ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO XXXV. PEMEX ¡La patria no se vende, se defiende!

¿No resulta sospechoso eso de que Pemex va en picada, porque se agota el petróleo y, sin embargo, cada vez hay más interesados en comprar esa ruina?

En el aniversario de la nacionalización del petróleo, Calderón prepara la trampa. Dijo que sólo quedan reservas petrolíferas para nueve años y exhortó a los poderes de la Unión a que busquen soluciones “sin perjuicios partidistas”. El mensaje de Calderón difiere de las declaraciones recientes de Fox, quien afirmaba que había petróleo para 20 años.

Intentan confundir a la opinión pública haciendo creer que Pemex se encuentra en malas condiciones para justificar su privatización; que no será abierta, sino que será disfrazada, bajo esquemas de legalidad que permitan su saqueo.

La pretensión gubernamental es avanzar entre 2008 y 2010 en la liberalización de Petróleos Mexicanos y la desincorporación del sector gas para continuar con la privatización de los energéticos.

Es consecuencia de los acuerdos de subordinación energética pactados en la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN o TLC-plus), revelaron los expertos en temas energéticos Antonio Gershenson, Fabio Barbosa, Víctor Rodríguez Padilla y José Antonio Almazán. Existen acuerdos ocultos, reuniones secretas y documentos desclasificados en los que se dan cuenta del interés trasnacional por abrir completamente el sector petrolero a los capitales privados.

Sin embargo el dinero del petróleo, es la garantía para la economía nacional. Pero nuestros gobiernos, corruptos, no han sabido defenderlo. La idea es permitir que Pemex siga debilitándose para entregarlo a los “salvadores” de la iniciativa privada.

El priísta Manuel Bartlett destacó que la afirmación de Calderón sobre reservas para nueve años “son mitos que están imponiéndonos para asustar al país con que ya no habrá petróleo si no entran los extranjeros”.

Consideró “una vergüenza para los priístas” que el presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República, Francisco Labastida, coincida con el PAN para aplicar una reforma energética, en la que se contempla la privatización del sector.

En tanto, el presidente de la CNC, único sector nacionalista que queda en el PRI, propuso a todos los mexicanos nacionalistas organizarse para impedir la privatización “silenciosa y subrepticia” de Pemex, que lleva a cabo el régimen panista.

Calderón respalda, con apoyo del PRI, el cambio de régimen legal de la paraestatal, contraviniendo el 28 constitucional, que ordena la creación de organismos estatales para el manejo y control los sectores estratégicos señalados en el 27 constitucional. Y pese al mandato constitucional, el financiamiento de Pemex depende de capital privado, a través del siniestro mecanismo de los Pidiregas.

Zedillo, creó ese instrumento nefasto. Los Proyectos de Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas), son contratos para que empresas privadas construyan obras de infraestructura (básicas) para Pemex, que, más tarde, debe pagar las obras más las utilidades pactadas con las empresas más el costo de los intereses. ¡Qué tajada! ¿Por qué si Fox recibió 180 mil millones de dólares extras del petróleo, otorgó contratos a constructores privados (entre ellos, a la empresa Swecomex, de Carlos Slim) para que realizaran obras por las que el país (con la riqueza de Pemex, claro) deberá pagar 30 mil millones de dólares en los próximos dos años?

Usted amable lector, se preguntará ¿Para qué nos sirve PEMEX a los mexicanos?, pues como dice Rius, “ahí le va”:

Pemex se mantuvo como la empresa más importante de América Latina al generar ventas histórica en 2006 por casi 100 mil millones de dólares (97 mil 200 millones), pero la enorme carga fiscal a la que es sometida para que aporte el 40 por ciento del presupuesto federal, la han llevado a un deterioro financiero.

En 2006, comparemos los ingresos gubernamentales no petroleros: 41 mil millones de dólares de impuesto sobre la renta, menos de 35 mil millones de dólares de impuesto al valor agregado, una de las tasas fiscales más bajas del mundo. Muchos empresarios que deben pagar impuestos no los pagan, o pagan menos. Con la complicidad oficial, grandes grupos de poder financiero han vivido a costa del patrimonio nacional.

Fabio Barbosa Cano, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, aseguró que no hay prisa para ir hacia aguas profundas del Golfo de México cuando en aguas superficiales y en tierra todavía existe petróleo. Según información oficial, citada por el especialista, sólo 18 por ciento del territorio nacional que contiene hidrocarburos se ha explorado.

Parte de los ingresos de PEMEX, se deben invertir en la exploración y explotación de crudo en el Golfo de México, donde existe la mayor reserva de petróleo, que asciende a 54 mil millones de barriles de petróleo crudo.

La falta de inversión a PEMEX, en exploración provocó que no se logren nuevos descubrimientos de crudo, lo que ha llevado a un declive simulado en las reservas petroleras.

Además, si se vende PEMEX, ¿Quién va a pagar el 40 por ciento del presupuesto federal que aporta la paraestatal?, la empresa privada a la que se venda, según la tasa de ISR, y con las evasiones y elusiones que acostumbran las empresas, cuando mucho pagará un 20% de las utilidades, así que solo le quedarán dos caminos al gobierno federal panista, o nos suben los impuestos para compensar lo que ya no aportaría PEMEX, o se reduciría gravemente el gasto social, esto es ya no habría suficiente dinero para: la educación pública, se empezaría a cobrar cuotas en las “escuelas de gobierno”; para la salud pública, la que se empezaría a privatizar y se cobrarían cuotas, si no pregúntenle al ISSSTE; etc.

Sin embargo, el gobierno sabe que la privatización es fuertemente repudiada por la población, según lo revela una encuesta realizada por el Centro de Investigación y Docencia Económicas y el Colegio de México, en la que el 70 por ciento rechaza la privatización.

Si Calderón privatiza PEMEX, México se convertirá en colonia de Estados Unidos; sin defensa nacional, sin política exterior, sin control de la hacienda pública el destino de México será el de una república bananera. Defender el patrimonio nacional es una tarea patriótica. El petróleo y la electricidad no son del gobierno, ni siquiera del Estado mexicano; son de la nación. ¡Y la patria no se vende, se defiende!