LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

LA ECONOMÍA MEXICANA. CRISIS Y REFORMA ESTRUCTURAL. 1984-2006

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

CRÉDITO PRODUCTIVO Y RECESIÓN DEL MERCADO INTERNO

8 de abril de 2000

La incapacidad del mercado interno para recuperarse y servir de fundamento para propiciar un proceso de desarrollo en México, tiene su explicación, en una política monetaria profundamente restrictiva que ha limitado severamente la disponibilidad del crédito y ha encarecido la tasa de interés para préstamos de todo tipo.

De acuerdo con datos publicados por el INEGI, de 1995 a 1999, el volumen total del crédito para financiar actividades productivas se redujo en un 31%, aunque el impacto de esta reducción, fue distinto para cada sector productivo. Así, para los servicios y el sector agropecuario el volumen de crédito otorgado se redujo en un 50% y 44%, respectivamente. En cambio para la industria se redujo en un 34% y para el sector bancario la reducción fue de apenas el 24%. Este cambio diferenciado provocó que la estructura del crédito cambiara significativamente a favor del sector bancario, quien ha sido el beneficiario de esta política restrictiva ya que su participación dentro del total del crédito otorgado se incrementó del 61.2% a un 67.9%. Las actividades industriales, apenas modificaron su participación del 15.1% al 14.6. En cambio los servicios redujeron su participación de un 20.1% a un 14.6%$, en tanto que las actividades agropecuarias mostraron un descenso del 3.6% al 3%.

De este modo, es posible observar que la reducción del crédito ha perjudicado, principalmente, a las actividades agropecuarias y a los servicios, dos rubros que se encuentran directamente ligados a la producción para el mercado interno. Rubros que comparativamente no sólo se les redujo más el crédito sino que, además, redujeron su participación en el total del crédito otorgado. En cambio la industria tuvo una reducción menor, pero es una actividad ligada con la producción para la exportación y no tanto para el mercado interno. En tanto que el sector bancario fue el menos perjudicado, seguramente debido las precarias condiciones en que se encuentra.

De aquí se puede concluir que el crédito ha dado prioridad al mejoramiento del sistema financiero que al sistema productivo y que, dentro del sistema productivo han tenido preferencia las actividades relacionadas con el mercado externo en detrimento de las relacionadas con el mercado interno. De esta manera se entiende por qué el sector servicios y el agropecuario reducen en este mismo período su participación dentro del Producto Interno Bruto (PIB), en tanto que la actividad industrial, en particular las manufacturas, ganaron peso dentro del PIB (El Financiero, 2/marzo/2000).

De igual modo es posible afirmar que debido a la política monetaria restrictiva entre 1997 y 1999, desaparecieron de la escena económica cerca de 27 mil micro y pequeñas empresas (El Financiero). 15/febrero/2000), que sin financiamiento les resultó imposible seguir operando en un escenario de contracción de la demanda interna. Empresas cuya característica esencial es que producen para el mercado interno y cuya desaparición alentó la recesión interna.

Desde luego, el efecto de la reducción del crédito no afecta de la misma manera a todos los productores. El cierre de las fuentes de financiamiento bancario ha dado lugar a un proceso de Desintermediación financiera, es decir, la apertura de fuentes de financiamiento no bancario. Proceso en el que las micro, pequeñas y medianas empresas no pueden participar debido a su tamaño, en tanto que las grandes empresas sí tienen la posibilidad de utilizarlo. En la medida que son las grandes empresas las principales exportadoras, se puede concluir que las actividades ligadas al mercado externo no han perdido, por esta vía, la posibilidad de seguir contando con financiamiento en contraste con lo que les sucede al resto de las empresas. Por esta razón es que se vuelve más desigual el crecimiento económico, a favor de unos cuantos grupos corporativos y en detrimento de una inmensa cantidad de empresas de menor tamaño. Pero, también, a favor de las actividades de exportación en detrimento de las del mercado interno.

Para solucionar la recesión interna es necesario incrementar los volúmenes de crédito hacia las actividades productivas y reducir las tasas de interés que hasta el momento indican un elevadísimo costo del dinero. Sin crédito no habrá inversión y sin ésta no habrá ni crecimiento interno ni desarrollo, ni mejoramiento masivo del desempleo ni solución a la pobreza del país.

Los cambios están esperando.