquisitivo del dinero, y la profundización de la inequidad en la distribución del ingreso y el aumento de la pobreza. A pesar de que, a decir del presidente Salinas la erradicación de la pobreza sería una prioridad social de su gobierno y en él concentraría recursos y esfuerzos y cuya atención, según sus propias palabras "...ya no admite ni titubeos ni posposiciones".

Tampoco consiguió convertirse en lo que quería con relación a los campesinos. Según afirmó hace seis años: "Seré promotor del nuevo modo de vida campesino, para que su trabajo se traduzca en ingresos justos y bienestar". Hoy lo sabemos, eso no sucedió.

"El propósito medular de la Revolución Mexicana, que es el de la justicia social, no ha sido alcanzado", dijo el presidente Salinas hace seis años. Hoy estamos igual, sigue sin alcanzarse ese propósito. Su gobierno fue incapaz de hacerlo.