LA ORGANIZACIÓN SOCIAL DEL TRABAJO Y LA PRODUCCIÓN EN MÉXICO EN LOS SIGLOS XIX Y XX

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL DEL TRABAJO Y LA PRODUCCIÓN EN MÉXICO EN LOS SIGLOS XIX Y XX

Jorge Isauro Rionda Ramírez

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EL KEYNESIANISMO EN MÉXICO

John Maynard Keynes es un economista inglés cuyos trabajos son un parteaguas en la teoría económica, demarcando la distancia entre el modelo liberal o de equilibrio con pleno empleo, y sus planteamientos conocido como esquema de equilibrio con subempleo. Su principal y más trascendental trabajo es la Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero (publicado en 1936).

El régimen de regulación keynesiano, conlleva por la álgida participación del Estado en la economía y fuerte sesgo ideologizante a favor de la social demócrata, misma que también otorga una mayor participación al Estado en la economía en la regulación de la empresa y el mercado, aspecto que viene en conflicto con los intereses de organizaciones empresariales, sindicales, corporativas como incluso con la Iglesia católica.

Es Estado, a razón de la crisis de 1929 – 1933 por influencia del pensamiento keynesiano, se encarga del la dirección de la economía, crece la economía pública y el sector público se vuelve cada día más representativo. El crecimiento es inducido por el Estado, el cual vela por el bienestar y la seguridad social. Del Estado revolucionario se pasa en los años 30 al estado benefactor.

La formación del Estado mexicano bajo las tesis keynesianas que son el sustento del Estado de Bienestar, la demanda externa creciente gracias a la recuperación de la economía estadounidense, como a la demanda que causa de petróleo, lo que crea la recuperación de su precio internacional, son el sustento de la salida de la crisis que en 1932 toca fondo.

Las políticas keynesianas que durante los 30 entran en vigencia a nivel mundial favorecen para que en México, el sostenimiento de la demanda interna se diera tanto por el incremento del salario nominal de los trabajadores, el pago del séptimo día de la semana, el de asueto, y la consecuente reforma a la Ley Federal del Trabajo, así como con programas sociales y de desarrollo de infraestructura por parte del Estado.

Con las tesis keynesianas, el bilateralismo y el proteccionismo son recursos básicos de la política económica en el país. El fundamento del crecimiento es la demanda interna. Misma que depende de la expansión de la inversión pública a través de programas sociales en materia de desarrollo de infraestructura, especialmente en comunicaciones y en desarrollos agrícolas tales como presas, represas, bordos, principalmente. Los aranceles al comercio exterior otorgan ingresos adicionales al fisco, así el proteccionismo no solo ampara la industria nacional, sino que genera ingresos al erario (Solis, 1973; 194 – 219).

La expansión de la demanda interna se da mediante la implementación de políticas estatales en pro del Estado benefactor y social, propio de las tesis keynesianas. De 1960 a 1969 las deudas externas a más de un año pasan a sumar de 842 millones de dólares a 3 mil 511 millones de dólares. De 1970 a 1976 el monto se incrementa a 20 mil millones de dólares, a razón de la necesidad de crear la infraestructura petrolera necesaria para explotar los recientes yacimientos descubiertos en el territorio nacional.

El keynesianismo es en sí el fundamento del esquema de desarrollo endogenista o de crecimiento desde dentro, basado en la expansión de la demanda interna gracias al gasto de gobierno, que tiene un efecto multiplicador en las actividades económicas del país. Coyunturas internacionales se conjugan desde 1939 para sostener este régimen de forma exitosa, a tal grado que al periodo de 1939 a 1970 se le conoce como el milagro mexicano. Dichas coyunturas son el inicio de la segunda guerra mundial, la reconstrucción europea y el Plan Marshall (1946), y la expansión de la economía norteamericana a partir de esta contienda.

En 1971 – 1973, con la crisis del fordismo y la crisis de la economía estadounidense, la caída de las ventas al exterior de México lo llevan en 1976 a iniciar un periodo de crisis sucesivas (1976, 1982, 1985, 1987, 1994), que marcan no solo el agotamiento del régimen fordista, sino del propio modernismo regulado por la tesis keynesianas, mismas que de 1982 paulatinamente son abandonadas a cambio de la nueva ética de regulación pública conocido como neoliberalismo.