ANUARIO DE ENSAYOS DE SUCESOS POLÍTICO-ECONÓMICOS EN MÉXICO Y SU REGIÓN CENTRO

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Ángel Enrique Carrillo Picón y otros

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ENSAYO XXIV. Informas, censuras y te vas

Sin actos de protesta, el Congreso de la Unión recibió el primer Informe de Gobierno de Felipe Calderón.

El acuerdo PAN-PRD sepultó el ritual del “día del presidente”. En un intento por evitar que Calderón pasara un mal rato, los panistas ofrecieron a los perredistas que el Ejecutivo federal subiría a la tribuna sólo a entregar el Informe y de inmediato se retiraría del salón de sesiones. A cambio, les pidieron que, guardaran el orden, también se acordó que Ruth Zavaleta presidenta de la Mesa Directiva, no estaría en la tribuna al momento en que subiera Calderón, apremiados por el tiempo, los panistas aceptaron.

Calderón aceptó, su presencia tan breve, como un spot de televisión y en ausencia de la presidenta, la perredista Ruth Zavaleta, quien antes de irse dirigió un mensaje político que no fue transmitido por la televisión comercial.

La estocada final al ritual del “Día del Presidente” la aplicó Zavaleta cuando dijo que “no podía recibir un documento de quien proviene de un proceso electoral legalmente concluido pero cuestionado en su legitimidad por millones de mexicanos”. Los diputados panistas escucharon, azorados, pero aguantaron estoicos.

Inmediatamente después los 126 diputados del PRD y sus senadores abandonaron el recinto parlamentario y el panista Cristian Castaño recibió el documento de Calderón.

En vivo y en directo, así ejerció la censura la Presidencia de la República, con el apoyo de las dos grandes televisoras del país.

Antes de que en la tribuna de San Lázaro Calderón entregará su escrito, Televisa, Tv Azteca, y el centro televisivo de la Presidencia de la República (Cepropie), censuró y dejó fuera de la cadena nacional la intervención previa de la titular de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, en la que la diputada perredista dio los motivos por los que declinó recibir el informe de manos de Calderón.

Este hecho, es un bozal televisivo a la figura más importante del Congreso en el momento actual; ilustra la separación entre realidad y palabras que caracteriza al grupo gobernante, que incluye a Televisa y a Cepropie. Previo al informe, el Ejecutivo federal pedía “civilidad” a la oposición para permitirle a Calderón la entrega del Informe; pero el acuerdo logrado fue violentado por el círculo presidencial.

Por otro lado, la administración de Calderón entra en su décimo mes sin haber logrado establecer una política económica razonable, una política social sensible, estrategias satisfactorias de seguridad pública, reglas de política exterior más allá de la sumisión a Washington y una política que supere la grieta nacional por el oscuro proceso electoral del que emanó el actual gobierno.

Hasta los grupos de poder económico que apoyaron al triunfo, legítimo o no, de Calderón, muestran su disgusto por la falta de rumbo económico. La explosividad en el campo, por la liberación de productos agrícolas por el TLCAN puede generar una nueva catástrofe social. Pero el calderonismo no parece dispuesto a escuchar las alertas de organizaciones rurales, y el Ejecutivo ha impuesto a los asalariados reformas, como la del ISSSTE, ya consumada, y la del IMSS, que viene en camino, que en la circunstancia salarial mexicana es improcedente y un agravio a la economía de los más desfavorecidos.

En seguridad pública no hay una disminución efectiva en los grupos delictivos; en cambio, hay incremento en las violaciones a los derechos humanos, recordemos las duras críticas formuladas recientemente por Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, en su visita a México. La indebida utilización del Ejército lo expone a la corrupción y desprestigio ante los habitantes. Paradójicamente, las cifras confirman que el tráfico ilegal de narcóticos sigue operando igual en el país.

El primer Informe de Calderón no despeja las sospechas por el dudoso manejo gubernamental de la suma multimillonaria decomisada en efectivo al presunto narcotraficante Zhenli Ye Gon.

Y su llamada reforma fiscal será más de lo mismo: recaudación a través de más impuestos a los cautivos.

En política social, adopta el programa de López Obrador de ayuda económica a adultos mayores, mas los conflictos de la SEP con la jefa del SNTE, Elba Ester Gordillo.

Ante la falta de resultados sobre los cuales informar, ¿Por qué se empeñó Calderón en usar, la tribuna legislativa? Porque buscaba ocupar, por consejo de sus asesores, un espacio en los medios de comunicación, mismo que construyó el domingo en Palacio Nacional, en una imitación de las ceremonias fastuosas que tenían lugar con motivo de los viejos informes presidencialistas.

El primero de septiembre Calderón trató de legitimarse como mandatario. Para ganar esta pelea, necesitaba que el PRD y sus aliados aceptaran que es legítimo, o, al menos, dividirlos internamente para que una parte lo reconociera. Quiso, pero no pudo.

Este “Día del Presidente” no fue del presidente. Calderón no pudo pronunciar el mensaje ritual. Una parte significativa del Congreso de la Unión, que representa 15 millones de votos, no estuvo allí cuando el hombre de Los Pinos entregó su Informe. Le hizo el vacío.

La fuerza simbólica de esa ausencia no puede despreciarse. Una importante coalición política institucional, con capacidad para modificar iniciativas legislativas, le dijo a Felipe Calderón que no lo reconoce como jefe legítimo del Ejecutivo.

Calderón solo pudo, cumplir con el trámite constitucional; diputados y senadores de la oposición encontraron, la manera civilizada de negarle el reconocimiento: ausentándose del salón de plenos. En un recinto legislativo sometido a la censura televisiva oficial, pero los diputados del PAN (que fueron los que protagonizaron la más última toma de la tribuna, antes de la toma de posesión de Calderón) no pudieron ocultar la grave división nacional generada por el proceso electoral del año pasado; el problema central de esta administración sigue siendo, como hace nueve meses, su déficit de legitimidad.