SALARIOS, EMPLEO Y POLÍTICA SOCIAL

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Hilario Barcelata Chávez

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LA DEBILIDAD AGRÍCOLA DE MÉXICO. MITO O REALIDAD.

Si la debilidad agropecuaria de México frente a E.U. es un mito, como dice el Secretario Derbez, seguramente los miles de campesinos que marcharon por las calles del Distrito Federal la semana pasada, han de ser fantasmas escapados de un relato de Juan Rulfo. O alguna especie de ilusión óptica colectiva. O a lo mejor si eran campesinos de carne y hueso, pero no protestaban, sino que le organizaron una magna recepción al Presidente Fox a su regreso de Europa, no más de puro agradecimiento que le tienen y por el gusto de volverlo a ver.

Para acabar con las confusiones y demostrarles a los señores campesinos que son unos “exagerados” veamos algunos datos que ilustran la situación real.

Primera diferencia. De acuerdo con un estudio de la Secretaría de Economía, -elaborado cuando Derbez todavía era su titular- la diferencia entre E.U y México en cuanto al tamaño de las tierras destinadas a la agricultura es abismal ya que lo que tiene México representa apenas el 21% de las tierras estadounidenses, pues cuenta con 192 millones 304 hectáreas, mientras E.U. tiene 915 millones 896. En lo que se refiere a la superficie sembrada también es enorme la diferencia: México tiene 21 millones 607 hectáreas que representan el 16% de los 129 millones 700 de E.U.

Segunda diferencia. El valor de la producción agropecuaria mexicana equivale al 14% de la norteamericana, ya que México produjo en 2001, un valor de 32 mil 738 millones de dólares contra 225 mil 800 millones de los estadounidenses

Tercera diferencia. El monto de las exportaciones agroalimentarias mexicanas representaron en 2001, el 16% de las estadounidenses, ya que fueron de 8 mil 271.3 millones de dólares, contra 52 mil 735 millones de dólares de E.U.

Cuarta diferencia. En México, más de 80 por ciento de las personas pobres vive en el campo y más de 2 millones de ellos son agricultores de maíz.

Quinta diferencia.. Estados Unidos exporta maíz a un precio 20 por ciento y el trigo a un 46 por ciento por debajo del costo de producción, ya que más del 40 por ciento de los ingresos netos de la agricultura provienen del gobierno federal de ese país bajo un esquema de apoyos directos, lo que les permite vender barato.

Sexta diferencia. Durante 2001 las transferencias fiscales a las actividades agrícolas en México representaron el 9% de lo que E.U. destinó al campo, pues en México ascendieron a 3 mil 551 millones de dólares, Mientras que las transferencias a los consumidores fueron de 5 mil 147 millones de dólares. En cambio Estados Unidos destinó 39 mil 504 millones de dólares a los productores y 22 mil 93 millones, lo que suma 61 mil 597 millones de dólares, que equivalen, en total, a casi siete veces más que en México.

Séptima diferencia. Por cada dólar con que el gobierno mexicano protegerá este año a sus productores agrícolas, principalmente campesinos, el de Estados Unidos destinará 6.6 dólares para el mismo fin.

Octava diferencia. Durante los próximos diez años, Estados Unidos destinará 248 mil 600 millones de dólares de subsidios a la agricultura, principalmente a ocho cultivos: algodón, trigo, maíz, soya, arroz, cebada, avena y sorgo. Ese monto significa un incremento de 80 por ciento comparado con la Ley Agrícola de 1996 y el incremento se da en respuesta a la apertura comercial del 2003. El gobierno mexicano, por el contrario no quiere saber nada de subsidios y como respuesta a la apertura, trata de convencernos de que la situación del campo es producto de la flojera de los campesinos y promete que “luchará incansablemente” para que “desaparezcan los subsidios del comercio internacional”, sin darse cuenta que esa es la única cosa que no puede hacer y que tampoco va a suceder, porque ni Estados Unidos, ni la Unión Europea van a dejar de proteger a sus productores agrícolas.

Esos son los datos sobre nuestra realidad. Quedan ahí para que el lector decida, si todo es un mito y hemos vivido engañados todo este tiempo.