LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

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EL AJUSTE ECONÓMICO POSTERGA LAS METAS DE CRECIMIENTO Y BIENESTAR

23 de marzo de 1995

La situación económica del país se vuelve día a día más grave. Lo peor es que no hay expectativas de corto plazo que indiquen que pueda existir una tendencia a la mejoría. Por el contrario, los problemas económicos se agravarán durante, por lo menos, todo este año.

Y es lógico que esto suceda. Los cálculos conservadores del gobierno ubican a la tasa de crecimiento económico en el -2 por ciento anual y a la tasa de inflación alrededor del 42 por ciento.

Lo cierto es que es de esperarse una caída más significativa del crecimiento económico ya que una de las metas del gobierno es volver prácticamente inexistente el déficit en cuenta corriente. Y eso sólo puede lograrse reduciendo las importaciones. Pero como las importaciones son un componente fundamental del crecimiento económico, entonces éste sufrirá un deterioro muy amplio. Mayor al aceptado por el gobierno, según cálculos de analistas y empresas de consultoría.

Y la inflación, por otro lado, tiene un conjunto de impulsores al alza que hacen difícil pensar que no llegará, por lo menos, al 60 por ciento. Esto porque los incrementos recientes a los precios y tarifas del Estado y al Impuesto al Valor Agregado (IVA), han generado un profundo impacto en el resto de los precios, sobre todo en productos básicos, en algunos hasta de más del 50%.

Pero, además, el factor incertidumbre está jugando un papel fundamental para fijar los precios. Como el PARAUSEE no parece obtener éxito, el precio del dólar sigue alto y las tasas de interés siguen subiendo. La perspectiva de los empresarios es de que no se sabe qué va a pasar. Y por precaución se incrementan los precios por encima del incremento proporcional al impacto del aumento de los otros precios.

Desde luego, si los salarios no se incrementan y el desempleo hace caer el ingreso, los precios tendrán que reducir su ritmo de crecimiento, pero, antes se incrementarán todo lo que se pueda. La pregunta que podemos hacernos ahora es ¿qué o quiénes harán reactivar la dinámica económica?.

La sola estabilidad de los mercados financieros no asegura, por sí misma, que la economía empiece a crecer. Por cierto que si la mentada estabilidad no llega, el escenario aquí descrito podría ser peor, porque significaría un dólar más caro y tasas de interés más altas.

Pero, aun suponiendo que habrá estabilidad, los efectos multiplicadores negativos de la crisis no permiten reconstituir el crecimiento de inmediato.

Lo que es peor, si antes de esta crisis renovada, (que no nueva), las condiciones de desempleo, bajos salarios y escaso bienestar social, hacía imperativo un crecimiento muy elevado del producto para revertir esa situación. Encaminar nuevamente al país en la senda del desarrollo, implicará, ahora, un reto todavía mayor y requerirá por lo menos, o crecer a un ritmo mayor al que se tenía planteado en un inicio (esto es por encima del 6% anual) en el mismo número de años, o tener una tasa de crecimiento más baja a costa de alargar por más tiempo la recuperación económica.

Lo deseable es lo primero, pero no más probable es lo segundo. La economía mexicana saldrá de esta crisis muy lastimada y será difícil crecer tan rápido. Por lo tanto, el segundo escenario se hará presente, lo que significa postergar por más tiempo la solución de los problemas de desempleo, bajos salarios y bienestar social. Lo que hace más incierto que esto suceda, porque en el largo plazo todo puede pasar, hasta una nueva crisis.