ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

Volver al índice

 

 

 

 

ENSAYO XLII. El “gasolinazo”

Aprobó el Congreso, el 14 de septiembre la reforma fiscal, que dará al gobierno de Felipe Calderón recursos adicionales por 114 mil millones de pesos, el uno por ciento del producto interno bruto.

Se autorizó la Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), en 2008 aplicará una tasa de 16.5 por ciento, en 2009, 17 y a partir de 2010 se ajustará a 17.5 por ciento. Impuesto que los empresarios trasladarán a los consumidores, incrementando los precios en un 6 por ciento.

Se limita la deducibilidad del pago del impuesto empresarial a donativos hasta por 7 por ciento de la utilidad fiscal. Lo que evitará que hagan mal uso de programas como el “redondeo”.

Los ingresos obtenidos en la Bolsa Mexicana de Valores, no estarán exentos del pago del IETU cuando vendan, el 10 por ciento o más de sus acciones. Ya no podrán evadir impuestos, como cuando vendieron Banamex, que no pagaron un centavo de impuesto.

Aprobada también la Ley del Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), cobrará 2 por ciento al importe total de depósitos en bancos, perjudicará a las microempresas.

Lo bueno es que se aprobó la reforma a la Ley en Materia de Hidrocarburos, la tasa del Derecho Ordinario sobre Extracción de Petróleo, de 79 se reduce a 74 por ciento en 2008 y un descuento anual, para llegar en 2012 a una tasa de 71.5 por ciento. Los recursos que se obtengan para Pemex “deberán destinarse a inversión y no a gasto corriente”.

Y lo más polémico, con el voto en favor del PAN, PRI, PVEM y Nueva Alianza (el PANAL de Elba Esther Gordillo), y en contra el PRD, Convergencia, PT y Alternativa, se aprobó la propuesta de Acción Nacional para incrementar la gasolina, a pesar de la resistencia de un grupo de panistas y priístas, en contra de ese gravamen.

En enero de 2008 gasolina y diesel incrementará mensualmente dos centavos hasta llegar, en 18 meses, a un incremento de 5.5 por ciento por litro.

El PRD manifestó ante la opinión pública su absoluto rechazo a esa medida, y tomó de manera pacífica y parcial la tribuna, y llevó pancartas que resumían el descontento.

“Calderón, cumple con tus promesas; no al gasolinazo”, decía una manta en la tribuna. En otra se leía: “Aunque clavan la daga poco a poco, también mata”. Y una más: “El 5.5 por ciento a la gasolina, ¡un bombazo!”

También tuvo el rechazo de los senadores priístas Carlos Jiménez Macías, hermano por cierto de Joaquín Jiménez que en paz descanse y que mucho tiempo trabajó en la tienda del ISSSTE de Lagos; rechazo también de Heladio Ramírez, ex dirigente de la CNC, que en tribuna expresó que empobrecerá más a los campesinos.

Frente a declaraciones de senadores del PAN de que el alza a la gasolina es mínimo, Heladio Ramírez señaló que para los productores de frijol significará 154 millones de pesos más en costos de producción.

Un estudio de la firma Consultores Internacionales, destaca que: “el incremento en la gasolina sí puede afecta indirectamente a sectores más desprotegidos, por el transporte público y los costos de transporte a productos finales. De acuerdo con el Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del Banco de México, la gasolina ha subido, de enero de 2006 a enero de 2007 en cinco por ciento. Dicho incremento está arriba de la meta inflacionaria de 3 por ciento anual, y de julio de 2005 a julio de 2007, el incremento de la gasolina ha sido del 6.0 por ciento”.

El gasolinazo se suma al aumento mensual de Pemex, que no se ha suspendido un solo mes desde el sexenio de Zedillo.

¿Era necesario subir la gasolina? Usted juzgue: López Obrador, propuso cinco medidas para obtener 22 mil millones.

Que se ajuste a la baja la partida 1509 para reducir sueldos de directores del Poder Ejecutivo federal (el director del IMSS, gana mas de 200 mil pesos mensuales); de jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial (recordemos que el presidente de la Suprema Corte, gana 750 mil pesos mensuales incluidas las prestaciones), y los sueldos de diputados y senadores. Esto permitiría, un ahorro de 10 mil millones de pesos.

Suprimir la partida 1407, fondo de ahorro especial para la alta burocracia, por 5 mil 60 millones de pesos.

Cancelar la partida 1406 de gastos médicos mayores para la alta burocracia en hospitales privados, que equivale a 2 mil 300 millones de pesos. “Que vayan al ISSSTE para que vean lo que se siente”, expresó.

Terminar las pensiones de ex presidentes de la República, por 260 millones de pesos, y eliminar la entrega de bonos de fin de año. “Con estos ajustes no habría necesidad de aumentar el precio de la gasolina”, expresó.

La gasolina subió en diciembre de 2006, el entonces vocero presidencial, Rubén Aguilar, aseguraba “los pobres no usan gasolina Premium”, y el aumento en combustibles “no impactará en la inflación”.

La realidad lo desmintió tajantemente. Vino el tortillazo de enero de 2007, posterior al lechazo (leche Liconsa) y a todos los azos en productos básicos registrados en los primeros días de la “continuidad” de Calderón.

Por las “medidas dolorosas, pero necesarias”, los consumidores deberán pagar 20 mil millones de pesos por el impuesto “especial” a gasolinas, porque “no hay dinero y se requiere pagar la deuda social” (dijo Calderón). Pero en seis meses de 2007, los bancos del país acumularon utilidades netas por 30 mil millones de pesos, pero deben al fisco, por impuestos (causados, pero no pagados), casi 11 mil millones, 80 por ciento corresponden a Bancomer y Banamex (que no tiene dinero para Hacienda, pero sí para comprar Aeroméxico), la mitad del saqueo autorizado contra consumidores de gasolina. ¿Justicia y equidad fiscal de parte de Calderón?