SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

Hilario Barcelata Chávez

Volver al índice

 

 

 

 

LOS SALARIOS Y LA PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO.

15 de junio de 2002

En los últimos años el deterioro de las percepciones salariales ha sido una costante. Ese ha sido el caso, también, de las remuneraciones a los trabajadores de la industria manufacturera, -que es el sector de mejores ingresos- que han sufrido una fuerte caída. El Índice de las Remuneraciones Medias en esta industria se redujo, en términos reales en un 8%, al pasar del 100.0% en el primer año a un 92.4% en el segundo. De igual modo se han visto reducidos los pagos por prestaciones sociales que reciben los trabajadores de esta industria, incluso a un nivel más bajo que los sueldos y salarios. Las prestaciones se cayeron del 100% en 1993 a 86.7% en 2002, es decir un 13%, lo cual indica un deterioro mayor que el de las remuneraciones totales.

Una argumentación que se ha dado como válida y que es utilizada para justificar la caída o el nulo crecimiento de los salarios es que la productividad de los trabajadores no ha crecido. Como los incrementos salariales deben corresponderse con el incremento de la productividad y se supone que esta no se ha incrementado, entonces, el salario no debe crecer. A este respecto vale la pena observar el comportamiento del Índice de Productividad de la mano de obra en la industria manufacturera, como un indicador que permite analizar la tendencia de la relación salario-productividad.

Según se desprende de la información ofrecida por Inegi, este indice de productividad se ha incrementado durante el período de análisis en un 46%. Esto indica que la tendencia del salario debería haber sido al alza para ese mismo período. Sin embargo, como puede verse en la gráfica de referencia, el Índice de Remuneraciones en la industria manufacturera, muestra una tendencia contraria –como ya se vió antes- de modo que mientras éste se reduce un 8% aquel aumenta 46%, lo cual demuestra que es falso el argumento de una restricción salarial, propiciada porque los trabajadores no son más productivos. De igual modo se observa una brecha que se abre y se expande entre salario y productividad que debe ser compensada con un incremento del primero, para que los trabajadores capten los beneficios del incremento de su productividad, que de otro modo va a para a manos de los empresarios, en forma de utilidades.